Lo que ocurre en relación con la Ciencia Política y otras ciencias sociales —un nivel relativamente bajo de aplicación estratégica de los conocimientos científicos acumulados— sucede también demasiado a menudo en el mundo de la educación.
La filosofía es, desde antiguo, un método de vida, una preparación para la muerte, una persistente investigación y un inagotable descubrimiento de nuevas maneras de entender y percibir el mundo.