Rafael Trelles atrapa en El pez en llamas las dos tendencias de iniciación de la mística: el agua del bautismo inicial, tan querido por la mística hebrea y el fuego del postrer bautismo tan caro a la mística oriental.
Este excelente poemario muestra la complejidad en la textura poética de Liceaga y evidencia que su autora no es una escritora emergente, sino una voz veterana.