Lo que le molestó a la alcaldesa del mural fue que la retrató: te atrae con el nacionalismo cultural y con su mistique tropical seudo- progresista, para luego asaltarte a mano armada.
El mural de Sofía en Santurce, con su pelicolorá y sus tatuajes nos dice de manera contundente “No me maltrates”. La imagen de esta mujer me parece poderosa. No estamos ante un ruego. Estamos ante una orden.