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Azul


Para mi hermano Vicen, químico, con cariño y agradecimiento.

Dice Kandisnky que cuando el azul está a punto de hundirse en el negro, produce dolor, un dolor casi inhumano y así lo confirma Van Gogh en su última obra Campo de trigo, en la que unos cuervos acechantes nos hunden en el peor de los presagios.  Símbolo de realeza, tristeza, misterio y pureza. Bellini y Tiziano nos paralizan con sus exuberantes azules y Picasso nos trasmite una nostalgia infinita en su Viejo guitarrista. En la Edad Media era el pigmento más preciado de todos, más caro que el bermellón y que el propio oro.

¿Qué tiene el azul?

El lapislázuli es una piedra semipreciosa que a veces tiene vetas doradas que aumentan su belleza. Es un mineral raro, cuya única fuente conocida en la Edad Media estaba en Afganistán. Su color dominante proviene de la lazurita y el secreto de un buen azul consistía en saber separarla de las impurezas  mediante un proceso complicadísimo y laborioso, cuyo resultado es tan hermoso que merece la pena el esfuerzo y el precio. Efectivamente, para encontrar un buen azul, había que ir a buscarlo más allá de los mares.

Hasta el nombre es hermoso: azul ultramar.

Ni los antiguos griegos y ni los romanos tenían azul ultramar, así que los pigmentos con los que se acercaban al azul estaban más emparentados con el gris y los usaban para oscurecer, para dar sombras. Es en la Edad Media cuando el azul se comienza a emplear como símbolo de riqueza, por el alto precio del pigmento, y también como símbolo de pureza y virtud, algo fundamental para las pinturas religiosas. Azul para el manto de la Virgen, azul para la bóveda celeste, azul para la noche con estrellas. Azul para dar sosiego y mansedumbre a las escenas de la Anunciación.

Se convirtió en un pigmento tan caro y preciado, que en el siglo XVI era casi imposible encontrarlo fuera Italia, país que tenía el privilegio comercial de sus puertos marítimos con oriente. Tiziano lo usa profusamente y lo mezcla con blanco, consiguiendo llenar de luz sus obras y creando una gama de azules nunca antes vista.

El hermoso púrpura ultramar no podía ser sustituido por ningún otro pigmento. Ni la azurita, ni el índigo, ni la malaquita producían nada comparable.

No fue hasta el siglo XVIII cuando un descubrimiento casual vino a aliviar la dificultad de los pintores. Un fabricante de colores berlinés necesitaba para conseguir un color rojo, dos sustancias químicas: sulfato de hierro y potasa. Para ahorrar, contaminó la potasa con aceite animal, lo que produjo una laca roja muy pálida y fea. Trató de resolver el problema concentrándola y lo que consiguió fue una laca azul oscura. Una serie de reacciones químicas aleatorias, produjeron una sustancia llamada ferrocianuro de hierro: había nacido el azul de Prusia. Poco a poco este pigmento comenzó a comercializarse, hasta convertirse en una alternativa barata del azul ultramar, inevitable en toda la pintura del siglo XIX y del XX. Monet, Picasso, Van Gohg lo usaron profusamente y, todavía hoy se usa para pinturas comerciales.

Pero…una alternativa barata no es un verdadero sustituto. El azul ultramar seguía siendo el más bello de los azules.

Fue en a mediados del siglo XIX cuando la química vino de nuevo a salvar el problema. Una mezcla de porcelana, sosa, sílice y azufre produjo un pigmento verde (el verde ultramar) que al calentarse se volvía azul: un azul sintético que los artistas recibían maravillados. Era barato, perdurable y hermoso, pero… la magia se había desvanecido.

En 1957, en Milán, el artista Yves Klein proclama la “Época del Azul”. Quiere recuperar para el espectador la emoción producida por la profundidad del azul ultramar: y lo consigue.

Con la ayuda de Adam, un químico francés, Klein encontró en 1955 una resina fijadora llamada Rhodopas M6oA, cuya textura mate y aterciopelada tenía, según él, una energía pura que hacía que el color tuviera la fuerza de una criatura viviente. Así, decidió trabajar con un solo color, pero ese color no podía ser cualquier color, debía ser extraordinario. ¿Y qué podía ser más extraordinario que el magnífico ultramar?

En 1960, Klein patentó su azul y no lo patentó (me gusta pensar) por motivos comerciales, sino por motivos estéticos. Su azul devolvía al espectador una experiencia esplendorosa y no podía permitir que otros pintores corrompiesen esta autenticidad. Las obras de Klein son el azul, el azul resplandeciente, milagroso, metafísico, pura poesía. Las reproducciones no le hacen justicia, hay que mirar las obras directamente y en soledad para reconocer, emocionados, que Klein (que murió prematuramente en 1962) tuvo una premonición gozosa: desde el cosmos, la tierra es azul.

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  • Kumo

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  • Kelly Goh

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  • Đồng Hà Văn
  • Etc.

    Impecable.

  • Svetlana

    “como símbolo de pureza y virtud, algo fundamental para las pinturas religiosas. Azul para el manto de la Virgen, azul para la bóveda celeste, azul para la noche con estrellas. Azul para dar sosiego y mansedumbre a las escenas de la Anunciación”. Lo curioso es que el azul también es la representación de lo femenino.  Muchas gracias por un artículo tan interesante.

  • Me encanta, lo comparto en el face. Besos

  • Rafael Jackson

    Ya decía Victor Hugo que “el arte es el azul“. Y por si quedaba alguna duda, ahí está tu texto para demostrarlo. Un placer de lectura, Rosario.

  • elf

    “Dice Kandisnky que cuando el azul está a punto de hundirse en el negro, produce dolor, un dolor casi inhumano.” Al leer estas palabras pensé que se trataba de nuestro presente político…que bueno que me equivoqué.

  • Manolo

    Poesía, color e historia. ¡Que viva el azul místico del medioevo!  Y el del Contamplado, claro está…

  • Dorisalicia

    Pensar en azul, ya tiene más sentido.  

  • impía

    Este ensayo me ha recorrido el clítoris de la imaginación. Me vine.

  • Yaraní

    Azul Camilo Luis, nieto de Peri, coincide con que el Azul es el color más preciado de los tiempos. Besitos a Abu P de tu nieto, Azul.

  • Pedro Reina Pérez

    Bravo, Charito!

  • Verónica Rt

    concurro con Lilliana: perfecto¡¡ Gracias Rosario¡¡¡¡

  • Lfcoss

    Agradecido, doblemente, de este texto tan hermoso, “perfecto” lo llama Lilliana Ramos. A mi nieto, Azul Camilo, y a ti Rosario, gracias.

  • Bibi

    ¡Excelente! Desde el comienzo hasta el final:
    educa. Una lectura refrescante que provoca seguir aprendiendo mas de los artistas y del color. Hacia tiempo que no leía un ensayo tan gratificante.

  • Bibi

    ¡Excelente! Desde el comienzo hasta el final:
    educa. Una lectura refrescante que provoca seguir aprendiendo mas de los artistas y del color. Hacia tiempo que no leía un ensayo tan gratificante.

  • Titotero

    Gracias por este artículo que organiza su belleza con el color y la química y la historia en una alquimia de palabras muy hermosa.

  • Cantabardo

    La maravilla del AZUL , la descubro en los ojos de una boricua  en la costa norte de Puerto Rico, creada en ningun laboratorio. Lo bueno de este trabajo es que es educante por su contenido y bello por su color. 

  • Lilliana Ramos-Collado

    Ay, Rosario! Este es un ensayo perfecto!