Segundo Ruiz Belvis y el Hormigueros de 1829

I. Algunos datos biográficos

[dc]E[/dc]l 13 de mayo se conmemora el natalicio de uno de los más insignes próceres que ha tenido nuestra Patria: Segundo Ruiz Belvis. Abogado, abolicionista, líder independentista, intelectual y síndico, nació en 1829 en el poblado de Hormigueros, entonces perteneciente al Partido de San Germán. Estudió en Caracas y se graduó de Derecho de la Universidad Central de Madrid, donde una década después estudiaría Eugenio María de Hostos. Antes de comenzar a ejercer su profesión de abogado en 1857, formó parte del grupo de jóvenes investigadores que colaboraron en la compilación de la Biblioteca Histórica de Puerto Rico, obra dirigida por el escritor, investigador y dramaturgo Alejandro Tapia y Rivera (1826-1882) en Madrid en 1854. A partir de entonces, el nombre de Ruiz Belvis se incluyó en la lista de numerosos puertorriqueños y puertorriqueñas que buscaban en el siglo XIX una identidad común, un sentido de patria y pueblo. Ejerciendo su profesión en Mayagüez, sus ideas abolicionistas e independentistas convergieron con las del Dr. Ramón Emeterio Betances (1827-1898), dando a luz una entrañable amistad que ni la muerte pudo separar. Igualmente, fungió como Síndico Procurador del municipio de Mayagüez entre 1857 y 1858 y Juez de Paz en 1866. Fue uno de los 6 delegados puertorriqueños elegidos para formar parte de la Junta Informativa de Reformas en 1866, donde se presentó el “Proyecto para la Abolición de la Esclavitud”, lo que le ganó la persecución política. Buscando apoyo para la independencia de Puerto Rico en Chile, murió en circunstancias sospechosas en un hotel de Valparaíso en 1867, a los 38 años de edad[1].

II. El Hormigueros de Ruiz Belvis

El historiador Francisco Moscoso publicó en 2007 una obra titulada “El Cabo Rojo de Betances”. En ella se propuso analizar la población, situación y realidad del pueblo natal del Padre de la Patria en sus años de nacimiento e infancia[2]. A través de este escrito, me propongo hacer un esbozo parecido, aunque con mucha menor elaboración, del poblado donde nació y se crió el “Paladín Libertador”.

Como he mencionado en otras ocasiones, la población de Hormigueros tiene su origen en unas alegadas apariciones marianas en el “Sitio del Horomico” a finales del siglo XVI o principios del XVII. Para 1645 y 1646, se hacen las primeras menciones documentales conocidas hasta ahora sobre Hormigueros y su ermita de Nuestra Señora de Monserrate, incluidas en el Sínodo Diocesano de Puerto Rico y en la “Descripción de la Ciudad e Isla de Puerto Rico” de Diego de Torres Vargas, respectivamente[3]. En su visita pastoral en 1720, el Obispo de Puerto Rico Fray Fernando de Valdivia y Mendoza OSA le otorga a la ermita el título de Santuario. En la década de 1760, durante el gobierno de Miguel de Muesas, el poblado de “Nuestra Señora de Montserrat” fue incluido por primera vez en un mapa detallado de la Isla[4], fruto de unas visitas pastorales y gubernamentales del período que la historiografía hispanoantillana ha llamado “Reformismo Borbónico”. Entre las décadas de 1780 y 1790, bajo el mayordomo Gerardo García, se construyó el templo actual. En 1792, contando con alrededor de 350 vecinos, el obispo Francisco de la Cuerda, nombró al Santuario como Ayuda de Parroquia de San Germán (algo así como una semi-parroquia)[5]. El primer obispo puertorriqueño nacido en la Isla, Juan Alejo de Arizmendi (1804-1814), visitaba con frecuencia el Santuario y deseó ser enterrado en él. Ordenó la remodelación de la Casa de Peregrinos[6] y la construcción de un nuevo cementerio en un costado del Santuario en 1806, sustituyendo la práctica de entierros en el atrio.

