El secretario de Recursos Naturales, Daniel J. Galán Kercadó, le condonó a las Empresas Fonalledas más de dos terceras partes de su deuda y con ello ha cometido un fraude monumental.
Si perdemos el sentido ético del ejercicio público desembocaremos en una abyecta desolación social en la que habrá triunfado la perversidad del individualismo y su inseparable avaricia.
Ni la razón, ni la sensibilidad, ni el bien común parecen ser requisitos de este gobierno al momento de trazar los lineamientos de su política pública.