Isabel I de Inglaterra (Margot Robbie), Tudor y protestante, era prima de la católica María Estuardo de Escocia (Saoirse Ronan). Vivía con el legado de uno de sus consejeros quien, con la ayuda del Arzobispo de Canterbury, había convertido las reformas políticas del papá de Isabel, Enrique VIII, en una revolución religiosa. En su corazoncito, Enrique seguía siendo católico, pero lo único que en realidad le importaba era casarse con Ana Bolena. Su hija con Catalina de Aragón, María I Tudor de Inglaterra, a quien no se debe de confundir con María Esturado, era una fanática religiosa que, por su persecución de los protestantes, y por haber quemado en la hoguera a más de 300 “herejes”, se le conocía como María la Sanguinaria. Durante su reinado Inglaterra volvió a ser un país católico, y como estaba casada con Felipe II de España (no tuvieron hijos), estuvo protegida por un tiempo por el padre del español quien, como Carlos V de Alemania, era el emperador del Sacro Imperio Romano. Pero, antes de morir, María I nombró a su hermanastra Isabel, protestante hasta la médula, como la heredera al trono. Por eso, el regreso de la muy católica reina María de Escocia, puso en vilo a Isabel y a muchos de sus súbditos protestantes. Pienso que una voz en off pudo haber explicado todo esto en la película para orientar al que no está familiarizado con los problemas de la casa Estuardo-Tudor sobre qué es lo que sucede en la película.
La llegada de María a reclamar su corona en Escocia inmediatamente resulta en una serie de disloques políticos en los planes perpetrados por los ingleses para neutralizar un posible reclamo del trono de Isabel, ya que María, contrario a Isabel, tenía sangre real por los dos lados. Los planes, algunos tan enredados como el árbol genealógico de las dos mujeres, incluían la entrega, por parte de Isabel, de su consejero y amante Robert Dudley (Joe Alwyn) para que se casara con la escocesa. Este, sin embargo, fue rechazado por María quien era, como su prima, brillante, indomable y muy segura de sí misma, y se dio cuenta que era una encerrona para evitar que reclamara el trono de Inglaterra. Por el contrario, María persigue su propio plan y se casa con su primo Lord Damley (Jack Lowden), quien resulta ser débil, disoluto y desleal. Es él quien, para ganársela, satisface a la reina con sexo oral, y en la noche de bodas va a la cama con un músico y poeta travestí llamado David Rizzio. Que todo lo que sucede luego sea la consecuencia de este episodio le resta valor a las circunstancias políticas e ideológicas que vivió María en la época, y reduce la película, como fue el caso en “The Favourite”, desde el punto de vista histórico.

Es una pena que así sea porque las actrices principales tienen unas escenas estupendas donde muestran sus capacidades actorales y su entendimiento de las personalidades tan distintas de las mujeres que están representando. Están rodeadas de actores competentes entre los que se destacan Guy Pearce, como William Cecil, consejero de Isabel; David Tennat como John Knox, el predicador protestante que inventó chismes sexuales sobre la reina e hizo que sus feligreses la odiaran por su “libertinaje”, y que consiguió contra ella el equivalente al “Lock her up” de hoy día en la Escocia de la época isabelina; y Martin Compston como James Hepburn, el conde de Bothwell, el brutal, y abusador tercer marido de María, quien mandó a matar al rey consorte, y secuestró y ultrajó a la reina para forzarla a que se casara con él.
Todo eso es verdad histórica. También lo es que David Rizzio (Ismael Cruz Córdova) fue apuñaleado a muerte ante los ojos de María, por los que pensaban —incluyendo su marido— que su amistad con la reina era causante del odio que le tenían sus súbditos. Rizzio, quien llegó ser secretario personal de la reina, es asesinado en una de las escenas más efectivas y sorpresivas del filme. En ella se muestra el buen corazón y la capacidad para perdonar de María. Cierto es, además, que Lord Damely también fue asesinado a instancias de Bothwell.
La película esta ambientada como uno se imagina que era la luz dentro de los castillos y en los páramos escoceses, y la diferencia económica que existía entre la reina de Escocia e Isabel, que vivía en castillos y mansiones ricas construidas con los ingresos de América. Es una pena que las muchas veces que cambiamos de lo que ocurre en Escocia a lo que está sucediendo en Inglaterra el filme pierde su centro y su fuerza. Las mejores partes del filme, sin embrago, redimen la cinta. Un tema que está implícito pero sembrado en esos cortes es que las dos María e Isabel fueron las primeras mujeres en comandar reinos y que partes de las intrigas eran por el repudio de los hombres a esa situación. Si el espectador perdona la simpleza de la idea que el mundo gira sobre un incidente en la cama, y se percata de que la lucha causada por la polarización religiosa, que ha tenido al mundo atrapado por mucho tiempo, es el otro tema del filme, podrán disfrutarla.
[tg_youtube width=»100%» height=»» video_id=»riSROsdT-f0″]