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Cuatro mitos sobre la caca de perro


cacaperro

La escena ya se nos hace común. Cierto individuo lleva a pasear a su perro al parque. En determinado momento el cuadrúpedo defeca. El dueño vigila de reojo que no haya testigos. Tan pronto su fiel amigo termina su labor, ambos escapan de la olorosa escena dejando atrás la evidencia. Un rato después, aprovechando un ratito que tienes antes del próximo compromiso, vas al parque a descansar la vista y el pensamiento. Te quitas los zapatos para disfrutar la sensación de caminar descalzo sobre la grama. Entonces aplastas y te embarras el pie completito con la caca del perro del vecino.  Tremendo, piensas, qué chévere.  Qué asco, fó. Maldito perro, declaras. Maldito amo que no recoge las cacas de su perro, es lo que sabes que deberías decir.

En los últimos años, la actitud ciudadana ha ido evolucionando y ahora se ven más personas que antes recogiendo los excrementos de sus perros.  Pero aún no hemos llegado, como sociedad, al punto que la conducta correcta sea la habitual.  Pensaba yo en esto cuando la semana pasada una amiga me comentó que yo sin problema podía tener un perro grande en mi traspatio, porque el perro podía defecar sin yo tener que preocuparme por recoger sus heces.  En serio que quedé fría. Mi amiga es una mujer inteligente.  ¿Cómo es posible que piense que la caca de perro puede dejarse ahí, al aire libre, sin atenderse?

Y es que entre nosotros abunda una desconcertante racha de desinformación acerca de los riesgos que representan las cacas de perro a la salud pública y su impacto en nuestro medioambiente.  Frente a tal situación, me doy a la tarea de desmitificar cuatro creencias que parecen haberse apropiado de la imaginación colectiva.  Intento contribuir a un diálogo informado al ilustrar que el fecalismo al aire libre se ha convertido en un grave problema ambiental con fuertes repercusiones en la sanidad citadina.

Mito #1: La caca de perro es abono natural

Popularmente se dice que la caca de perro contribuye de buena forma al medioambiente porque es materia orgánica y biodegradable.  Esta declaración está colmada de errores y posiblemente proviene de saber que cierto estiércol, el de vacas por dar un ejemplo, se utiliza en ocasiones como abono de terrenos. Pero, el excremento de una vaca y la caca de un perro no están hechos de lo mismo. La clave está principalmente en la dieta del animal. Por lo general, las heces que son apropiadas para uso como abono contienen materia verde que ha sido digerida. De manera que las heces de una vaca (un herbívoro) pueden hacer un buen abono natural, pero las cacas de perro (un carnívoro), no.  Existen, por cierto, maneras en que los excrementos de los perros pueden utilizarse como abono, pero esto requiere de tratamiento previo.  Se puede, por ejemplo, usar un biodegradador o un aparato de composta para mezclar el excremento con un preparado a base de materia orgánica y bacterias con gran resistencia a altas temperaturas, para así producir un abono saludable para el jardín.

Mito #2: ¡Pero si mi perrito solo hace tres pelotitas de caca al día!

Pero es que no es solo el perro de uno. Hay que pensar a nivel macro de ciudad o mejor aún, de cuenca.  Para ilustrar la magnitud del problema, consideremos que un gramo de caca de perro tiene acerca de 23 millones de bacterias coliformes fecales que pueden causar diarrea, desordenes intestinales y otros problemas de salud de corta o larga duración.  Si se estima que un perro de tamaño mediano (un perro de aproximadamente 25 libras) evacua un promedio de 600 gramos de excremento al día, y que esto representa un total de 40 libras de excremento al mes, estamos hablando que ese mismo perro mediano que tanto adoramos y que batea su cola como un látigo cuando llegamos a casa, contribuye 920 millones de bacterias coliformes fecales al mes.  No conozco las estadísticas actuales respecto a cuántos perros callejeros hay en Puerto Rico, pero supongamos para nuestros cálculos que son 100,000 perros.  No hay ni que hacer la multiplicación para alarmarse de la cantidad de materia fecal presente en nuestro medioambiente.  Es más, me atrevo a especular que un truck de ocho cilindros que hace 15,000 millas al año posiblemente contamina menos que un perro tamaño mediano.  No olvidemos, además, que este cómputo crudo que he hecho aquí para propósitos ilustrativos no contempla a los perros con dueño; demás bacterias, parásitos, hongos y amebas presentes en la caca, así como su virulencia, que puede ser muy alta en relación a la cantidad de materia fecal; y por supuesto, que no solo los perros contaminan materia fecal, sino también los gatos, las aves, los roedores y, entre otros y sobre todo, nosotros los humanos.

