¿Puerto Rico o Comala?

[dc]A[/dc]l principio de este semestre, analizaba con mis estudiantes de undécimo grado la novela Pedro Páramo. Mientras preparaba mis planes y leía los diversos estudios y análisis que se han hecho de este maravilloso texto me pareció que, tal vez, no ha habido mejor momento histórico para enseñar esta novela en clase. Y es que existen grandes similitudes entre Comala, el pueblo en el que se desarrolla este clásico de la literatura mexicana-hispanoamericana y Puerto Rico. Para entender a profundidad la analogía habría que, como hice con mis estudiantes, dedicarle una o dos semanas al análisis del texto. A falta del tiempo, habremos de conformarnos con un resumen tan conciso que me arriesgo a no hacerle justicia a la novela de Juan Rulfo ni a la discusión generada en clase.

En premisa, Pedro Páramo es una novela sobre el cacicazgo. De la misma manera que es una historia sobre la búsqueda del padre. En efecto, así comienza la novela. Con un hijo, Juan Preciado, que emprende un viaje al pueblo de la niñez de su madre en el que, según ella, se encuentra su padre, Pedro Páramo. ¿Qué motiva al hijo a buscar a la figura del padre ausente? La promesa que le hizo a su madre, en el lecho de muerte, de buscarlo y pedirle lo que estuvo obligado a darles pero nunca les dio. Pero también lo guía la ilusión de encontrar un pueblo paradisiaco que, según el recuerdo nostálgico de la madre, posee llanuras verdes, tardes que se rizan con la lluvia y olores a alfalfa y pan. Sin embargo, lo que encuentra el hijo no es el pueblo del que su madre tanto le hablaba, sino, más bien, un pueblo fantasma, ocupado solamente por las almas de los habitantes que le guardan rencor a Pedro Páramo por haberlos dejado morir de hambre. Son, precisamente, estos fantasmas, en particular las mujeres abusadas por el poder del cacique, los que le cuentan al hijo, en la muerte, los abusos cometidos por el padre y la historia del decaimiento del pueblo de Comala.

¿Cómo logra el cacique, Pedro Páramo, controlar todo un pueblo hasta el punto de causarle la muerte a todos sus habitantes y dejar solo las ruinas de un pueblo fantasma? Muy fácil. De la misma manera que lo han hecho la mayoría de los gobiernos, controlando la economía, la ley, la iglesia, la comunicación (categoría que abarca: el discurso, la información, la ideología) y todas sus subdivisiones. Las mismas instituciones sociales que, según el filósofo e historiador francés, Michel Foucault, fundamentan los mecanismos (posteriormente, dispositivos) de control utilizados por el discurso hegemónico y el poder (como esencia más abstracta) para controlar la vida (el cuerpo) de los ciudadanos. Pues, en efecto, Pedro Páramo, como encarnación del poder y del patrono, controla la política, la economía, la ideología y, por tanto, al pueblo/trabajador. Es él, Pedro Páramo, el que hace la ley y el que manda a ejecutarla sin ser cuestionado. Es él, dueño y señor de todo lo que sea objeto de su deseo: las mujeres, las tierras, las ganancias, los recursos, etc.

En Puerto Rico, el panorama no es muy distinto al de Comala. Tenemos, a nivel micro, un Pedro Páramo en la alcaldía de Guaynabo. Un cacique que hace y dispone como quiere con las mujeres de su territorio y tiene el privilegio de caminar impunemente, pues él es la ley. A nivel macro, tenemos una Junta de Control Fiscal que utiliza a un títere que realiza todo el trabajo sucio que se le asigna sin ningún tipo de cuestionamiento, al igual que Pedro Páramo utiliza a Fulgor Sedano, su mano derecha y asesino a sueldo. Solo que este Fulgor Sedano, aunque cumple las disposiciones de Pedro Páramo, disfrazado de gobernador, ha decidido compartir su “poder” para beneficiar a un grupo selecto de amigotes y robarse el dinero de Comala-Puerto Rico asignando contratos por doquier.

Este Fulgor Sedano y su grupo de amigotes (Rivera Schatz, Johnny Méndez, María Charbonier, Jennifer González, etc.) se han aliado a los sectores más conservadores/religiosos y derechistas para asegurarse su propia salvación y la aprobación de un pueblo mayoritariamente fanático, de la misma forma que Pedro Páramo asegura la salvación del alma de su hijo chantajeando al padre de la iglesia de Comala. Mientras, este último le niega el perdón de sus pecados a los habitantes del pueblo y los condena a una vida fantasmal de divagación por el mundo.

No conformándose con esto, Fulgor Sedano se ha congraciado con la prensa principal del país. Prensa que, ahora más que en cuatrienios anteriores, ha develado su verdadera costura saturada de una complicidad innegable que responde solo a los intereses políticos y partidarios de Pedro Páramo y su cómplice Fulgor Sedano. De esta forma, la prensa contribuye a la desinformación del país, igual que la falta de comunicación de Comala con otros pueblos contribuye a la enajenación de sus habitantes. Así, mientras esta adormece al pueblo con sus verdades a medias (no muy distintas a los “alternative facts” de Donald Trump), Fulgor se ha encargado de facilitarle a las corporaciones privadas y a los intereses capitalistas (otros Pedro Páramo) la venta de las tierras de Comala-Puerto Rico, igual que lo hace en la novela.

No ha de extrañar entonces que Comala-Puerto Rico se esté dejando matar por los Pedro Páramo que la gobiernan. Están muy ensimismados como para darse cuenta que Pedro Páramo y Fulgor Sedano los amenazan diariamente, amenazan sus pensiones, sus salarios, su salud y su educación, y aún así no han despertado. Se acercan cada día más a una muerte certera, igual que el pueblo de Comala. Es tan profundo el adormecimiento en el que se encuentran que no se han percatado siquiera de que la Revolución pasó por el pueblo y que Pedro Páramo les pagó para que se fueran. Son tan cómplices que junto a los medios se han encargado de amordazar y demonizar a los estudiantes, la única llama de resistencia que se respira en el país.

Es así como nos hemos convertido en Comala, igual que en el pasado nos han comparado con Macondo, aquel pueblo alejado de la realidad del gran García Márquez. Irónicamente, nos hemos convertido en los pueblos más famosos y patéticos de la literatura hispanoamericana. Y si algo queda claro es que, mientras Comala-Puerto Rico no adquiera una conciencia social y política no partidista, seguiremos siendo el botín de recompensa de todos los Pedro Páramo que decidan gobernarnos.

Edgar J. Nieves López