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Tengo la edad de Luis Fortuño


Tengo la edad de Luis Fortuño. Alguien que estudió con él en el Colegio Marista de Guaynabo me dijo que pertenecieron a la clase de 1978. En 1977 terminé la escuela superior, pero estaba adelantado un año.

Este dato, nuestra común edad, me ha traído muchas cosas a la memoria. ¿Me pregunto si el destino nos puso frente a frente en algún torneo de voleibol o baloncesto de nuestros colegios? Llevo dos días tratando de recordar si en el itinerario de los equipos de Campo Traviesa, de los que fui miembro, estaba el Colegio Marista. De ser así, quizá el adolescente Luis Fortuño pudo verme desde el público que bordeaba la meta o, incluso, perder el aliento junto a mí en una ruta temible, enfangada y llena de piedras. Pero no recuerdo haber competido en el Colegio Marista y nada indica que Luis Fortuño se haya interesado por los deportes y mucho menos por uno tan arduo y minoritario como esta disciplina del atletismo.

En realidad, no creo que hayamos tenido muchas ocasiones de encontrarnos. Contrario a la mayoría de mis compañeros de clase, mi familia no fue miembro del Caparra Country Club, no tenía apartamento de playa en Isla Verde o Palmas del Mar, no poseía fincas heredadas de abuelos o bisabuelos, no iba de vacaciones a ningún sitio ni en Navidad ni en el verano. Pertenecí a un pequeño núcleo familiar cuyos orígenes eran lejanos y que traía más de un exilio a cuestas. En casa, desde niño, supe de gente que había sobrevivido al hambre y a la guerra; mi madre besaba los mendrugos de pan antes de arrojarlos al cesto de la basura, mi padre tenía episodios de su vida a los que ninguna pregunta podía entrar. Sacrificándose, probablemente por una sola razón, mis padres me matricularon en el Colegio San Ignacio. Para ellos, en la futura formación universitaria se hallaban las únicas soluciones de la vida. El colegio sería un primer paso.

A pesar de todo, de sus muchos espejismos y a veces sus inocentes deslumbres, se los agradezco. La cultura ofrece lo que el dinero no compra: placer y entendimiento. Me he embriagado muchas veces en estas fuentes.

Desde el elitismo de algunos colegios privados de finales de la década del 70, el Colegio Marista parecía un arribista, algo así como un prospecto venido de las ligas menores. En estos días, después de hacer mucha memoria, recuerdo visitarlo en los torneos y en la verbena que organizaba cada dos o tres años. Imagino que desde la visión de clase que ha formado a los potentados del país, hubiera resultado entonces poco probable y glamoroso que un futuro gobernador saliera de los Maristas. Esta es la lógica exclusivista que aún impera, pero no necesariamente repite las mismas piezas. Mantiene, sin embargo, la noción de que la educación y la cultura son cosas que se adquieren mediante la construcción de un ambiente. Desde hace tiempo el mercadeo de los colegios privados ha reconocido este hecho. Ofrecen seguridad personal y de clase, recreaciones en sus aulas de sociedades extranjeras (por ejemplo, el exotismo de una educación en inglés), tecnología, aire acondicionado, promesas de emigración económica para sus graduandos. De esta oferta han vivido conocidos colegios privados de Puerto Rico, a los que se han unido recientemente, en época de debacle gubernamental y delincuencia generalizada, innumerables imitadores que proveen facsímiles de menos monta. Pero el contacto con instituciones de élite (o con sus imitadores) no asegura ni educación ni cultura que posean la complejidad de la duda. Eso sí, se adquieren casi siempre unas familiaridades y destrezas que son una suerte de llaves que abren los candados del mundo. La mayor parte de los beneficiados de esta educación privada, sin embargo, quizás perduran en sus estepas de clase casi sin darse cuenta, con esa ingenuidad que concede una pax romana que se hereda de padres a hijos. Para preservar el puesto no hace falta romper plato ni teoría, basta la carrera convencional; si el muchacho o la muchacha es ¨brillante¨, medicina, derecho o ingeniería y, si no es el caso, una dedicación casi autista a los negocios y sus beneficios.

Es en este marco que se debe entender el frecuentemente infernal y casi siempre defraudante reencuentro con viejos compañeros de los tiempos del colegio. No se debe al cliché por todos conocido referente a los embates de la edad y la gordura. Como es sabido, el tiempo y la gravedad van en direcciones opuestas. Lo que ocurre es que estos encuentros nos ofrecen las más de las veces contadas alternativas: la rememoración de un pasado para siempre irrecuperable o la mostración impúdica del presente esplendoroso del antiguo compañero, que ahora nos arroja a la cara su venganza por lo que le hicimos en noveno o décimo grado.

Pero más allá de este tipo común de encuentros, se da el de los afectos perdidos. Este es el más doloroso y el que nos lleva a confrontar algunas de las miserias humanas. Encontramos al amigo o la amiga por el que hubiéramos podido dar la vida entre los 15 y los 25 años, aquél o aquélla con quien se nos vino el mundo abajo y, desde entonces, dolidos, nos alejamos para siempre. Ahora los volvemos a tener frente a nosotros y es como si 20 o 30 años no significaran nada. Son la misma persona con que rompimos, el tiempo ni la experiencia ha obrado en ellos. Siguen creyendo en lo mismo, tienen las mismas frases, repiten las mismas ideas. Resultan así insoportables al punto que parece imposible estar un minuto más en su presencia. Hay algo ominoso en estos encuentros, es como si nos hubiéramos topado con un juguete de la infancia y éste nos hablara, como si todavía fuéramos el niño que lo tuvo en las manos y se acurrucó con él en la cama.