Mito #3: Las cacas desaparecen. Se secan o se integran al suelo

¿Se acuerdan del concepto que la energía no se destruye, sino que se transforma?  Pues más o menos lo mismo ocurre con los contaminantes en el medioambiente. Los contaminantes no desaparecen sino que se mueven entre sistemas, es decir, entre los planos de suelo, agua y aire. En muchas ocasiones, la tarea compleja y multidisciplinaria de reducir los impactos al medioambiente consiste en evaluar los riesgos y determinar en qué plano se va a atender un asunto. En el caso en cuestión, las cacas de perro al aire libre se secan y se convierten en polvo que respiramos o ingerimos al consumir alimentos preparados en la calle. En el trópico lo más común es ver que las heces comienzan a degradarse en el suelo hasta que cae el próximo aguacero. Esto representa un problema ambiental, porque esa agua de escorrentía, si no logra llegar al desagüe pluvial para luego ser limpiada en una planta de tratamiento, termina contaminando ríos y demás cuerpos de agua. Al tener niveles altos de microorganismos, la posibilidad de usar esa agua para consumo humano sin tratamiento previo disminuye, tanto como su potencial para ser disfrutada en zonas recreativas por los bañistas. Además, las lluvias fuertes a veces hacen que los desagües pluviales se sobrecarguen. Tal situación provoca que en algunas ciudades se combinen las aguas negras con las aguas de escorrentía y que ocurran descargas accidentales que contienen niveles extraordinarios de materia fecal. Si alguien ha ido a la playa y se ha encontrado un letrero de alerta a bañistas, o en peor caso, de cierre de la playa, ya sabe de qué estoy hablando. En resumen, mientras más caca haya disponible en el suelo para ser transportada por el agua, menos es la calidad del agua natural de una ciudad.

Mito #4: Total, si lo único que me da es diarrea

Es cierto que la mayoría de las enfermedades que causa el contacto con la materia fecal no son demasiado graves.  La diarrea dura poco y desaparece de la memoria en unos días. Vale la pena mencionar, sin embargo, dos puntos importantes.  Primero, que sí existen enfermedades más serias provocadas por el contacto con heces, por ejemplo, la giardiasis y la cryptosporidiosis.  En algunas personas, sobre todo los niños, las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos comprometidos, algunas de estas enfermedades pueden causar condiciones serias de salud, y hasta la muerte.  Segundo, es asombroso analizar los costos al sistema de salud pública que resultan de algo tan sencillo como la diarrea. La diarrea debilita y causa que la gente se reporte enfermo al trabajo.  A nivel poblacional, la diarrea tiene en ocasiones un impacto económico más alto que otras enfermedades más serias y de larga duración.

Como hemos visto, el problema de la caca de perro abandona rápido su pintoresca dimension estética para convertirse en un problema de medioambiente y salud pública.  Hasta el momento, ha habido esfuerzos de concientización e iniciativas tales como colocar dispensadores de bolsitas o crear parques para perros. Aun así, quedan personas que no recogen las cacas y estos descuidos van en prejuicio de todos.  Créanme, yo creo en la libertad. Creo en la libertad de escoger tener un perro grande y cagón, en la libertad que provee que los perros salgan a la calle a correr libres y que hagan sus necesidades donde mejor les parezca. Pero, de igual forma, creo en el derecho que tenemos todos a disfrutar de un espacio público libre de plastas de perros. Creo en la responsabilidad común hacia un medioambiente saludable, tanto para nosotros los humanos como para nuestras mascotas.

  • Luis

    De verdad os habéis creído que la peor mierda que hay en este mundo es la de los perros… El que haya cagado en el campo y haya recogido su mierda que levante la mano…!!!!