La ermita contaba con una mayordomía o patronato, donde una persona, un jefe de familia, se encargaba de la dotación, cuidado y mantenimiento de la fábrica (estructura física y ornamentos) del templo. En 1645 la mayordomía recaía en Giraldo González, viudo con al menos una hija, alegado protagonista del segundo milagro de la Virgen de Monserrate (o quizás de los dos), quien también era sacerdote. González firmó como presbítero de la ermita ubicada en el partido de San Germán en el mencionado Sínodo Diocesano, siendo testigo sinodal[7]. Según un documento de 1699 el mayordomo para esa fecha es Francisco García Pagán, quien se identifica como nieto materno de Gerardo/Giraldo González[8]. (¿Acaso sería hijo o descendiente de la hija perdida y hallada del segundo milagro? No podemos afirmar ni descartar nada.) Era familiar, muy probablemente hermano, de Manuel García Pagán, quien fue procurador y luego uno de los Alcaldes Ordinarios de la Villa de San Germán entre 1683 y 1687 y uno de los líderes de la “rebelión de los vecinos de San Germán y de Puerto Rico” entre 1701-1712[9].

Un descendiente o familiar de alguno de estos es Gerardo García, anteriormente mencionado. La hija de éste, María Antonia García, casó con un inmigrante venezolano llamado Mateo Belvis, quien también fue miembro del cabildo sangermeño y asumió la mayordomía del santuario. Son estos los padres de María Manuela Belvis García, esposa de José Antonio Ruiz Gandía, madre de Segundo Ruiz Belvis. He aquí el cuadro: Segundo Ruiz Belvis era descendiente directo de los mayordomos del Santuario y con mucha probabilidad del afamado Giraldo González.

Debido al aumento extremo de demanda de azúcar, causado por la Revolución Haitiana (la colonia francesa de Saint-Domingue, Haití, era la principal productora de azúcar en el mercado mundial) y la consecuente alza en los precios, Puerto Rico y Cuba retomaron, con una magnitud sin precedentes, la industria azucarera que en la segunda mitad del siglo XVI y primera del XVII dominaba la economía antillana. También debido al impulso de la Real Cédula de Gracias de 1815, regiones de Puerto Rico que no contaron nunca con ingenios azucareros, como el área del suroeste, “se volcaron al azúcar”, como explica Fernando Picó[10]. Hormigueros no fue la excepción. Pero el montar un ingenio azucarero era un gasto que solo podía ser asumido por una élite que contara con los recursos necesarios. Mateo Belvis y María Antonia García, mayordomos y personajes principales de la élite local, fueron los responsables del establecimiento del primer y principal ingenio hormiguereño: la Hacienda San José. Sus descendientes y parientes hicieron lo propio y su hija Maria Manuela, junto a su esposo José Antonio, establecieron la hacienda Luisa Josefa, donde nació Segundo. Las faldas del poblado y santuario de Hormigueros comenzaron a ser señoreadas por “su majestad, el azúcar” hasta la década de 1980.

Es en este contexto que Ruiz Belvis llega al mundo. Pero, aparte de los cañaverales de los Belvis-García-Fajardo, ¿cómo era Hormigueros para 1829? Tres documentos nos dan un vistazo, datos con los que podemos tratar de reconstruir aquel tiempo. El primero es una solicitud de un joven catalán de nombre Juan Puig y Roca[11]. El joven de 14 años pide el permiso real a través del Consejo de Indias para poder “pasar” al “pueblo de Hormigueros en la Isla de Puerto Rico en América”. En dicha población, su padre Juan Puig, posee una pulpería, “tienda donde se venden artículos de uso cotidiano, principalmente frutas tropicales y otros comerciales”[12]. Luego de las gestiones burocráticas, que duraron desde 1828-1829, el joven logra unirse a su padre. Su madre, Josefa Roca, se embarcó cuatro años después, en 1833. Los planes del padre de Juan eran “darle instrucción en el comercio y dexarle después a su cargo, la casa y tienda…”. La aparente intención del jefe de familia de los Puig es establecer un negocio familiar (o quizás planifica regresar a Cataluña y dejar su hijo al frente de su tienda). El documento también es evidencia de una presencia catalana en el área, identificada con el culto monserratino.