El tiempo pasa para que no seamos los mismos. Para enriquecer y enaltecer esta experiencia agridulce, cuando no abiertamente trágica, existe la cultura. Es en la confrontación con todas las formas de lo artístico y del pensamiento, que podemos comprender lo que el tiempo le hace a nuestras fidelidades y enchules, a nuestros prejuicios y certidumbres. Al final, se puede encontrar cierta paz, pero siempre luego de desechar una tras otra las imágenes de lo que creíamos ser, de lo que pensamos superior y correcto.

Tengo la edad de Luis Fortuño. Tengo, como él, tres hijos. El mayor entró este semestre al Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico en lo que es, probablemente, el peor momento de la historia de esta institución. A los otros dos no les ha ido tan bien en las escuelas públicas por las que han pasado. Muchas veces no han tenido maestros durante semanas; muchas veces han regresado a casa rabiosos y desesperados. Aún peor, a veces ya veo en ellos la resignación y la indiferencia. Estudié en el Colegio San Ignacio, completé estudios en la Universidad de Columbia y en la Universidad de París 3. Mis hijos no tendrán estas posibilidades. A pesar de sus exilios, no tendré ni siquiera la casa ni el retiro que tuvieron mis padres.

Tengo la edad de Luis Fortuño y lo acabo de ver en un anuncio televisivo en el que desde un auto en marcha nos habla del crimen. En un momento de su alocución, levantó la mano y puso en orden su cabello. Ese gesto resultó inquietante, pues no lo había visto en décadas. Probablemente así me peinaba yo hace 30 años. Era como si el tiempo no hubiera pasado. Era como si la graduación del Colegio Marista, su salida de Torrimar y de Puerto Rico no hubieran acontecido, era como si en el mundo no existieran accidentes, desvaríos, divorcios, bancarrotas, tristezas, adicciones, enfermedades físicas y mentales, mentiras, equivocaciones, faltas, muertes, como si no fuéramos afectados por la estupidez, el orgullo, la injusticia, como si no existiera el dolor, las separaciones, los desastres, la droga, los falsos profetas, las guerras, las derrotas, los exilios, la debilidad, la ceguera, las malas compañías, la soledad, la desesperación o la calvicie. De pronto tuve la certeza de que no era una alucinación pensar que Luis Fortuño estuvo junto a mí en el bazar o las machinas del Colegio Marista, que no era un desacierto pensar esto porque lo acababa de volver a ver. Como en uno de esos terribles encuentros con antiguos compañeros de colegio, tenía mirándome desde la pantalla, transitando en su carro de gobernador, apenas creyendo en su papel, a un muchacho viejo que en nada había cambiado.

La vida parece haber pasado en vano por Luis Fortuño. Quizá sea una suerte para él, pero no lo es para los que la vida nos ha dejado heridas y cicatrices, para los que deambulamos por las calles a las que él siempre le ha dado la espalda. Ya que tengo su misma edad, que hubiéramos podido ser amigos o conocidos, me permito una advertencia hija de la experiencia: no hay nada más falso que una imagen de felicidad absoluta, que unas ideas que se repiten idénticas a lo largo de toda una vida, que una juventud que se extiende para siempre. Porque tengo la misma edad puedo preguntar: ¿qué hay detrás?, ¿qué se esconde aquí? Los informes bancarios apuntan a una pista, pero también hay algo ominoso, hay algo más que mete miedo y desagrada en ese joven que cree haber detenido el tiempo y parece hablarnos todavía desde el Colegio Marista con una falsa inocencia.

Esta pretensión, la de la falsa inocencia, es un parapeto, una barrera desde la cual no se escucha ni se ve. Luis Fortuño habla solo dentro de su carro de gobernador y ni siquiera se puede decir que hable por nosotros o que nos dirija la palabra. La de la falsa inocencia, es una imagen sin interlocutores.

No tiene bondad quien no tiene heridas. No tiene conocimiento quien no percibe el daño que han podido hacer sus actos. Como afirmara Derrida, sólo se perdona lo imperdonable. Pero hay que querer el perdón porque se ha vislumbrado lo que uno fue capaz de hacer. La inocencia, y ni qué decir de la pretendida, es además de manipulación una práctica del aislamiento. Así se construye un ámbito sin responsabilidades, una moral personal, con apenas relaciones de causa y efecto. Por ello la falsa inocencia está ligada a las abstractas y vagas palabras. Por eso es lo que tienen hasta que son encontrados culpables los que violan la ley y pretenden salirse con la suya.

¿Qué hay detrás del hombre que corrige su cabello? Un ansia de impunidad, el sueño infantil de que no lo cojan, la ilusión adolescente de que si cierra los ojos la realidad de los demás no lo alcanzará, que si lo imagina con mucha fuerza volverá a salirse con la suya. Pero el fracaso que atraviesa las vidas de los que no son inocentes ni lo pretenden, es una forma de justicia. Tarde o temprano lo recibirá Luis Fortuño y no sé si se dará cuenta que esa será la mayor lección de su vida.