  • luis fran.

    yo prefiero crear una vaca que un perro pulguiento y lleno de parasitos es rridiculo que no se permitas las vacas en donde yo vivo pero si hay un millon de perros una vaca nos da queso leche y otras cosas y un perro nos trae alergias.

    • Ale

      No seas estúpido y pensá en la vaca también, q tiene q soportar a un asno como tu

  • H. Flax

    No tengo un perro, pero si lo tuviera lo llevaría a cagar sobre la grama de Eufemio, mi vecino, que ha colocado un rótulo que dice: NO TRAIGA SU PERRO A HACER SUS NECESIDADES AQUÍ. Si Eufemio nos sorprende in flagranti (¿en fragante?) delicto, le diría: “El perro no está haciendo mis necesidades sino las de él.” Además, le sugeriría sustituir el rótulo por otro que diga: NO TRAIGA SU PERRO A CAGAR AQUÍ. De eso se trata.
    H. Flax

    • Paulette

      No traiga su perro a hacer sus necesidades ( entiendase las necesidades del perro) aquí. Buena sintaxis, malas las neuronas del que interpretó. ¡Que viva el civismo y ese sentido de comunidad! ¡LECHON!

  • Gracias, Angel Gonzalez, por tan excelente comentario e invitación al diálogo. Desde que salió este escrito el viernes pasado he estado pensando en maneras en que hubiese podido darle al lector más confianza de que lo que digo no me lo inventé. Hay quienes han opinado que si un escrito sobre ciencia no tiene referencias a publicaciones, entonces no es válido. No estoy de acuerdo, me parece ridículo, me explico. Como dices, este es un artículo de opinión, de opinión informada, no un artículo para una publicación técnica. Tanto en el momento que lo escribí como ahora, pienso innecesario un listado de referencias técnicas. La información que contiene este artículo es bastante “textbook” para los que ejercemos en este campo de trabajo. Poner citas se siente para mi equivalente a pedirle a un literato que ponga la referencia completa de la edición del libro corrcto si en su escrito habla de “to be or not to be”. Para mi, las referencias son necesarias cuando me baso en la investigación de otra persona o cito algun dato científico poco conocido que al lector le interese tener al alcance para conocer más sobre algo. Tengo casi 20 años de trabajar en la protección del ambiente, y 10 años en el tema de aguas, de manera que creo que lo que hice aquí fue coger el tema de la caca de perros y sintetizar lo que conozco en un formato simpático y jovial. No se qué pienses al leer mi lógica del asunto, pero en confianza me puedes dejar saber para así mejorar mi presentación de temas de este tipo. Me es importante que si escribo de temas ambientales, debo hacerlo de una manera que conscientice, no que cree aun más dudas.

    También toca otras preguntas en su comentario. Como que los animales llevan defecando en la tierra más tiempo que nosotros, y que para ser justos habria que presentar los riesgos de las cacas de los perros en comparacion a los riegos a la salud humana de las cacas de otos animales. Sin querer entrar en un punto-contrapunto, a grandes razgos le digo que sí, estoy de acuerdo, hubiese sido interesante, y todavía lo pudiera hacer si le interesa, presentar un artículo sobre los riesgos comparativos de los excrementos. He estado relacionada a investigaciones en donde se ha encontrado que las cacas de humanos son las más riesgosas a la salud de los humanos. O sea, más riesgosas que el excremento de vacas, o de gaviotas, o de otras aves y roedores. Aquí, por ejemplo, añadiría referencias a varios analisis cuantitativos de riesgos que han aparecido en publicaciones científicas….eso sí merecería citas!!! La razón por la que no hablé de riesgos comparativos es porque al menos en Puerto Rico, los excrementos humanos son tratados en plantas de tratamiento. Y no conozco, aunque puedo estar equivocada, que hayan pozos en donde la gente tire los excrementos humanos que tengan conección a aguas superficiales. Si los hay, me interesaría informarme sobre el asunto. En fin, le agradezco sus observaciones porque fueron inteligentes y no reactivas, y porque las tomaré en cuenta para mejorar mis textos y mis consideraciones al intentar crear consciencia.