La existencia de esta pulpería es evidencia del desarrollo que ha conseguido Hormigueros para la década de 1820. Aunque no será fundado como municipio hasta 1874, ya para 1828 es considerado un
pueblo. Un segundo documento nos permite ver a Hormigueros, ya no en palabras sino en trazos. El naturalista francés Auguste Plée (1787-1825) fue enviado por el Museo de Historia Natural de París a las Antillas para estudiar su flora. Llegado a Puerto Rico en 1821, se dedicó a dibujar los paisajes de los pueblos que visitaba, su plaza, su iglesia, casas y caminos. Entre ellos se encuentra el grabado del “Pueblito de Hormigueros ou Montserrat”, donde, en palabras de Ricardo Alegría, se “muestra la importancia que ya había adquirido la ermita dedicada a conmemorar el milagro de la Virgen de Monserrate. La ermita, con su torre y espadaña -continúa- aparece al tope de la loma alrededor de la cual un número de casas campestres ya han formado un villorrio.”[13]. En el grabado también se aprecia el humo de lo que parecen ser ingenios, así como la Casa de Peregrinos (a la derecha del Santuario) y una casa grande que bien podría tratarse de lo que hoy conocemos como la Casa Márquez, residencia y estancia construida en el siglo XVIII. De igual manera, se puede apreciar un hombre corriendo a caballo en la parte inferior izquierda, que cabría interpretar como un símbolo de la vida socioeconómica activa del lugar.

Su crecimiento económico y poblacional, propiciado por el desarrollo de haciendas azucareras en los valles y en las faldas de la “colina sagrada”, paulatinamente van convirtiendo a Hormigueros en algo más que un poblado del Partido de San Germán. Y ahí comenzarán las tensiones: o unirse a la creciente Mayagüez o permanecer con la tradicional San Germán; o seguir siendo poblado o pedir la fundación como municipio. En 1836, la mayordoma María Antonia García, abuela de Ruiz Belvis, le suplicó la reina Isabel II que el Santuario no se convirtiera en parroquia, temerosa de perder sus derechos de mayordomía y los privilegios y beneficios que ello conllevaba[14]. Quizás el pequeño Segundo, con apenas 7 años, habrá escuchado angustiosas pláticas entre sus familiares sobre el asunto. Eventualmente la mayordomía fue suprimida en 1863, Hormigueros fundado como municipio en 1874 y el Santuario constituido como parroquia independiente en 1880.

El tercer documento es la visita pastoral del obispo Pedro Gutiérrez de Cos entre 1829 y 1830[15]. Las visitas pastorales eran las visitas del obispo a todas y cada una de las parroquias, capillas y ermitas establecidas en su jurisdicción. Gutiérrez de Cos permaneció ocho días, del 22 al 30 de octubre, en el pueblo de Hormigueros, “donde está el Santuario de Nuestra Señora de Monserrate”. Quizás ya para entonces Juan Puig y Roca estaría acompañando a su padre en la pulpería. Segundo tenía 5 meses de nacido. Como desde 1792 es Ayuda de Parroquia de San Germán, cuenta con un capellán propio, de nombre Manuel Salvador Amat. Tiene como compañero a un fraile franciscano llamado Fray Manuel Carballés. Igualmente vive un tercer sacerdote, de nombre Don Nicolás de la Cruz.

Anejo a la visita pastoral se encuentra un censo llamado “Estado que manifiesta el número de habitantes de la Capital e Ysla de Puerto Rico, y de los confirmados en la Visita Pastoral que practicó el Exmo e Yltrmo. Sr. Dn. Pedro Gutiérrez de Cos, en el año de 1829 y parte del de 1830”. Para dichas fechas, a través de la visita pastoral, se contabilizaron 315,552 habitantes en todo Puerto Rico, de las cuales 153,158 (48.5%) recibieron la Confirmación en dicha visita. Las pueblos con mayor población eran San Germán (27,169), Mayagüez (19,179), Ponce (15,673), Arecibo (13,245), seguido por Yauco, Cabo Rojo, Añasco, Pepino, Guayama y San Juan (en décimo lugar con 8,679). Hormigueros, aunque aún no era municipio sino un poblado de San Germán, se contabilizaba aparte, registrando 3,745 habitantes. Es un número bastante considerable, superando a los pueblos de Guaynabo y Río Piedras, eventualmente grandes ciudades del área metropolitana de San Juan. Entre esa población se tiene que tomar en cuenta la élite peninsular y criolla, los peninsulares y criollos menos pudientes o pobres y a los cientos de esclavos africanos o afroantillanos que constituían la mano de obra de los hacendados azucareros. Por la libertad absoluta de estos últimos, el que para entonces eran un recién nacido luchó durante la última etapa de su vida. Junto a su amigo Betances, los llevaba a bautizar al Santuario, tan ligado a su ascendencia, así como a las parroquias de la ciudad de Mayagüez y la patria betancina, Cabo Rojo. No obstante, como expone Mario Cancel, Ruiz Belvis no liberó a todo su contingente de esclavos, debido a todas las situaciones y gestiones con las que tuvo que lidiar en su último año de vida (1866-1867), incluyendo el exilio y la muerte misma. “Lo que impidió tanto el proyecto del Colegio [secundario de enseñanza en Mayagüez] como la liberación de todos sus esclavos fue la arbitraria política de [el gobernador de Puerto Rico] Marchessi y la subsecuente clandestinización de aquel joven movimiento político.”, explica Cancel[16].

