(DECLARACIÓN ÍNTEGRA DE LA APPU NACIONAL Y CAPÍTULO DE RÍO PIEDRAS – UPR)
La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios APPU-Nacional y su Capítulo de Río Piedras, repudian los actos de violencia que se suscitaron ayer lunes 7 de marzo en la Escuela de Arquitectura donde la Rectora, Dra. Ana Guadalupe, participaba de una reunión con docentes.
El encono y la ira de un estudiantado hartamente atropellado, situación que como organización hemos denunciado vehementemente, no justifica de forma alguna la violencia o humillación contra ningún miembro de la comunidad universitaria, pues las diferencias entre universitarios deben dirimirse en el plano de las ideas, en el debate, sin menoscabar la integridad personal ni emocional de quienes difieren.
Por casi un año los universitarios hemos estado bajo un clima de inestabilidad y violencia sostenida de parte de la Administración Universitaria, de la Junta de Síndicos y del Gobierno. Esta violencia institucional tiene sus efectos en el ánimo y generan indignación en los que la han sufrido de manera sostenida. Reina la indignación por la pérdida de miles de estudiantes talentosos, las inexplicables pausas de programas, las agresiones policiales, las torturas, arrestos indiscriminados y carentes de fundamentos, sanciones contra los universitarios, prácticas administrativas coercitivas y una probatoria en acreditación para el recinto, sin que participara en este ejercicio la comunidad universitaria. Ciertamente, los hechos del día de ayer son lamentables, precisamente durante la semana en la cual la Rectora tendría que enfrentar a las facultades y el Senado Académico para responder a los señalamientos y exigencias del claustro en relación a su Informe de Monitoreo a la Middle State Commission (MSCHE). Es lamentable, por demás, porque tal violencia sirve para justificar la presencia policíaca en un recinto que la ha rechazado consistentemente.
Una vez más insistimos que la Política de No Confrontación y la Junta Coordinadora de Seguridad lograron efectivamente su objetivo por más de una década en el manejo conciliador de situaciones de conflicto, valiéndose la Universidad de representantes de todos los sectores dispuestos a mediar entre las partes. Hoy nuevamente ha quedado evidenciada la falta que hace regresar a esa política institucional y validar el instrumento eficiente que es esa Junta, si cuenta con el apoyo de la administración universitaria.
Si bien es cierto que el Recinto de Río Piedras está secuestrado por una administración abiertamente partidista y que actúa para que no pasemos la probatoria en acreditación, tampoco puede estar secuestrada por la desesperación y el caos estudiantil.
Rechazamos toda forma de intimidación, venga de donde venga: de profesores violentos, de estudiantes violentos o de administradores que actúan con violencia estructural sutil pero agresiva.
Exigimos el respeto a la dignidad humana, tanto del estudiantado, de la Rectora y de todos los docentes y empleados del recinto.
De igual manera, exigimos que para restaurar la paz institucional, se inicie de inmediato un diálogo genuino entre la Administración del Recinto y sectores amplios de la comunidad universitaria, para discutir todas las preocupaciones y buscar soluciones de consenso.