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  • Edelmiro Salas

    Pues el autor pasará a la gloria de nuestras letras nacionales y Fortuño al vetedero de la historia.  Lalo acaba de ganar el premio Rómulo Gallegos, galardón más importante de la novela hispanoamericana después del Nobel. Felicidades al laureado.

  • Hammerite

    Al autor parece que la envidia le suda por los poros.  Tambien, sus inseguridades profundas se encuentran en la raíz de sus muy aparentes celos.

    Pride, envy, avarice – these are the sparks have set on fire the hearts of all men.
    ~Dante

  • http://www.facebook.com/john.a.stewart.14 John A. Stewart

    Honestamente no entiendo el propósito del escrito.  Es una oda a la victimización del ser humano. Primero que nada no me cuadra la extrema pobreza que describe el autor que tuvo que vivir vis a vis sus estudios en San Ignacio, Colombia University y Paris. Por otro lado, no entiendo cual a sido la culpa del Gobernador Fortuño para que el autor no haya triunfado según sus expectativas personales.
    Creo que en realidad, no hay nada mas falso que vivir la vida deseando o anhelando la “felicidad” o los triunfos de otros. Debemos de empezar a tomar responsabilidad de nuestras vidad, de nuestros triunfos y nuestros fracasos.

  • 1/2tito

    Vamos a ver si entendi bien….desgranando y desgranando a ver “WHERE is the BEEF” y al fin lo entendi……es fanatico de ANIBAL ACEVEDO VILA…esta claro SE GRADUO de SAN JOSE los Marianistas y es CALVO asi que NO tiene pelo que mover de su frente…y mas o menos tiene la misma edad…Me imagino que tampoco jugo baloncesto por ser grande ( solo de espiritu )…
    Capte ese odio bien ???

  • ls1115

    Un bonito texto, logrado manipulando estereotipos. Usted confiesa no conocera Luis Fortuño, y por eso lo usa como lienzo en blanco para colorearlo con sus perjuicios, amargura y generalizaciones, mientras pinta su propia imagen como la del eterno extraño, de conciencia y sensibilidad sangrantes, insertado en un mundo ajeno poblado por indolentes privilegiados. Para más estereotipos, sólo falta la perfecta banda sonora de Kilapayún o Le metèque de Georges Moustaki. Todo esto para sugerir que el aspecto juvenil y la apariencia de una vida serena y grata deben ocultar algo muy siniestro, en L.F. y otros de su estirpe. ¿Cuántas películas se han rodado con ese tema?

    “Imagino que desde la visión de clase que ha formado a los potentados del país, hubiera resultado entonces poco probable y glamoroso que un futuro gobernador saliera de los Maristas.”
    Me parece que usted tiene una idea demasiado rígida de la visión de clase de la que salen dichos potentados. Hay muchos ejemplos. Pregunte por ahí. Espero que no implique que como Maristas no tiene la categoría “ignaciana” de su colegio, era impensable que allí pudiera formarse un futuro gobernador.

    “Pero no recuerdo haber competido en el Colegio Marista y nada indica que Luis Fortuño se haya interesado por los deportes y mucho menos por uno tan arduo y minoritario…”
    ¡Otra vez! Habla de quien no conoce, basándose en apariencias lejanas y patrones preconcebidos. Ni Ud. ni yo sabemos de los intereses deportivos de L.F. Eso sí: competir en campo traviesa para San Ignacio es muy minoritario, pero al revés de lo que usted implica, y no tan árduo a los 16 años. Para reflejar humildad ante la percibida soberbia de otros, este ejemplo sufre de serias contradicciones.

    “los colegios privados … ofrecen… recreaciones en sus aulas de sociedades extranjeras (por ejemplo, el exotismo de una educación en inglés).”
    Exotismo que a Ud. le vino muy bien para estudiar en Columbia y ya que hablamos de “exotismos”, me pregunto cómo reconcilia esto un antiguo alumno de La Sorbonne Nouvelle (¿esa es la UP 3?) en estos lares.

    “Tengo la edad de Luis Fortuño y lo acabo de ver … Era como si el tiempo no hubiera pasado. Era como si la graduación del Colegio Marista, su salida de Torrimar y de Puerto Rico no hubieran acontecido, era como si en el mundo no existieran accidentes, desvaríos, divorcios, bancarrotas, tristezas, adicciones, enfermedades físicas y mentales, mentiras, equivocaciones, faltas, muertes, como si no fuéramos afectados por la estupidez, el orgullo, la injusticia, como si no existiera el dolor, las separaciones, los desastres, la droga, los falsos profetas, las guerras, las derrotas, los exilios, la debilidad, la ceguera, las malas compañías, la soledad, la desesperación o la calvicie.”

    Todos hemos visto de cerca un buen número de las calamidades de su dramática lista y puedo asegurarle que nadie -ni usted- eligiría vivirlas si pudiera decidirlo, a pesar de todo el valor pedagógico que quiera atribuirles. Yo puedo marcar casi todas, incluyendo la calvicie. Pero resentir a los que parecen (a su entender) haber salido con menos cicatrices es el colmo del esnobismo masoquista, si descartamos una inconfesable envidia. Para usted, el optimismo y la capacidad de reinventarnos elegantemente cuando las circunstancias lo exigen deben ser cosas muy “burguesas”.

    “La vida parece haber pasado en vano por Luis Fortuño.”
    Falso aunque lo parezca. La vida no pasa en vano por nadie. Ni para bien ni para mal.