En fin, dos fuentes hablan sobre la situación de Hormigueros en 1829, el año de nacimiento de Segundo Ruiz Belvis. A pesar de no ser municipio, ya contaba con una buena “iglesia de cal y ladrillo cubierta de madera y teja”[17], que es la que, con algunas modificaciones, conocemos hoy día como la Basílica-Santuario de Nuestra Señora de la Monserrate de Hormigueros. Existían varios negocios alrededor del pueblo, entre ellos, la pulpería de los Puig y Roca. Con una población de 3,745, ya dominaba la economía de hacienda azucarera. Y se establecía la hacienda San José que, en el siglo XX, se convertiría en la gran Central Eureka. Curiosamente serán Mateo Fajardo Cardona, primo segundo de Ruiz Belvis y líder anexionista a Estados Unidos, y sus descendientes, los dueños de la central hasta la segunda mitad del siglo XX.

Entre 1828 y 1830 las dos figuras principales de la Isla, el gobernador y el obispo, son “realistas” incondicionales, ambos emigrados de las guerras de independencia hispanoamericanas. Aunque ambos documentos son completamente diferentes, tienen en común el año 1829, en el que gobernaban las figuras mencionadas del Obispo Pedro Gutiérrez de Cos y el general Miguel de la Torre. En un año de crecimiento económico y poblacional en su pueblo y de absolutismo paranoico en su Isla Patria, Segundo Ruiz Belvis nacía para luchar por cambiar ese panorama. Y aunque no vio germinar las semillas que sembró, estas siguen creciendo y nos corresponde a nosotros seguir cultivándolas y cosecharlas.

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[1] Para un análisis más detallado de la vida, obra y entorno de Ruiz Belvis, véase Mario R. Cancel Sepúlveda, “El Puerto Rico del Ciclo Revolucionario Antillano: Segundo Ruiz Belvis y su generación (Parte 1)”; “El Puerto Rico del Ciclo Revolucionario Antillano: Segundo Ruiz Belvis y masonería (Parte 2)”; y “El Puerto Rico del Ciclo Revolucionario Antillano: Segundo Ruiz Belvis y los caminos de Lares (final)” en Puerto Rico entre siglos: Historiografía y cultura. 2018. WordPress. Recuperado de https://puertoricoentresiglos.wordpress.com/tag/segundo-ruiz-belvis/.

[2] Francisco Moscoso, El Cabo Rojo de Betances. Jornada Pro Betances, 2007.

[3] Sobre el Sínodo, consultar Sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645. Horacio Santiago-Otero y Antonio García y García, editores. Madrid / Salamanca: Centro de Estudios Históricos del CSIC, 1986.; Diego de Torres Vargas. Descripción de la Isla y Ciudad de Puerto Rico…(1647). N.p.: Editorial Nuevo Mundo, 2012, pp. 10-11.

[4] “Plano de la ysla de San Juan de Puerto Rico, con la división de sus partidos…, 1769”. AGI, Santo Domingo, 368 (Sección de Mapas, planos, documentos iconográficos y documentos especiales). Recuperado del Portal de Archivos Españoles (PARES).

[5] Coll y Toste, Cayetano. “Fundación de la Ermita de la Monserrate en Hormigueros (Del archivo particular de Coll y Toste)” en Boletín Histórico de Puerto Rico. Tomo I. (1914). San Juan: Librería Editorial Ateneo, p. 226. En este caso, “vecino” se refiere a un jefe de familia, preferiblemente el padre, quien gozaba de unos derechos y reputación en la vida local.

