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Un día más

24 de mayo de 2013 by Mónica Gutiérrez 55 Comments

[dc]E[/dc]sta mañana un tipo dejó un alijo de cosas en el tren F y salté como un resorte: «Excuse me, Sir! You forgot your bags under the seat«, le dije, muy amable. Solo para que me cayera encima un aguacero de insultos en una lengua inteligible. Le escuchaba, pero en realidad solo veía su cara y los escupitajos que lanzaba al aire como desaforado: «What? Only because of my skin color you have to assume I am a f*cking terrorist?«, alcancé a escuchar antes de que se clausuró la puerta detrás suyo.

No señor, no. Yo solo trataba de ayudarle, pensé, mientras perdía la oportunidad de comunicarme. Luego me asaltó el recuerdo de aquel libro de Murakami sobre los atentados con gas sarín en el metro de Tokio, acaecidos en el ’95, creo, y me agarró la paranoia. ¿Qué tal si de veras es algún demente el esperpento ese? Durante el rato, tal vez 50 segundos, que transcurre entre las estaciones de York Street y East Broadway, bajo el río, entre Brooklyn y Manhattan, el tiempo pierde un poco el sentido. Una especie de vacío genera una sensación sónica que en nada ayuda a las personas obsesivas. «Dios mío, permite que sea yo la más loca de todas las personas que viajan en este tren hoy», alcancé a pensar. Hasta que alguien se acercó y pateó la bolsa para revelar un bagel mordisqueado y un vaso vacío. Respiré profundo, cerré los ojos y me enchufé los audífonos para enajenarme el resto del camino. Justo se largó The Cure al azar con aquello de: «Can I use some of your lipstick?». Entonces me animé a pintarme allí mismo la boca de rojo.

Hace unas cuantas semanas dejé el café. Para una persona que se tomaba un número significativo de tazas al día, ha sido un gran paso, y debo decir que ha resultado ser muchísimo más facil de lo que esperaba. El té no le llega ni a los talones a la vertiginosa  cafeína, pero me sirve de inspiración y mantra para cumplir con la tarea que me comprometí a llevar a cabo en los próximos meses. El día ha sido muy largo en el trabajo y las infusiones de menta no ayudaron lo suficiente: no conseguí persuadir a nadie para cambiar el modo en que hacemos las cosas, que tiene mucho de absurdo, y me pregunto si debo seguir o simplemente mandarlos a todos al cuerno.

Decido largarme a casa y, en la entrada del subterráneo, esta vez en sentido contrario, una señora se acerca con cara de necesitada y decido atenderla: Ma’am, can you help me with a dollar for a soda, please?», como si de ello dependiera su vida. «For a soda? Are you freaking kidding me, Lady? Sodas are bad for you!». Renuncio al mundanal ruido, me enchufo de nuevo y salta Cerati: «Aaaarriba el sol, aaabajo el reflejo de como estasha mi alma»… (Gustavo siempre tan pertinente).

De camino a casa fantaseo por enésima vez con la idea de mudarme a la Patagonia para dedicarme de lleno a contemplar el Perito Moreno. Llueve y la temperatura está un poco fría para ser mayo. Me detengo a comprar unos retoños de bruselas, porque me parecen lo más hermoso que vi en el día y me apetecen muchísimo. Cuando llego por fin, mi media naranja me hace la pregunta más absurda: «¿Qué le pasó a tu pelo hoy? Parece una explosión». ¿Sería la bomba imaginaria del tren de la mañana, la falta de café o la «insoportable levedad de ser»? Siento que estoy eléctrica (debo tener el pelo de puntas). Voy a mi cuarto y prendo una vela, porque fundí la lámpara cuando traté de encenderla. Cada cosa que digo o hago genera un campo magnético inusual: ¿No seré yo el bosón de Higgs?

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Mónica Gutiérrez
Mónica Gutiérrez
Columnista

Mónica Gutiérrez nació y se crió en Colombia, donde desarrolló su pasión por el periodismo y la escritura desde muy temprana edad. En 1986 su familia se trasladó a Puerto Rico, donde cursó sus estudios de Comunicación Pública en la Universidad de Puerto Rico, y posteriormente trabajó como periodista para la Agencia EFE, Telemundo y Editorial Televisa. En 1995 fue escogida por la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, y formó parte del primer taller ofrecido por el Nóbel colombiano, Gabriel García Márquez, sobre reportaje. En 1996 se trasladó a España para estudiar una maestría en
Telecomunicaciones Interactivas y Multimedia en la Universidad
Autónima de Barcelona, durante ese tiempo colaboró con algunas de las publicaciones del Grupo Zeta como columnista de viajes, y ese mismo año fundó Trixel.com, un hiper magazín en castellano que se mantuvo vivo hasta el 2001 y tuvo amplia acogida en el mundo hispano. Durante un tiempo dedicó sus energías a desarrollar una variedad de proyectos multimedia, tanto en línea como en el mundo real, a modo de instalación y "happening", e hizo sus pininos en publicidad y producción de eventos en vivo. En 1998 se mudó a Nueva York, donde trabajó por un tiempo como productora de noticias para StarMedia, a
cargo de la evolución del portal hacia la creación de noticias
multimediáticas. A partir del 2000 Mónica se ha dedicado a varias
vertientes de las comunicaciones, como productora y directora
multimedia, directora creativa publicitaria especialista en plataformas nuevas, "copy writer" y consultora en medios emergentes. Entretanto ha colaborado con la revista Colors, URL (Latinoamérica) y El Nuevo Día. Recientemente publicó un trabajo de ficción como parte de una antología mexicana. Actualmente Mónica vive en Nueva York con su familia.
Posted in: Columnas Tagged: new york, Subway

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