    “Esta pretensión, la de la falsa inocencia, es un parapeto, una barrera desde la cual no se escucha ni se ve. ”
    “No tiene bondad quien no tiene heridas.”
    “Pero hay que querer el perdón porque se ha vislumbrado lo que uno fue capaz de hacer.”
    “Pero el fracaso que atraviesa las vidas de los que no son inocentes ni lo pretenden, es una forma de justicia. Tarde o temprano lo recibirá Luis Fortuño…”
    Bueno, por lo menos, no termina usted dejando la explicación a la imaginación. Simplemente acusa a LF de ser un desalmado criminal con cara de angelito y de no dar dar señales de arrepentimiento. Para eso no hay que conocer a nadie ni saber de sus heridas. Esto nos echaría a perder el personaje ficticio que conviene a nuestra indignada prosa. Lo siento, pero todo esto es forma sin fondo. Una sociedad que no ha conocido una dictadura ni la peor de las miserias (lo menciono por respeto a los que han vivido y muerto bajo estas condiciones) no suele generar los monstruos políticos de sus fantasías. Puerto Rico ha tenido gobiernos y gobernantes con sus luces y sus sombras, pero hablar de esto responsablemente obliga a presentar el balance entre ambos extremos -algo siempre presente, pero mucho menos dramático.

    Este año mi clase del colegio De La Salle de Bayamón ha celebrado sus 40 años. No tenemos el caché de San Ignacio (ni siquiera el de Maristas, por de segunda que sea), pero nuestro pequeño grupo cuenta con gente que ha hecho cosas muy notables -famosas o no- y en general, ante mis superficiales ojos, parece que llevamos nuestras cicatrices existenciales con toda la deportividad de los mejores baby boomers. El reunirnos en las casas de los más prósperos de nosotros no me sugiere amargura ni venganza para con nadie y el ver a los que han llegado a esta etapa con más pelo, menos arrugas y la misma personalidad juvenil y entrañable de aquellos años, lejos de desconfianza, me inspira y rejuvenece. Desde luego, sólo puedo hablar de la gente que conozco…

    Ánimo. Deje en paz a su imaginario L.F. No todo está perdido ni para Ud., ni para sus hijos ni para mí.

  • carlos

    Eduardo lalo, Entiendo tu fijación pero que culpa tiene LFB de sus fracasos y sus hijos, nosotros mismo somos responsables de nuestros actos, te daré un dato mi madre soltera me crió en un caserío y se preocupo por que yo fuera a ala escuela y me graduara fui a la universidad de Puerto Rico me gradué, no se puede ir por la vida echándole culpas a nadie nosotros mismo somos culpables de nuestros actos y si la familia de LFB adinerada al que dios se lo dio san pedro se lo bendiga.hay que dejarse de ser acomplejado.

  • Mascalleqtu

    Por lo que veo el tal fortu era de una ganga que se hacia llamar maristas y el otro tipo el que esta encojonao parece que era de otra ganga pero los del corillo de fortu le dieron un tumbe, guerra de caserios bah! A llorar pa maternidad o vete a la luz a pedir envidioso mal pario…

  • Luis Santiago

    Este ensayo me recordó mi propia experiencia de dos años y medio en San Ignacio, seguidos por un semestre en el Colegio Marista. Del primero me expulsaron en las Navidades de 1970, por indisciplinado y rebelde ( a pesar de estar ente los primeros 15 en promedio académico de mi clase de mas de 100), y del segundo le rogué a mis padres que me sacaran, pues no podía soportar el catolicismo medioevo (literalmente hablando, mi maestro de religión defendió la Santa Inquisición en clase como “algo que fue necesario”). Finalmente termine en una Escuela Publica de urbanización clase media (Sotero Figueroa), mas o menos bien, sin tanto esfuerzo pues la intensidad del currículo era menor. Para mi el objetivo central de ambas instituciones privadas, y otras similares, es formar ciudadanos competentes pero obedientes, que acepten y vivan su vida siguiendo las reglas y la ideología dominante. Son instituciones implacables cuando se enfrentan a alguien que cuestiona sus credos. He oído que los Jesuitas tenían una practica distinta, mas abierta, en otros periodos históricos. Pero mi experiencia el tiempo que estuve en San Ignacio no fue así. Para nada.

    En este contexto, Luis Fortuño es en mi opinión el resultado lógico, exitoso desde el punto de vista institucional, de este tipo de educación conformista. Catolico, defensor de la familia tradicional, de los llamados valores “cristianos”, del patriarcado heteronormativo, el culto al trabajo, etc. Yo, por mi parte, acepto que en términos estrictamente técnicos y académicos, como la base en ciencia y matemáticas que me proveyeron, me puso en ventaja en términos comparativos con otros y otras que no tuvieron esa base. Pero me siento satisfecho de que, en ultima instancia, no acepte su contrato, que exigía obediencia incondicional a cambio. Por mi parte, seguí, y sigo, mi vida cuestionando el poder, los dogmas, de derechas y de izquierdas – lo que me ha valido varias otras expulsiones, y alguno que otro enfrentamiento con la “justicia”.  No siento ningún resentimiento, pero estoy claro en las limitaciones de este tipo de educación, y como esto se refleja en la falta de originalidad de nuestros líderes, prácticamente todos cortados por un mismo patrón.