    • Angel González

      Saludos y gracias por su respuesta. Honestamente, me parece interesante la perspectiva que presenta, porque puedo concebir como contaminantes las altas concentraciones de excrementos de animales no humanos y humanos en situaciones de aglomeración, como granjas y ciudades, por el hecho de su alta concentración, pero no creo que esto sea aplicable en el caso de los perros, me parece que la densidad de población de los mismos no es comparable con la de los seres humanos y están mucho más dispersos, pues no todas las familias tienen un perro y cuando una familia lo tiene la proporción entre humanos y perros muchas veces no es de 1 a 1, además, hace poco vi un documental que estima la población de perros sin hogar de la Isla en 100,000, por lo que honestamente no me parece concebible desde este marco de referencia que la “caca” de estos perros sea un contaminante de preocupación. Y aquí entro a su premisa sobre las referencias que llama “tecnicas”.

      Los marcos de referencia difieren, cada cual establece su opinión de acuerdo a lo que conoce y claro, lo que a su mejor entender estima correcto, tal como usted y yo desde marcos de referencia distintos llegamos a conclusiones que difieren y ambos sentimos que tenemos argumentos sólidos. Usted presenta el artículo como una opinión, y entiendo que es una muy bien articulada, tampoco dudo de que esté muy bien informada sobre el tema ambiental, y menos de su interés genuino por conservar el ambiente, que agradezco como conciudadano del mundo y entiendo que de Puerto Rico. Como persona entrenada en periodismo, informática y literatura, sin embargo, siento la necesidad de responder a su argumento sobre lo “ridículo” de las referencias técnicas en este tipo de escrito.

      Como menciono antes, las opiniones tienen un valor limitado para establecer concenso, ya que dependen del punto de vista. En este caso, creo que lo que considero problemático es el uso del formato de “desmentir mitos” para presentar dicha opinión. Los “mitos” se originan precisamente en el ejercicio de la opinión desde cierto punto de vista que no refleja la percepción de la realidad que podría considerarse como objetivamente correcta. Si se busca desmentir un mito, se está buscando establecer un nuevo concenso mediante la correción de una perspectiva que se ha descubierto como factualmente incorrecta de acuerdo a cierta evidencia que se entiende como difícilmente refutable. Eso es precisamente de lo que carece su artículo tal como redactado, de evidencia. No se trata de una lista de referencias técnicas a lo artículo científico, sino de una presentación más extensa y sólida de las fuentes de las que obtiene su información, ya sea sus propias investigaciones como las de otros. Es posible que desde su campo, la información que contiene el artículo resulte “textbook”, pero un artículo con el formato de “mythbusting” no tiende a estar dirigido a las personas que ya conocen la información, sino a persuadir a quienes aún no la conocen.

      Esto no es un artículo de literatura es técnicamente un argumento pertinente a las ciencias ambientales y cuando habla de bacterias y enfermedades está hablando de ciencia, por lo que es lógico que un lector lego necesite referencia concreta de las fuentes e investigaciones de las que obtiene su información.

      Debo finalizar con agradecer nuevamente sus años de trabajar por proteger el ambiente. Mi interés es honestamente conocer si el argumento que presenta es factible, pues a mí también me interesa el tema del ambiente, es por eso que entro en este debate. No es mi interés desvirtuar el tema que aborda, sino apoyar a las personas interesadas, yo mismo incluido, en llegar al fondo del mismo,

