Hay un choque claro entre nuestros valores y la estructura económica que rápidamente se está erigiendo sobre el país. O cambiamos nuestros valores para acomodarnos a estos mega-sueldos ejecutivos que ahora nos indignan, o buscamos la forma de cambiar esa estructura.
18 personas diarias, un número aterrador y mientras seguían muriendo, desaparecían vagones con provisiones y alimentos, que se pudrieron o expiraron en algún sitio lejano de donde los necesitaban.