    • AA

      Bueno, al menos alguien más entendió el texto! Comparto su opinión.

  • Glamourwig

    Impresionante la cantidad de gente que simple y sencillamente no entendieron el articulo…sorprendente que lean 80 grados…hmmm, 80 grados tiene un lector mucho mas variado de lo que yo imaginaba…gente estupida le 80 grados tambien…LOL

    • Dulce

      De acuerdo, a lo mejor antes de leer 80 grados se debe impartir una prueba de comprensión de lectura. Los comentarios no solo son insufribles si no que arrojan luz de por qué Puerto Rico está así. Si no pueden leer e interpretar un artículo… 

    • http://www.facebook.com/stan.tsergpavin Stan Tserg Pavin

      Amigos Glamourwig y Dulce. La buena literatura tiene muchos matices.  Algunos apelan a unas personas y otros matices apelan a otras.  Pensar que porque vemos matices que otros no ven somos inteligentes y cultos y los demás son estúpidos es una postura arrogante.  Quizás si vuelven a leer a Lalo en el gesto de quitar el cabello de la cara de Fortuño encuentren un espejo de lo que es la arrogancia y la insensibilidad.  Ser come mierda es sentirme superior porque tengo mas dinero o mas poder, mas belleza o mas glamour, mas inteligencia o mas cultura que otros.  Eso es ser estúpido también.

  • jroba1001

    Me pregunto..Uno q aspira y alcanza su sueño ,tiene culpa q otros no logren sus sueños…o uno q halla nacido en cuna,tiene culpa q otro halla nacido en otra,,o se le puede hechar culpa a otros de un debacle social q hemos sido coautores..eligiendo los gobrnantes y el status político actual..ahora queremos una varita mágica q cambie la historia pasada y presente,,

  • http://www.facebook.com/stan.tsergpavin Stan Tserg Pavin

    Luego de treinta años dos compañeras de estudio se encuentran. Una le dice a la otra con tono de envidia matizada con sorna, “que mucho has cambiado”. La otra inmediatamente le contesta con un dejo de tristeza, “veo que tu no has cambiado nada”. 

    Dónde estudiamos y qué creemos no son sinónimos.  Son nuestras ideas, forjadas la mayor veces al calor de una buena conversación familiar o por via de unos buenos libros, las que encaminan nuestras vidas y guían nuestras percepciones sobre los demás.  Pensar que porque estudiamos en tal o cual Colegio o vivimos en tal o mas cual urbanización estamos inexorablemente condenados a pensar de cierta manera es tener una visión un tanto maniqueísta de la vida.  Mi vida y mis ideas las administro yo y ni estoy ni soy presa de ninguna urbanización en la que haya vivido, colegio al cual pudiera haber asistido o privilegio que pudiera haber tenido.  Y que hago con esa vida es también mi responsabilidad. Y como vivo en racimo como los plátanos que nos dan nuestra mancha, pensaré en los demás de acuerdo con esa óptica que haya adquirido al pasar de los años.

  • Dulce

    La columna me pareció genial. Tengo que admitir que los comentarios en respuesta – que por regla general casi nunca los leo – me sorprendieron. La comprensión de lectura en este país no existe. Sacan de contexto, se alejan del tema o ni siquiera la entendieron, le dan importancia a lo que es un mero dato o descripción en la lectura obviando el punto que verdaderamente quiere hacer el autor. No se si es la falta de educación o el fanatismo político o que una cosa lleva a la otra pero nunca debemos perder la oportunidad de disfrutar y enriquecernos de una buena lectura, 
    con más razón si es de opinión distinta a la nuestra.

  • Mel_pr17

    Yo tambien vine de familia humilde, lo que vivimos no viene al caso aqui, pero aproveche las oportunidades que me dio la vida y me hice un profesional con logros y meritos QUE NO LE DEBO A NADIE. Tal y como mi padre que sin estudios nos echo pa’ lante con si ingenio nada mas con friquitines, cuchilandias y pizzeria y finalmente en un trabajo en el que destaco como mecanico de equipos. De el aprendi a que querer es poder. La diferencia es que tal parece que creciste con una tablilla en tu frente que dice “VICTIMA” y las victimas se quejan, envidian y justifican su condicion aferrandose a rencores reales o imaginados. Tanto yo, como ese gobernador al que describes, crecimos sin esa limitacion y tenemos el poder de hacer y llevar nuestras vidas hacia limites jamas pensados. Esa es la diferencia. Meditalo, reevaluate y la verdad te hara libre.

  • Mel_pr17

    Yo tambien vine de familia humilde, lo que vivimos no viene al caso aqui, pero aproveche las oportunidades que me dio la vida y me hice un profesional con logros y meritos QUE NO LE DEBO A NADIE. Tal y como mi padre que sin estudios nos echo pa’ lante con si ingenio nada mas con friquitines, cuchilandias y pizzeria y finalmente en un trabajo en el que destaco como mecanico de equipos. De el aprendi a que querer es poder. La diferencia es que tal parece que creciste con una tablilla en tu frente que dice “VICTIMA” y las victimas se quejan, envidian y justifican su condicion aferrandose a rencores reales o imaginados. Tanto yo, como ese gobernador al que describes, crecimos sin esa limitacion y tenemos el poder de hacer y llevar nuestras vidas hacia limites jamas pensados. Esa es la diferencia. Meditalo, reevaluate y la verdad te hara libre.