  • Angel González

    Es definitivamente algo en qué pensar y estoy de acuerdo con que por consideración al prójimo uno debe recoger la caca de su mascota en la calle. Aún así, no veo que este escrito fundamente sus afirmaciones de una manera sólida. La contabilidad minuciosa que realiza de las bacterias en la caca de un animal y la información sobre el flujo de aguas usadas o desplazadas por la lluvia son interesantes pero carecen de una referencia que las haga trascender el rango de estimados y suposiciones. Es un artículo de opinión intentando articular un argumento factual. Un ejemplo de una oración completamente especulativa e infundada es esta: “Es más, me atrevo a especular que un truck de ocho cilindros que hace 15,000 millas al año posiblemente contamina menos que un perro tamaño mediano.” Además, los animales llevan defecando en la tierra mucho más tiempo del que los humanos llevan defecando en el agua, porque que yo sepa nuestras cacas son las más grandes, por lo tanto tienen más bacterias, las cuales por compatibilidad biológica están más propensas a enfermarnos de cosas más serias que una diarrea y las cuales por alguna razón tenemos la costumbre de depositar en agua corriente o agujeros subterráneos que tienen muchas más maneras para terminar en los cuerpos de agua. Nuevamente, estoy de acuerdo con la premisa de limpiar tras la mascota, pero honestamente creo que si se va a hablar de la caca de animales, que es tan parte de la naturaleza como los animales mismos, debe al menos comentarse mediante datos y referencias concretas y no debe ignorarse la comparación del riesgo de los excrementos de perros en el patio de la casa de su propietario con el riesgo potencialmente mayor que constituye el pozo lleno de desechos de años de toda una familia enterrado posiblemente cerca de corrientes subterráneas. Tal vez la bolsita de plástico en que recoges la caca del perro en tu patio contamina más que la caca misma. No es por criticar, pero creo que hay que poner ciertas cosas en una perspectiva más amplia antes de establecer algo como “mitos” sin auténticas referencias factuales que lo desmientan.

  • sandrace

    Mi responsabilidad con el cuidado del medio ambiente no puede depender de lo que hacen mal o bien las otras personas. Si un vecino decide estacionar su carro en la acera o tirar basura en la calle, no por ello yo voy a contribuir a agravar el problema ambiental con las cacas de mi perra. Creo que hay maneras más productivas de protestar y esas son als que prefiero escoger.

  • pepita

    Muy bien. Pero ¿donde está la responsabilidad de mis vecinos cuando
    estacionan sus carros en la acera por donde mi perro y yo caminamos? ¿Donde está la responsabilidad de esos mismos vecinos en mantener la acera y la grama de enfrente de su casa limpia y sin basura? y ¿si hablamos de la gran cantidad de botellas plásticas y bolsas plásticas que me encuentro en mi camino? Hablar de parques de perros también esta de más. Con la excepción del que tenemos en el Condado
    (que es extremadamente pequeño) y uno privado en Guaynabo, no hay nada. Lo siento, pero la caca de mi perro es mi grito de protesta.

    • luiszefer

      Mi perro y yo no tenemos la culpa de esos problemas que usted menciona. La caca de perro apesta, ensucia y enferma. Recójala. ?O es que en su casa tampoco bajan el inodoro porque el país está en crisis, Rusia anexionó a Crimea y Oscar de la Hoya está rehabilitado?

    • H. Flax

      Estimada Pepita:
      No me explico porque la Universidad no te ha ofrecido dar un curso de lógica. No me había dado cuenta de que es inevitable concluir que la mejor razón para llevar tu perro a cagar en la grama del vecino es que la gente se estaciona sobre las aceras y tira basura a la calle. Te felicito.
      H. Flax

  • Siul

    Sugerencia: Saliste con tu perro y recogiste lo que hizo, como haces todos los días. Pues en esa bolsita te queda espacio para recoger algún otro excremento que encuentres camino al zafacón. No sabes lo bien que uno se siente, y claro, contribuyes a que el sistema esté limpio, en tu propio beneficio incluso.

  • Teresita Aguilar

    Felicito a la autora por tener la valentía de decir la verdad de forma sencilla y someterse a todo tipos ataques personales, según hemos visto en la página de 80grados de Facebook.

  • Pedro

    Por si esta es la responsabilidad que nadie dice de tener un perro! Y no es gran cosa tampoco, venden bolsas faciles de cargar con las cuales uno no se ensucia las manos. Esta vien, su perrito es santo pero su mieda no! Jja

  • Jorge s

    Muy bueno. Lamentablemente, esto es una realidad. Los “mitos” que mencionas son las excusas de algunos dueńos de perros que nos les interesa doblarse en público para recoger. Y, peor aún son los dueńos de perros que cargan la bolsita de adorno. Dicho sea de paso, soy dueńo de perro.