Una generación abriendo la maleza

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”
Carlos Marx, Undécima Tesis sobre Feuerbach, 1845

ilustración por Manolo Coss

Las mentiras, la ideología, el Estado, el mercado, la enajenación, el fetichismo, el prejuicio, la intolerancia, el menosprecio, la represión, la confusión, la incomprensión, la prepotencia, la desidia, el fronteo, el guille, la terquedad…

Contra toda esa maleza tóxica han tenido que enfrentarse los estudiantes universitarios apoyados por aquellos profesores y trabajadores comprometidos con la educación universitaria pública o, al menos, con su posibilidad. Llevan casi un año presentando un mensaje claro en contra de los planes de este gobierno dirigidos a desmantelar la Universidad de Puerto Rico, de su privatización y en contra de una cuota rechazada por la inmensa mayoría del estudiantado.

Están decididos a defender el principal centro docente del País con todos sus defectos y atributos. Sí, en su fondo es una lucha contra una ideología que pretende imponer el individualismo, el egoísmo y la avaricia del capital por encima de la esencia social y colectiva del ser humano. Algunos en la comunidad universitaria responden y los critican, escriben y critican, hablan y critican.

Hay quienes miran la maleza desde afuera y creen que ven sus detalles, tonalidades, su olor y tratan de describirla y explicarla. Pero el repelillo se les nota a quienes no pasan de la mera observación, los desborda; nada de tocarla, ni rasgarse ni enredarse con ella; “es muy riesgoso”, “las ideologías pueden contaminar”, ¡uy!

Los que miran, miran y miran, siempre tienen excusas para no entrar y fajarse con la maleza, la ven siempre creciendo; mas no se atreven a levantar el machete para enfrentarse a ella. Es mejor quedarse afuera y teorizar… ¡la racionalización es amplia y hasta graciosa! El arsenal de argumentos es tan viejo como la guerra y los encubren con simpáticos neologismos, algunos tan creativos como ridículos.

Ahora resulta que el pecado de los y las estudiantes es que son idealistas, que pretenden traer el futuro al presente. Todavía más, ¡deben ser querubines y serafines, seres perfectos que no cometen errores!

Para colmo de los colmos, ¡coño! les exigen que den respuesta a todas las preguntas que desde los inicios de la historia los genios de la “intelectualidad” y la “docencia fingida”, que se yerguen en inquisidores enrevesados, no han podido dar. ¡Qué fácil! ¡Qué güame!

La crítica es buena, constructiva y necesaria. El debate ayuda a los que están frente a la maleza, enfrentándola para transformarla, recibiendo la embestida y las heridas. Pero condenar y burlarse de quienes están en la primera fila, cuando quienes lo hacen no han entrado –ni se han acercado– a la maleza y sólo se han dedicado a observarla y analizarla es, cuando menos, una gran insensibilidad.

¡Qué vigencia tiene la Undécima Tesis!

José Rivera Santana
Fue presidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) del 1980 a 1982. Actualmente es co-presidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico. Como director de Planificación de la empresa Estudios Técnicos, Inc. (1994-2005) y más recientemente en la Compañía de Turismo (2005-2006), ha acumulado una amplia experiencia. Entre los principales proyectos realizados bajo su dirección se encuentran: Visión Estratégica para el Movimiento Cooperativista; Puerto Rico en Ruta hacia el Desarrollo Inteligente: El impacto del Desparrame Urbano en el Área Metropolitana de San Juan; y El Plan Maestro para el Desarrollo Sustentable de las islas municipios Vieques y Culebra de Puerto Rico. Ha sido profesor en la División de Educación Continuada y Estudios Profesionales, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y en el Programa de Maestría de la Escuela de Asuntos Ambientales de la Universidad Metropolitana. En el 2002 fue seleccionado Planificador del año por la Sociedad Puertorriqueña de Planificación. Realiza estudios doctorales en el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Sustentable (CLADES) de la Universidad Bolivariana de Chile. Dirigió la Oficina de Planificación del municipio de San Juan.