  • Sanmabelar

    No jodas… Ahora LF tambien tiene la culpa de que con toda la educacion acumulada, no hayas podido proveerle a tus hijos como te preveyeron a ti tus padres… Concentrate en dejar de ser un loser y asumir las riendas de tu vida sin tener que endilgarselas a los demas…

  • http://www.facebook.com/people/Luis-Javier-Del-Valle/645045182 Luis Javier Del Valle

    Jajajajajajaja. Más propaganda antiFortuño mediante el uso de los afectos. Al menos son sutiles. Prefiero esto que aguantar las tomas de Facultad, las barricadas, las coacciones e insultos a las que recurren algunos.

    Debo confesar que este género de “80 Grados”, al cual le podría llamar crónicas hipersensibles o inteligencia emocional en acción, me divierte. 

    • Eduardo Lalo

      Tomo su bestialidad como un elogio. Por suerte no todos somos los mismos. Debemos aspirar a la dignidad y a la ética y para hacerlo hace falta cultura y por supuesto sensibilidad. Siempre hay tiempo antes de la muerte para llegar a darse cuenta que la sensibilidad no es debilidad sino todo lo contrario. Aproveche el tiempo que le queda porque su comentario demuestra que lo ha perdido casi todo.

      • http://www.facebook.com/people/Luis-Javier-Del-Valle/645045182 Luis Javier Del Valle

        Qué honor. Me respondió el autor sutil que tantos elogios recibe. Supongo que hay personas que hacen nudos con los halagos y repelen las críticas, pero usted no. Tiene una habilidad impresionante para sentirse elogiado y asirse a la crítica.

        • Carlos

          ¿Eso es lo que tú haces en Torre Norte todos los días, Luis?

          Yo pensaba que lo que hacías era bajar porno, porque siempre que estás ahí se pone el internet lento. Pero ya veo que lo tuyo es escribir infantilerías.

          Si el autor le da la gana de escribir sobre una mosca en un mojón, que lo haga.

          Digo, si hubieses hecho una crítica constructiva, menos mal. Pero ese tonito de fingida ironía y un “jejeje” de chistes que sólo entienden tú y el diablo, dan testimonio que necesitas eyacular en algún otro sitio que no sea tu mano.

        • bicho pelú

          Cuando encuentras una falacia lógica en una declaración, sabes que el autor es un verdadero… mamao 

  • Manuel Domenech

    Georgetown es una universidad jesuita. 

  • Torres

    Cuando Fortuño entra a Georgetown, esta universidad
    estaba siendo agresivamente cuestionada debido a la poca representación de
    minorías de color en su campus; y es bajo este clima, y por ser miembro de una
    minoría de color que el gobernador es admitido a Georgetown.

  • Andres Gorbea

    Si estudiaste en San Ignacio, Columbia y Paris y no tienes en que caerte muerto, quien debe reflexionar sobre su vida eres tu. Yme dan risa los “literatos” panitas backeando. jajajajjaja

  • Nmaldonado8120

     Que envidia niño. NOSOSTROS LOS DE LAS ESCUELA PúBLICAS NO SOMOS TAN ENVIDIOSOS. AL QUE DIOS SE LO DIO, SAN PEDRO SE LO BENDIGA. TE QUEJAS Y ESTUDIASTES EN ESE COLEGIO. NO ES CULPA DE FORTUNO QUE TU VIDA NO SEA COMO LA DE EL. PUSTULATE PARA UN PUESTO POLITICO.
    GRADUATE DE ABOGADO Y SE TAN INTELIGENTE COMO EL. RECHAZA TUS PADRES Y PIDELE A DIOS NACER COMO HIJO DE LOS PADRES DE FORTUNO.
    YO SOY UNA PERSONA DE CLASE MEDIA POBRE Y JAMAS PENSARIA SER ALCALDE Y MENOS  GOVERNADOR MIENTRAS YO LLEGO A MI CASA A DESCANZAR ELLOS ESTAN DE UN LUGAR A OTRO CUMPLIENDO CON SUS COMPROMISOS.NO SOLO CRITICAS A FORTUNO IMCLUYES A TODOS LOS GRANDES GOBERNADORES  QUE HAN PASADO POR LA FORTALEZA.

    • http://twitter.com/el_mar_y_yo Edwin Martinez

      Aprende primero a escribir correctamente. ¡Fotuto! ¡Soplapote! ¡COLONIZADO!

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=558347715 Japhet Mitchell

    Marioneta de los corruptos organizados, él sabe bien a quien sirve y están (el y su esposa) bien servidos, por eso la complacencia con la que se pasean en Jeeps azules $X$ perdón quise decir 4×4.

    http://queseyo-desdemirealidad.blogspot.com/2012/04/la-carcel-del-conocimiento-y-las.html  

  • http://twitter.com/el_mar_y_yo Edwin Martinez

    Lección: Si quieren la mejor EDUCACIÓN (sí, con mayúsculas) no matriculen a sus hijos en esas escuelas. Sea usted modelo de cultura e inteligencia. Mi hija está en una escuela privada barata y es feliz. Lo que no recibe allí su madre, familiares y yo se lo completamos. Ah! y está en escuela privada porque ambos trabajamos y no tenemos quien se ocupe de ella en esas horas en caso de que falten los maestros (a lo que tienen perfecto derecho) y no haya quien los sustituya que es la razón por la cual hay que despachar a los muchach@s temprano.

