“Nena cierra las piernas”, una intervención pública de Frieda Medín

[dc]S[/dc]e cuenta que fue una de las hojas más arrancadas por los espectadores cuando se pasquinó. (Como parte de la revista pasquín de Oscar Mestey Villamil, Cartelera #9, dedicada al maltrato de menores, 1998.) Frieda Medín entregó una colaboración de composición sencilla: papel con rayas de carpeta y la frase “nena cierra las piernas” escrita con letra de principiante. Ambas, caligrafía y papel, sugieren el mundo de la niñez, la escuela elemental. Para horror nuestro.

La frase es familiar, tradicionalmente dicha por madres, tías y abuelas a las niñas desde muy corta edad. La intención manifiesta: la de proteger a la niña de posibles agresiones. Lo cual habla ya de la violencia a que desde temprano –desde su nacimiento– debe enfrentar la mujer en nuestra sociedad. Puesto que a ningún varón se le enseña frase igual, y que es perfectamente normal que tanto niños como niñas de corta edad abran las piernas para correr, saltar y trepar, pedirle a una niña que cierre las suyas es ya una forma de violencia.

La combinación de Medín de esa frase, con esa escritura y el papel de carpeta, llama la atención sobre la manera en que la violencia contra la mujer se hace tan cotidiana que pasa a ser parte integral de la educación femenina. Si bien es cierto que la frase se dice con la intención de proteger a las niñas, no es menos cierto que es problemática. Con esta frase la niña aprende que “nace con un problema” entre sus piernas porque, si las abre, será agredida y, por lo tanto, resulta ella la responsable de su propia agresión. Con esta frase, la niña aprende que si resultara agredida, sería por su comportamiento equivocado, su agresor (se presume, incorrectamente, que siempre será un varón) libre de culpa. La niña es protegida por medio de una agresión.

La pieza de Medín llama la atención tanto sobre la violencia que se ejerce contra la mujer desde su niñez, como sobre las maneras que pudieran resultar contraproducentes a la hora de defenderla. La protección aquí se convierte en otra forma más de agresión, por lo cual esta hoja de Medín es un intento de llevar esta importante discusión a la vía pública, para reflexionar sobre las formas en que educamos a nuestras hijas e hijos. La pregunta que aquí se nos invita a hacernos es, ¿no habrá otros modos de proteger a las niñas que no cree la impresión de que sobre ellas recae la responsabilidad de su propia violación, y no sobre el violador?

Con esta hoja, Medín nos ofrece un excelente modelo de arte político (la palabra “político” utilizada en su acepción más amplia), en el que lo estético se aparta a un lado para proveer un espacio de discusión colectiva, paradójicamente posibilitada por esa estética que supuestamente se había marginado. Es una de las más hermosas y útiles formas de hacer arte, pues aquí el debate sería imposible sin la estética que, al mismo tiempo, queda encubierta por la discusión. Medín salva exitosamente el escollo en el que zozobran otros artistas que abordan lo social en su trabajo, en el que dejan de hacer arte para hacer periodismo. Medín, por el contrario, magistralmente entrelaza estética y reflexión, tan estrechamente, que ya no sabemos donde comienza y termina una o la otra: son “de un pájaro las dos alas”.“Nena cierra las piernas”: escrita con caligrafía infantil, la frase de Medín apunta a la internalización de la violencia que hace la niña a través de su propia escritura. La niña que aprende a escribir; ese ser que se inicia en el aprendizaje de su expresión escrita, aprende a apalabrarse desde la violencia. Ligada a su propia violación queda su escritura. Ante este horror, la hoja de Medín se presenta como la negación de ese indigno aprendizaje. Medín abre el espacio de discusión para que esa nena, en vez de cerrarse, piense, escriba, actúe, desarrolle su existencia abiertamente, con el mismo derecho de todo ser humano.

Con recursos sencillos y contundentes, el gran arte de Frieda Medín se inserta en su comunidad consciente de su necesidad y pertinencia.

Imágenes deCartelera, #9, pasquinada en 1998,
cortesía de Oscar Mestey Villamil. 

Nelson Rivera
Su obra teatral se recoge en Sucio Difícil: Piezas para el teatro 1974-2002 (San Juan: Isla Negra, 2005). Publica varios estudios sobre las artes: Con urgencia: escritos sobre arte puertorriqueño contemporáneo (Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2009); Hinca por ahí: escritos sobre las artes y asuntos limítrofes (Ediciones Callejón, 2016); Cathy Berberian: Entrevistas (Riel, 2019). Su obra El Maestro (con Teófilo Torres) fue incluida en la celebración del Cincuentenario del Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña.