Los tanques vuelven a la Plaza Tahrir

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[dc]E[/dc]n los últimos días, más de 20 personas han perdido la vida en El Cairo y Alejandría. Cientos más han resultado heridas. El pasado 19 de noviembre, la plaza Tahrir, el lugar de nacimiento del levantamiento egipcio contra décadas de abusos, volvió a ser protagonista de enfrentamientos. Decenas de manifestantes resultaron muertos y cientos heridos cuando las fuerzas militares y de seguridad dispersaron por la fuerza a la multitud que pedía el fin del régimen militar. Todo parece apuntar a que el ejército ha utilizado la fuerza de manera desproporcionada, disolviendo las manifestaciones pacíficas con gases lacrimógenos, balas de goma y munición real.

En lugar de proteger a los manifestantes, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF), ha resultado totalmente incapaz de cumplir las promesas de mejora de los derechos humanos que hicieron a los egipcios, y en lugar de ello ha sido responsables de un catálogo de abusos que en algunos casos bate el récord de Hosni Mubarak.

Tras la caída de Mubarak, el pasado mes de febrero, el  Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas asumió el poder en Egipto. Desde entonces, se han repetido jornadas sangrientas, saldadas con muertos, heridos y miles de civiles juzgados ante tribunales militares, algo que prohíbe expresamente el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que Egipto es Estado parte. En agosto, el Consejo admitió que unos 12.000 civiles habían sido juzgados por tribunales militares en todo el país en juicios sumamente injustos. Al menos 13 han sido condenados a muerte.

Es necesario que las fuerzas de seguridad egipcias abandonen la represión de manifestaciones pacíficas, respeten el derecho de la sociedad egipcia a expresarse libremente y abran investigaciones completas, independientes y exhaustivas de todas las denuncias de abusos contra los derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad.

Manifestantes, periodistas, blogueros y trabajadores en huelga han sido reprimidos despiadadamente. Doce mil civiles han sido juzgados por tribunales militares, y al menos 13 condenados a muerte.

Lo que ocurre en Egipto es otro triste ejemplo de que, a menos que seamos más fuertes, siempre habrá civiles cuyos derechos humanos no serán defendidos por nadie excepto tú y las personas que, como tú, no pueden permanecer impasibles ante los abusos.

Necesitamos ser más para que su voz se escuche.

Por eso pedimos que firmes urgentemente esta petición para exigir a las autoridades militares egipcias que cesen la violencia contra su propia población. Y por favor comparte esta información para que seamos más fuertes para proteger a los manifestantes que siguen en la calle.

Gracias por actuar.

Esteban Beltrán
Amnistía Internacional – Sección Española

Amnistía Internacional