Where’d you go, Bernadette

[dropcap]U[/dropcap]no de los temas de este filme inquietante es la agorafobia o fobia a los espacios abiertos, condición que, en parte, impulsa a la mujer del título (Cate Blanchett) a estar en constante lucha con la vecina y con las otras madres de la escuela a la que asiste su hija Bee (Emma Nelson). La situación con la  vecina incluye discusiones sobre qué hacer con la maleza que está entre las dos casas, algo que eventualmente resultará en un desastre. La ansiedad de Bernadette Fox también está afectando a su marido Elgin Branch (Billy Crudup) quien es un genio en el campo de microchips y que trabaja para Microsoft. Las tensiones son enormes y se intensifican cuando Bee convence a la familia a emprender un viaje a Antártica antes de partir a Choate, para cursar allí su alta escuela.

Poco a poco vamos descubriendo que Bernadette es una famosa arquitecta que dejó su campo por algo que le sucedió con su última creación. En un momento dado era tan famosa que obtuvo una beca MacArthur para genios por sus creaciones arquitectónicas. Todavía, , a pesar de sus intentos por disfrazarse, resulta ser un estudiante de arquitectura quien la reconoce y que piensa que ella le cambió su vida con su obra.

Sus incidentes con las vecinas, en particular con Audrey (Kristen Wiig) y con las madres de la escuela generan una serie de chismes, y dimes y diretes, que siembran cizaña en el vecindario y hacen que Elgin dude de su sanidad. En medio de todos estos agites, Bernadette desaparece. Lo hace de forma tan extraña como su comportamiento y con la excentricidades que la caracterizan.

Aunque la película la anuncian como “un misterio” no esperen un “quién lo hizo” al estilo de Agatha Christie o Raymond Chandler. Esta es una comedia dramática que tiene sus alzas y bajas de trama y credibilidad, que, a pesar de estar adaptada al cine por Richard Linklater de una novela exitosa, a veces pedalea sin moverse mucho. Algunas situaciones no ofrecen la más mínima posibilidad de probabilidad, y otras son tan antipáticas que dan ganas de entrar a la pantalla y jamaquear a los personajes. Otras son un tanto incomprensibles: ¿por qué la súper independiente y brillante Bernadette permite que la vecina mienta sobre un accidente que la involucra a ella y cuyas consecuencias son mentiras? ¿Por qué el genio de su marido, no arregla partes de la casa que se están cayendo a pedazos? Esto se agrava cuando nos enteramos que ella es arquitecta. Pero el agravio más grande es que algunos personajes se imponen sobre Bernadette y Elgin sin que ninguno de los dos protesten. Linklater, cuya trilogía conocida como Before es una de las bellezas de la cinematografía y un logro artístico rutilante, puede haberse descarrilado gracias a los otros dos escritores del guión (probablemente esté siendo injusto echándoles a ellos la culpa; todo artista tiene sus alzas y bajas).

Tienen la gran suerte, la película y su director, que su estrella es la incomparable Kate Blanchett. Sin duda, una de las actrices más completas del cinema, su creación es compleja, a veces de una ironía triste que nos hace sentir su frustración con la falta de sensibilidad y juicio que afecta el mundo de hoy día, y, de vez en cuando, de una gracia contagiosa. Ella sola permite que este filme, que falla demasiadas veces en aclarar la situación de su heroína, sea tolerable. Blanchett produce una de esas actuaciones que se pueden perder porque el filme es demasiado pequeño para su grandeza. La respaldan muy bien Billy Crudup y Emma Nelson, como su marido y su hija, respectivamente, y Kristen Wiig, que aquí despliega su talento para el drama liviano.

Se puede ver el filme por ellos, pero la película los hará que detesten más que antes a los entremetidos y a los “terapistas” que no entienden el ser humano y presumen entender la psiquis.

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Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).