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Negligencias federales empeoran los daños ambientales en Vieques


Lab Vieques Laguna ANONES
¿Podemos decir que después de más de una década de cese naval y un proceso federal de “limpieza” tenemos un mejor ambiente en Vieques?

Recientemente, la investigadora Elba Díaz –de nuestro laboratorio en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez– entregó los análisis de plomo realizados a la vegetación colectada en el 2015. Desde el año 2001 estudiamos la yerba manatí en Playa Carrucho, adyacente al canal de descarga de Laguna Anones en el antiguo polígono militar al este de Vieques. Este tipo de mirada longitudinal permite investigar al mismo grupo de manera repetida a lo largo del tiempo. Al documentar, los indicadores biológicos pueden sugerir condiciones de tensión ambiental, mejoría o empobrecimiento.

Estudiamos las plantas pues tienen la capacidad de acumular contaminantes incluso a niveles más altos de los detectados en el ambiente. Nos señalan problemas de exposición pero también pueden representar una estrategia de restauración ambiental conocida como fitorremediación si se maneja apropiadamente.

A modo de comparación, las Islas Bikini en el Pacífico se utilizaron para ensayos nucleares en los años 1950. Hoy, la única matriz donde se detecta radiación es en los cocoteros. No se ‘detecta’ radiación en el suelo ni en el agua ni en el aire pero sí en la vegetación que tiene la capacidad de concentrar estos químicos diluidos en su entorno.

En el caso de Playa Carrucho en Vieques, los datos más recientes evidencian un repunte de plomo a niveles ecológicamente peligrosos, casi tan elevados como cuando el polígono estuvo activo. Mientras en el 2001 se observaron concentraciones 300% por encima de lo considerado como nivel excesivo o tóxico, tras el cierre del polígono, las concentraciones comenzaron a disminuir alcanzando concentraciones comparables a muestras obtenidas de lugares de referencia como Playa Tamarindo en el Bosque Seco de Guánica. Ésas fueron buenas noticias. No prácticas militares, menos exposición a contaminantes.

Sin embargo, en los últimos años, un incremento sostenido de plomo en la vegetación advierte del empobrecimiento ecológico de la zona. ¿Qué pudiera explicar el repunte de plomo en esta especie centinela?

En el 2004, el antiguo polígono militar se incluyó en el National Priority List del programa del Superfondo de la Agencia de Protección Ambiental, que junto al Departamento de Defensa y el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, son los responsables primarios de las actividades de manejo ambiental.Anones Lagoon 1999-2004

¿Mejor ambiente con el proceso de limpieza? ¿Cuál limpieza? Allí queman la vegetación que crece en un lugar altamente contaminado sin ningún tipo de contemplación. Detonan las bombas que encuentran cerca de la superficie a campo abierto a pesar de que existen cámaras de detonación cerradas que podrían usarse para manejar la inmensa mayoría de esas bombas. Tampoco hay plan de control de escorrentías. Es decir, dispersión y dilución en ausencia de medidas de contención.

Pero más que negligente ha sido la inacción de atender la descarga de la Laguna Anones. Esa laguna es el punto central y más bajo del polígono. Miles de bombas se oxidan sigilosamente en un inmenso babote oculto al ojo humano. También se oxidan otras a la vista de todos. Su apertura al mar en algún momento del 2004 representó una conectividad muy riesgosa para el Mar Caribe. Fuera natural o mecánica esa apertura, lo correcto era, antes que todo, haber asumido medidas de contención al señalarse el problema en aquél momento. O sea, cerrarla para evitar que se contamine todo un mar.

Tras varias denuncias finalmente las agencias locales y federales se movilizaron a Vieques en marzo de 2013 para comprometerse a un análisis expedito. Los estudios científicos son importantes pero no son requisito para tomar acciones de contención como suele ocurrir después de un derrame, por ejemplo. Se contiene primero y luego se describe la magnitud del problema.

A tres años de aquella cita, aún no completan los ‘estudios’, no informan ni han tomado acción alguna. ¿Cuál es el saldo de la contemplación de estas agencias por tanto tiempo? Según datos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, tenemos 90% menos pesca que cuando la Marina de Guerra practicaba allí.

El calentamiento global, el blanqueamiento de corales, la falta de apoyo a los pescadores y otros factores explican algo de esa reducción observada. Pero la Laguna Anones, las bombas sin detonar bajo el mar y otras descargas por el mal manejo del antiguo polígono muy bien pueden contribuir significativamente. Están tarde, tardísimo, para hacer algo al respecto. Pero lo peor de todo es que no parece haber voluntad alguna para hacer siquiera lo mínimo, abandono que rebasa un crimen ambiental.

VEA EL INFORME TÉCNICO

  • Heriberto Aleman

    Por naturaleza el norteamericano es prepotente y no acepta que le den ordenes de ningun tipo. Después de la forzada salida de la marina, el ego del complejo armamentista se quedo resentido y por tal motivo esas tierras no seran limpiadas hasta que ellos sientan que nada ni nadie se lo esta exigiendo. Macho man bro.

  • Jorge Colón

    Bravo Arturo. Aunque me hubiese gustado ver utilizada la frase “sustancia química” en vez de “químico” en la oración que dice: “No se ‘detecta’ radiación en el suelo ni en el agua ni en el aire pero sí en la vegetación que tiene la capacidad de concentrar estos químicos diluidos en su entorno.” Así no me sentiría aludido.