A los amigos betancianos
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
El texto presenta la obra de Paul Estrade sobre Ramón Emeterio Betances como culminación de una larga fidelidad intelectual al Caribe anticolonial. Desde París, y junto a Félix Ojeda Reyes, Estrade ayudó a rescatar manuscritos, reconstruir archivos y completar las Obras completas de Betances, devolviéndole al país una figura que la colonialidad siempre ha querido reducir, domesticar o borrar. Su biografía francesa, Le Père de la Patrie Portoricaine, coloca a Betances en su justa estatura: médico de los pobres, abolicionista radical, separatista irreductible, antirracista, republicano, masón, científico, diplomático y pensador de una libertad sin diminutivos. Estrade insiste en lo esencial: para Betances no había independencia sin abolición, ni justicia sin dignidad humana, ni patria posible bajo protectorado o anexión. Su antillanismo —Cuba, Puerto Rico, Quisqueya y Haití— fue proyecto político contra el imperio; una confederación para que las Antillas dejaran de ser botín y se pensaran como destino común.
Desde la historia, para entender la Cuba que duele, la obra de Padura nos ayuda a comprenderla desde adentro, desde los sentimientos, las imágenes y las tribulaciones cotidianas.
Los cubanos van a permitir lo que quieran permitir en Cuba, pero no lo van a hacer desde la ignorancia. Tienen ahora los conceptos de equidad y de solidaridad demasiado integrados.