Yo pasé de ser una feliz chamaca heterosexual a una feliz chamaca bisexual y luego a una definitivamente feliz chamaca lesbiana ante los ojos de mis compañeros sin que a ninguno de ellos le diera un ataque de apoplejía.
El Día de las Madres es un buen día para mirarlas y ver las mujeres que en realidad son. Es un buen día para dejar de lado los clichés y liberarlas de esa carga inaguantable del amor que todo lo sacrifica.