Searching: el presente forense

Luego de una larga sequía de películas inteligentes en nuestros cines esta joyita viene a rescatar nuestros sentidos y nuestra mente.

[dropcap]A[/dropcap]unque el filme es hablado en inglés todo el contenido de lo que aparece en la pantalla del ordenador gigante en que se convierte la pantalla del cine, es en español. Estamos, sin duda, en la época presente y vemos a los actores, y mucho de lo que sucede, en pantallas dentro de la pantalla. Es la vida de hoy que cuelga de laptops, teléfonos inteligentes, cámaras de circuitos cerrados y televisores. Sorprende que al otro lado de la pantalla hay una familia coreana, lo que inmediatamente elimina el cliché del americano suburbano que tiene algún problema que resolver usando la tecnología moderna.

David Kim (John Cho), su esposa Pamela (Sara Sohn) su hija Margot (Michelle La) y  su hermano Peter (Joseph Lee) mantienen los lazos que los unen usando skype y facetime. A través de sus videos y sus intercambios vamos conociendo sus vidas y sus alegrías. También, como es de esperarse, sus penas. La primera gran alegría grabada que comparte la pareja es su boda y, luego, el nacimiento de Margot; la gran pena de la familia es la enfermedad de Pamela. Mientras tanto, Margot va creciendo y se convierte en una pianista que mejora con sus clases y aspira a ir a un conservatorio a continuar su carrera. Los días pasan y vemos también algunas de las rencillas familiares y las quejas habituales entre padres e hijos: dejaste la basura donde no debes, no recogiste la habitación, etc.

Todo esto lo vamos viendo en ese mundo creado por la tecnología que parece ser paralelo a la realidad en la que la gente se visita e interactúa en carne y hueso. Las pantallas de los distintos artefactos tecnológicos, sin embrago,  vienen a ser un sustituto bendecido para muchas personas que viven lejos los unos de los otros. Sabemos que se pierde mucho tiempo mirando skype o hablando por el móvil, pero es una forma de mantener el acercamiento entre los humanos. De hecho, uno de los mensajes del filme es que la era de la computadora no solo nos ha traído el hackeo, como hacen los rusos, sino la posibilidad de volver a convertirnos en el detective sedentario que resuelve sus casos con la información que hay en la red.

La necesidad de la computadora existe también —por supuesto— para la policía. Esa otra vertiente de la época de las computadoras, la colección de evidencia forense, está presente en el filme como el complemento que vuelve a integrar las actividades policiacas oficiales con las pesquisas del detective privado, en este caso aficionado. Podemos decir aficionado y afectado personalmente, porque resulta que Margot ha desaparecido y su padre está tratando de ayudar a la policía, encabezada por la detective Rosemary Vick (Debra Messing), en la búsqueda. La policía y la publicidad sobre la información nos lleva a otra pantalla: la de la televisión. En esta pantalla las situaciones histriónicas se multiplican.

Luego de una larga sequía de películas inteligentes en nuestros cines esta joyita viene a rescatar nuestros sentidos y nuestra mente. Es un misterio en el que el detective sabe tanto o más que la policía y nosotros, el espectador, a pesar de dos capas de pantallas, tenemos las mismas pistas para tratar de resolver el rompecabezas. Como es de esperarse, hay avenidas de búsqueda que son caminos sin salida, pero eso es parte inescapable del género.

La similitud de las pantallas superpuestas a lo que nos ocurre con frecuencia cuando estamos recogiendo información “surfeando” es perfecta. La planificación de las tomas, los cortes de Google a Facebook, de FB a datos, requerían coordinación precisa entre el camarógrafo (Juan Sebastián Baron), los editores Nick Johnson y Will Merrick, y el director Aneesh Chaganty. El logro es una peliculita entretenida y excitante.

Como he dicho, una de las contribuciones de la cinta es que los principales son coreanos y que no nos lleva por terreno ya conocido de la angustia de los blancos. Además, hay partes que examinan el deseo de algunos de figurar en los medios noticiosos y de exagerar las relaciones que tienen con las personas para conseguir publicidad. Todo esto lo consigue Chaganty sin aspavientos y sutilmente, pero con agudeza.

Todas las actuaciones son de calidad, pero se destaca John Cho como el padre atribulado y desesperado por encontrar a su hija. Puede que esta sea la primera vez que en un filme americano el “héroe” sea un coreano, y que este resulte ser el heredero aparente del gran Charlie Chan, y con la tradición de la línea deductiva que va hasta Sherlock Holmes.

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Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).

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Manuel Martínez Maldonado
Colaborador/a

Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).

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