Mary Queen of Scots

[dropcap]L[/dropcap]as coincidencias que se dan a veces dejan a uno perplejo. En la historia verídica de la que fue reina de Escocia, antes de que ese país pasara a formar parte de Gran Bretaña, el tercer marido de María Estuardo (Mary Stuart)  se llamaba James Hepburn (el conde de Bothwell) y, se decía que Katherine Hepburn, la primera en interpretar a la pobre reina en la pantalla (“Mary of Scotland”, 1936), era su descendiente. La Hepburn había visto a Helen Hayes en las tablas en la obra homónima de Maxwell Anderson y convenció a RKO y, nada menos que a John Ford, que la dejaran hacer el papel. La película no tuvo el éxito crítico que se esperaba y,  junto a otros filmes desastrosos, por poco acaba con su carrera cuando los dueños de cines la declararon “veneno en la taquilla”. Sin embargo, la película representó bastante bien la obra de teatro, aunque se tomó libertades con la historia. Tal parece que jugar con la historia desde un punto de vista “moderno” (léase sexual) ese el nuevo juego para las cintas basadas en historia. El guionista Beau Willmon, quien creó las cuatro primeras y estupendas temporadas de “House of Cards” para Netflix, ha reducido las intrigas políticas e ideológicas que rodearon el regreso de la reina a su país, a una noche de sexo oral y un episodio homosexual. Como saben, la historia es mucho más que eso.

Isabel I de Inglaterra (Margot Robbie), Tudor y protestante, era prima de la católica María Estuardo de Escocia (Saoirse Ronan). Vivía con el legado de uno de sus consejeros quien, con la ayuda del Arzobispo de Canterbury, había convertido las reformas políticas del papá de Isabel, Enrique VIII, en una revolución religiosa. En su corazoncito, Enrique seguía siendo católico, pero lo único que en realidad le importaba era casarse con Ana Bolena. Su hija con Catalina de Aragón, María I Tudor de Inglaterra, a quien no se debe de confundir con María Esturado, era una fanática religiosa que, por su persecución de los protestantes, y por haber quemado en la hoguera a más de 300 “herejes”, se le conocía como María la Sanguinaria. Durante su reinado Inglaterra volvió a ser un país católico, y como estaba casada con Felipe II de España (no tuvieron hijos), estuvo protegida por un tiempo por el padre del español quien, como Carlos V de Alemania, era el emperador del Sacro Imperio Romano. Pero, antes de morir, María I nombró a su hermanastra Isabel, protestante hasta la médula, como la heredera al trono. Por eso, el regreso de la muy católica reina María de Escocia, puso en vilo a Isabel y a muchos de sus súbditos protestantes. Pienso que una voz en off pudo haber explicado todo esto en la película para orientar al que no está familiarizado con los problemas de la casa Estuardo-Tudor sobre qué es lo que sucede en la película.

La llegada de María a reclamar su corona en Escocia inmediatamente resulta en una serie de disloques políticos en los planes perpetrados por los ingleses para neutralizar un posible reclamo del trono de Isabel, ya que María, contrario a Isabel, tenía sangre real por los dos lados. Los planes, algunos tan enredados como el árbol genealógico de las dos mujeres, incluían la entrega, por parte de Isabel, de su consejero y amante Robert Dudley (Joe Alwyn) para que se casara con la escocesa. Este, sin embargo, fue rechazado por María quien era, como su prima, brillante, indomable y muy segura de sí misma, y se dio cuenta que era una encerrona para evitar que reclamara el trono de Inglaterra. Por el contrario, María persigue su propio plan y se casa con su primo Lord Damley (Jack Lowden), quien resulta ser débil, disoluto y desleal. Es él quien, para ganársela, satisface a la reina con sexo oral, y en la noche de bodas va a la cama con un músico y poeta travestí llamado David Rizzio. Que todo lo que sucede luego sea la consecuencia de este episodio le resta valor a las circunstancias políticas e ideológicas que vivió María en la época, y reduce la película, como fue el caso en “The Favourite”, desde el punto de vista histórico.

Es una pena que así sea porque las actrices principales tienen unas escenas estupendas donde muestran sus capacidades actorales y su entendimiento de las personalidades tan distintas de las mujeres que están representando. Están rodeadas de actores competentes entre los que se destacan Guy Pearce, como William Cecil, consejero de Isabel; David Tennat como John Knox, el predicador protestante que inventó chismes sexuales sobre la reina e hizo que sus feligreses la odiaran por su “libertinaje”, y que consiguió contra ella el equivalente al “Lock her up” de hoy día en la Escocia de la época isabelina; y Martin Compston como James Hepburn, el conde de Bothwell, el brutal, y abusador tercer marido de María, quien mandó a matar al rey consorte, y secuestró y ultrajó a la reina para forzarla a que se casara con él.

Todo eso es verdad histórica. También lo es que David Rizzio (Ismael Cruz Córdova) fue apuñaleado a muerte ante los ojos de María, por los que pensaban —incluyendo su marido— que su amistad con la reina era causante del odio que le tenían sus súbditos. Rizzio, quien llegó ser secretario personal de la reina, es asesinado en una de las escenas más efectivas y sorpresivas del filme. En ella se muestra el buen corazón y la capacidad para perdonar de María. Cierto es, además, que Lord Damely también fue asesinado a instancias de Bothwell.

La película esta ambientada como uno se imagina que era la luz dentro de los castillos y en los páramos escoceses, y la diferencia económica que existía entre la reina de Escocia e Isabel, que vivía en castillos y mansiones ricas construidas con los ingresos de América. Es una pena que las muchas veces que cambiamos de lo que ocurre en Escocia a lo que está sucediendo en Inglaterra el filme pierde su centro y su fuerza. Las mejores partes del filme, sin embrago, redimen la cinta. Un tema que está implícito pero sembrado en esos cortes es que las dos María e Isabel fueron las primeras mujeres en comandar reinos y que partes de las intrigas eran por el repudio de los hombres a esa situación. Si el espectador perdona la simpleza de la idea que el mundo gira sobre un incidente en la cama, y se percata de que la lucha causada por la polarización religiosa, que ha tenido al mundo atrapado por mucho tiempo, es el otro tema del filme, podrán disfrutarla.

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Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).