No soy capaz de entender la asignación de superioridad a la razón humana y sus legados de destrozo a escala planetaria respecto a la organización social de cualquier especie, por más “bárbara” que nos parezca.
Regresa a mi mente la imagen de mi hijo un atardecer, cuando llovía sin parar. Dos perros caminaban por una acera sin saber que le hacían descubrir a un niño lo que era la humanidad.