    • jroba1001

      Lo felicito por su honestidad,,tiene a sus hijos en colegio por la razón expuesta..,no por q la educación del colegio sea de altura,,(si vemos la mayoria de la facultad no cualifican para escuelas públicas).  Al menos tienes seguridad de q están allí hasta q uds los recojan,,

  • Marta Aponte

    Sutil, muy bien escrito. No, Fortuño no se dará cuenta. Es un robot. De la Fortaleza pasará a la guerra del fin del mundo como oficial de rango menor en las filas de otro robot extemporáneo: Mitt Romney.

    • jroba1001

      Como no se han dado cuenta los gobernantes q han administrado la colonia desde L M Marín..

  • adacolorado

    Excelente escrito sin la insufrible verborrea posmoderna que, lamentablemente, abunda en este portal. Felicito al autor porque sabe escribir bien y transmite sus ideas con claridad, facilidad y con mucha precisión sin hacer piruetas gramaticales ni rebuscamientos inservibles.

    • jroba1001

      De q vale ser elocuente y buen editor si en el contenido demuestra ser un fracasado con pobre autoestima y rabia hacia su entorno,así como el tener muchos detalles de su vida inconclusos..

  • noelia quintero herencia

    Un encuentro estelar con heridas y cojeras compartidas.  Y se arriman como John E Mudd aquellos que arreglan el cabello como tapando la estupidez. John is not about money. Come on súperate, try again with a dictionary. 

    • Lalo

      Merci beaucoup

  • John E. Mudd

    ¿Cual es el propósito del escrito? ¿Educar, informar o simplemente una masturbación mental? Desde que salimos de los “hunter gatherers” hay unos que tienen más que otros. ¿O es culpa de Fortuño que su padre tuviera dinero para mandarlo a Marista, que hubiese estudiado duro para que lo aceptaran en la Escuela de Foreign Service de Georgetown o la Escuela de Derecho de la Universidad de Virginia? Este escrito demuestra un enorme resentimiento hacia aquellos que han tenido éxito en la vida. En vez de resentir, debiéramos buscar superarnos y darle a nuestros hijos aquello que nosotros no tuvimos. La vida no es un zero sum game. El puertorriqueño tiene que dejar atrás la mentalidad de que el que hace dinero o tiene éxito lo hizo deshonestamente o adquirió sus bienes robándole a otro. Sólo así podremos superarnos. 

    • impía

      La verdad que usted, y Cervantes el abajo balbuciente, son idiotas con coherencia discursiva. Me alegra leerlos, confirmo que hay batallas que se deben librar en los textos. Recuerdo lo que decía Lacan de que en realidad casi nunca Leemos. “Culpa”, “resentimiento” es al menos extraño que usted inserte esta terminología en su argumento, delata cierta búsqueda, cierta carencia, un tufillo a cansancio mental. Lalo SOLO quiere darle a sus hijos lo que nosotros no tuvimos, pero esa dádiva (ese espacio del don) es mucho más que solvencia material. No es desdén por el lugar propio, sino ánimo por activar en la imaginación la potencia de la observación. Lea bien a Fortuño, verá que allí no hay mucha imaginación, más bien un pragmatismo a corto plazo que ha traído más desolación que creatividad; hace pensar en el Angel de la hitoria de Benjamin, una gran acumulación de escombros. Hay que enseñarle a los niños a dudar moralmente del presente.

    • http://twitter.com/el_mar_y_yo Edwin Martinez

      Te dolió el artículo. Sin duda alguna estudiaste en Marista o cualquiera de esos guetos elitistas que se hacen llamar escuelas de prestigio. En realidad son nidos de bandid@s como Pablito Casellas que aprenden a ir por la vida campechanos haciendo alarde de su egoísmo y creída superioridad de cartón-piedra. Me pregunto: ¿Qué tiene de envidiable la vida de los que se pueden pagar un gueto elitista como esos de Guaynabo, Río Piedras, Condado y más reciente Tasis de Dorado? Es pura mierda lo que destilan (a excepción de unos pocos con los pies bien plantados en la tierra y que tengo la dicha de conocer).

      • jroba1001

        De acuerdo, lo q sucede q mucho profesor universitario,,claro está mediocres,cuando miran la tarjeta y leen q uno viene de este colegio o de aquel,le dan una preferencia por q piensan q si el estudiante fracasa se entenderá q el educador sería el fracasado..por eso hoy día existe un alto grado de impercia en todas la profesiones,mediocridad y falta de vocación,,ejemplo??Las revalidas compradas en la medicina,la bogacia,etc,,such is the life

    • Maria

      Por que no se comparo con Sila? Con los Hernandz Mayoral? O tantos otros? Pobre hombre….q triste debe ser vivir asi…

  • Cervantes

    Un odio expresado con intelecto, una admiracion con rabia o una envidia matizada con poesia y letras.me gustaria leer una carta de alquien que haya estuadiado con el ChuChin y de paso, me reafirmo, en que en este pais no existe ni el mas minimo respeto a la figura del gobernador que sea.Afirmar basado en percepciones y prejuicios, que el fracaso de un pais solo esta en manos de una sola persona, y pretender, como hacen todos, que los exitos se logren mediante el voto hacia una persona demuestra cuan inferiores se sienten y lo dmeuestran criticando al que esta arriba, pq no siente ni es inferior como ellos.Por eso ya no existiran proceres para PR. Por eso vendemos este y cualquier pais, pq ningun servidor publico quiere hacerlo por su tierra si no, esperando a que su partido venga, reenganche, le d emejor sueldo y sentarse en su escritorio a buscar excusas y no soluciones.