[6] Ibid., pp. 229-230.; Edwin Albino Plugues, Hormigueros: notas para su historia. San Juan: Oficina Estatal de Preservación Histórica, 1986, p. 57.

[7] Mario A. Rodríguez León. Introducción. Sínodo de San Juan de Puerto Rico de 1645. Horacio

Santiago-Otero y Antonio García y García, editores. Madrid /Salamanca: Centro de Estudios Históricos del CSIC, 1986, p. LXVIII.

[8] Coll y Toste, Op. Cit., pp. 225-226.

[9] Por temor a invasiones inglesas por la Guerra de Sucesión Española y defensa de piratas y corsarios, los gobernadores Gabriel Gutiérrez de Riva (1700-1703) y Francisco Danío Granados (1708-1713; 1718-1724) ordenaron a los vecinos del partido de San Germán trasladarse con sus armas a la ciudad de San Juan en caso de un ataque. El cabildo, compuesto por los vecinos principales de la villa y sus alrededores, se negaron rotundamente citando los derechos de autonomía de San Germán, creando un estado de rebelión y sublevación que se mantuvo intermitente por once años. Sobre este tema, consúltese Francisco Moscoso, La Sublevación de los Vecinos de Puerto Rico, 1701-1712. San Juan: Ediciones Puerto, 2012.

[10] Fernando Picó, Historia general de Puerto Rico. 4ta ed. San Juan: Ediciones Huracán, 2008, p. 166-167.

[11] “Expediente de licencia de embarque a Puerto Rico de Juan Puig y Roca (1828-1829)”. AGI, Ultramar 496, Número 33, Folios 338-348. Recuperado del Portal de Archivos Españoles (PARES).

[12] Diccionario de la Lengua Española.

[13] Ricardo Alegría, “Los dibujos de Puerto Rico del naturalista francés Augusto Plée (1821-1823)” en Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Año XVIII, Núm. 68, julio-septiembre 1975, pp. 28, 31.

[14] “Petición de Doña María Antonia García a la Reina de España Isabel Segunda (1837)” en Fernando Bayrón Toro, editor. Origen y evolución de las Parroquia y Municipio de Hormigueros. Mayagüez: Editorial Isla, 1984. El documento original digitalizado se puede consultar a través del Portal de Archivos Españoles (PARES) con el título “Se pide no convertir en parroquia la ermita de Montserrate” clasificado bajo AHN Ultramar, 2016, Expediente 14.

[15]  “Visita Pastoral del Obispo de Puerto Rico Pedro Gutiérrez de Cos (1829-1830)”. AHN, ULTRAMAR, 2029, Exp.2. Recuperado del Portal de Archivos Españoles (PARES).

[16] Mario R. Cancel Sepúlveda. ‘Los Esclavos De La Josefa: Segundo Ruiz Belvis y El Abolicionismo’ (2003, 2011).” Anti-figuraciones: bocetos puertorriqueños (2003). Recuperado de academia.edu <https://www.academia.edu/39124778/

[17] “Visita Pastoral del Obispo de Puerto Rico Pedro Gutiérrez de Cos (1829-1830)”.

Kevin Rupizá Rodríguez
Nació en Mayagüez, Puerto Rico el 13 de agosto de 1994. Se crió en el pueblo de Hormigueros, donde recibió su educación primaria y secundaria. Es Bachiller en Historia del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Actualmente cursa una Maestría en Historia con especialidad en Puerto Rico y Latinoamérica colonial (siglos XVI-XIX) en la Universidad de Puerto Rico-Recinto de Río Piedras. Sus especialidades comprenden temas de historia de la Iglesia Católica en Puerto Rico e Hispanoamérica; la conquista española; nacionalismo puertorriqueño; conventos, monasterios y órdenes religiosas; ciudades, y dinámicas de poder, raza, género y sexualidad. Es el autor del blog en línea “Çibdad e Ysla: Puerto Rico y América Latina del XVI al XX”. Su tesina de bachillerato, “La Colina Sagrada: la Virgen de Monserrate de Hormigueros y la afirmación nacional puertorriqueña”, examina la relación entre el culto a la advocación mariana hormiguereña en su Santuario, y el desarrollo de un pensamiento cultural, social y político criollo-regional, luego provincial, y eventualmente nacional-católico puertorriqueño. Actualmente se encuentra redactando su tesis de maestría sobre los conventos dominicos en Puerto Rico.