• Puerto Rico
  • Mundo
  • Cultura
    • Cine
    • Historia
    • Arte
      • Cómic
    • Letras
    • Poesía
    • Música
    • Libros
    • Texto e Imagen
    • Vídeos
    • Comunicación
    • Ciencia 26.7 °C
    • Todo Cancel Sepúlveda
  • Columnas
  • QueHacer
  • RED DE APOYO
    • DONAR
    • ¿Para qué?
80grados+

Criaturas y cadáveres

10 de octubre de 2014 by Beatriz Llenín Figueroa 2 Comments

animals-art-beautiful-couple-Favim.com-527346A las criaturas que llamamos animales, sin la pretensión de que lo que escribo les haga falta.

[dc]L[/dc]as carreteras del país son cementerios de cadáveres insepultos. Incontables Polinices, muertos a manos de su hermano, cuya lanza y escudo son ahora la velocidad y la carrocería, y sin Antígona alguna para honrarles. Estas muertas, sin embargo, jamás fueron a la guerra ni ambicionaron el poder de una posición o de un trono. Son el resultado de siglos de selección humana para acompañar nuestra intolerable violencia, soledad y desarraigo: la tortura diaria de un mundo que nuestra razón creó. Ahora, activando el prisma de connotaciones entre la estupidez y la inmundicia que le adjudicamos a la palabra, nos parecen perros; nos apestan, nos sobran, nos recuerdan con sus ojos, incisivos, nuestra asquerosa, invivible humanidad. Somos el cegado Edipo que lanza la maldición de la muerte al futuro; el Creonte que hace ley su designio, organizando los cuerpos según lo digno y lo indigno; el padre de Gregorio Samsa que patea con la punta del pie la pequeñez y la otredad.

Aunque sato, en rigor, es la palabra exacta para describir nuestros largos periplos de mezclas y sincretismos, no creo que podamos ya reclamar ese nombre siquiera. Las satas son demasiado buenas.

Entre el dogma de la tradición judeo-cristiana que arbitra la presencia o ausencia del alma y la moral y el dogma de la tradición filosófica continental que hace lo propio respecto a la razón y el lenguaje, la especie humana en Occidente lleva siglos contándose a sí misma su indiscutible superioridad. Yo, dueña exclusiva de alma, moral, razón y lenguaje, soy imprescindible y tengo el poder –incluso la misión– de organizar el mundo, cuya inherente multiplicidad y diferencia me resulta amenazante. Como tal, decido mi posición en el tope de arreglos jerárquicos que, por supuesto, también decido yo. Desde allí, procedo racional y libremente a someter al mundo a mi manipulación, control y vigilancia. El proceso asegurará, en todo momento, mi conveniencia y supervivencia, y para que así conste y sea obedecido, lo declaro ley. La Ley del Padre.

¿Acaso esta lógica no es la misma que nos resulta absolutamente intolerable de las tiranías, sean las de los Creontes o las de las corporaciones?

No soy capaz de entender la asignación de superioridad a un edificio respecto a una telaraña o a un nido. No soy capaz de entender la asignación de superioridad a la mentira y el desdoblamiento nuestro respecto a la incapacidad que para ello tienen los irracionales. No soy capaz de entender la asignación de superioridad a la razón humana y sus legados de destrozo a escala planetaria respecto a la organización social de cualquier especie, por más “bárbara” que nos parezca. No soy capaz de entender la asignación de superioridad a nuestro lenguaje respecto al de ballenas, monos, yeguas, insectos, pájaros…

¿Por qué un oso que escapa del zoológico carga sobre sí el signo de la pena de muerte? Porque representa un peligro inminente, me contestan. ¿De veras podemos, fríamente, asignarle esa responsabilidad? ¿Quién ha sido el peligro milenario y a escalas trepidantes?

Ojalá, ojalá, las otras especies sobrevivan el apocalipsis que la humana ha construido tan meticulosamente sin esperar la venida de ningún dios. Serán los picos, las patas, las ramas y las alas las que nos pidan cuenta, como alguna vez en una entrevista Galeano anticipó. Mas no sé qué cuenta podremos dar porque no sé, de veras no sé, cómo hemos vuelto tolerable nuestra necrófila humanidad.

¿Alma? ¿Moral? ¿Razón? ¿Lenguaje?

Refuto.

Print Friendly, PDF & Email
Beatriz Llenín Figueroa
Beatriz Llenín Figueroa
Tiene un doctorado del Programa de Literatura de la Universidad de Duke. Actualmente, labora como catedrática auxiliar en el Departamento de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, RUM. Sus intereses de investigación se relacionan con literaturas y filosofías caribeñas de los siglos XX y XXI, estudios caribeños, historias marítimas, pensamientos insulares y arquipelágicos y teorías críticas. También se interesa por el teatro independiente, y trabaja como editora para Editora Educación Emergente.
Posted in: 80grados+, Columnas Tagged: animales, binomio humano/animal, derechos de los animales, humanidad y barbarie, la especie humana ante lo animal, posthumanismo

Archivos

Categorías


publicidad


reciente

  • Gris pandémico
  • La Europa que no quisieron: mineros y metalúrgicos franceses contra el Plan Schuman (1950-1954)
  • Talón de Brea y otras literaturas puertorriqueñas: Entrevista a Carlos Vázquez Cruz
  • Río Piedras: 75 años de la anexión, borradura política y memoria urbana
  • Un Eco de Borradura: Cómo la supresión de San Mateo de Cangrejo predijo el Destino de Río Piedras hace 75 años
  • A los amigos betancianos
  • Earthquake

publicidad


recientes

  • Gris pandémico
  • La Europa que no quisieron: mineros y metalúrgicos franceses contra el Plan Schuman (1950-1954)
  • Talón de Brea y otras literaturas puertorriqueñas: Entrevista a Carlos Vázquez Cruz
  • Río Piedras: 75 años de la anexión, borradura política y memoria urbana
  • Un Eco de Borradura: Cómo la supresión de San Mateo de Cangrejo predijo el Destino de Río Piedras hace 75 años

Shortcodes Ultimate

Quiénes somos

80grados+ es un medio digital puertorriqueño de cultura, política y análisis social, publicando desde 2010 bajo el lema “Prensa sin prisa”.

Más sobre nosotros

Contacto y colaboración

Escríbenos a [email protected].

¿Quieres publicar con nosotros? Lee nuestras guías para someter manuscritos.

Copyright © 2026 80grados+.

Omega WordPress Theme by ThemeHall