El largometraje recrea, particularmente, el ataque de drones ocurrido en 2011 durante la celebración de una “jirga” (una tradicional asamblea afgana), en la frontera entre Pakistán y Afganistán.
El sargento del ejército estadounidense Robert Bales, destacado cuatro veces en Irak y Afganistán durante una década, fue puerta por puerta, disparó metódicamente y asesinó a diecisiete civiles afganos.
Robert Fisk ofrece un contrarelato a la cuartada que compran los medios de prensa en torno a las víctimas de las guerras de Estados Unidos en Afganistán e Irak.