  • Cruzmiguelo6

    Muy bueno Eduardo…..Bourdieu le llama el habitus…..

  • Nenemio69

    QUE ENVIDIA CON RABIA!!!!! LOL! ;P

  • Claudio Raúl Cruz Núñez

    Texto que duele y alumbra.

    Salud poeta.

  • Lizdorna

    Pocas veces me siento tan representada en un texto como lo he estado esta vez. Palabras sabias y salidas del corazón que entran y a la misma vez salen del contexto político clásico. Un texto de oportunidades y oportunistas, de sacrificios y banalidades. Una critica al sistema y a la desigualdad que nos deja siempre con un mal sabor, pero te entiendo por que yo también me he saciado la sed en esa fuente  del conocimiento que el dinero muchas veces alcaliza pero no trasciende . Mis respetos por tan sinceras y acertadas palabras.

  • http://www.facebook.com/jose.a.alicea.75 José A. Amorós Alicea

    ¡Hay que hacer algo con los Maristas, primero Fidel y luego Fortuño! Si ser adepto a Fortuño, me parece un poco sanctimonious el articulo.

    “Estudié en el Colegio San Ignacio, completé estudios en la Universidad
    de Columbia y en la Universidad de París 3. Mis hijos no tendrán estas
    posibilidades. A pesar de sus exilios, no tendré ni siquiera la casa ni
    el retiro que tuvieron mis padres.”  ¿Por que?

    • Manuel Domenech

       Fidel estudió con los jesuitas en Belén, no con los maristas.

    • http://twitter.com/el_mar_y_yo Edwin Martinez

      Fidel estudió con los jesuitas. Tonto!

  • Christian

    Qué buen texto, acá un video de Fortuño, condenado y feliz en su eterna juventud, con su lastre de ser el mismo por siempre jamás. Gracias.

  • Sergio Gutierrez-Negrón

    Buenísimo. 

  • Rima

    Me gusta sobre todo esta parte, tanto por lo que denuncia (la eterna adolescencia del egoísta) como por la técnica (la idea que emerge de la posibilidad que a su vez emerge de un gesto.) 
    “Era como si el tiempo no hubiera pasado. Era como si la graduación del Colegio Marista, su salida de Torrimar y de Puerto Rico no hubieran acontecido, era como si en el mundo no existieran accidentes, desvaríos, divorcios, bancarrotas, tristezas, adicciones, enfermedades físicas y mentales, mentiras, equivocaciones, faltas, muertes, como si no fuéramos afectados por la estupidez, el orgullo, la injusticia, como si no existiera el dolor, las separaciones, los desastres, la droga, los falsos profetas, las guerras, las derrotas, los exilios, la debilidad, la ceguera, las malas compañías, la soledad, la desesperación o la calvicie. …La vida parece haber pasado en vano por Luis Fortuño. … Ya que tengo su misma edad, que hubiéramos podido ser amigos o conocidos, me permito una advertencia hija de la experiencia: no hay nada más falso que una imagen de felicidad absoluta, que unas ideas que se repiten idénticas a lo largo de toda una vida, que una juventud que se extiende para siempre.” 

  • Margarita

    Válgame. Sendo texto. Dos citas que lo dicen todo, incluso en lo que callan: “El tiempo pasa para que no seamos los mismos”; “No tiene bondad quien no tiene heridas”. La primera expresa nuestro suelo común: a todos nos pasa la vida, pero lo que decidimos hacer con eso que nos pasa (que es el tiempo, o la vida acumulada) es lo que nos separa del resto. O, cambiando la perspectiva, lo que nos acerca al resto. La segunda marca la diferencia: no todos somos iguales. No todos vivimos la misma vida. Pero ser rico (tener privilegios) no implica maldad. Es una virtud abrirse al dolor, dejarse herir por el dolor ajeno. Eso se llama solidaridad. Y es esa, justamente, la gran carencia de “nuestro” gobernador.  
    Brutal y justa la imagen del joven viejo, del niño adulto (y adulterado) que sigue tratando de salirse con la suya. Genial texto. Gracias Lalo.

    • Manuel Domenech

       Margarita, dices sendo texto. ¿Cuál es el otro?

  • Marcia Rivera Hernandez

    Muy hermoso y sentido artículo. Es tal cual, las nuevas generaciones no tienen ya la smismas oportunidades reales que las de sus antecesores.

    • Helgasantiago

      Es que el autor si las tuvo.

      • AA

        ¿Realmente las tuvo? El tuvo acceso a una educación que muchos pueden considerar privilegiada pero eso no significa que tuviese acceso a los contactos influyentes u otro tipo de oportunidades que dan cierta ventaja y que tienen muy poco que ver con el talento o la disposición para trabajar duro. Aquí en Puerto Rico nos llenamos la boca gritando que vivimos en una democracia y que todos somos iguales. Pero ya lo dijo quien lo dijo: “Algunos son más iguales que otros”.

  • Helgasantiago

    Aunque pueda parecer cruel, solo veo relevantes los ultimos cuatro parrafos. Aunque siento su dolor y soy anti Fortuño y liberal como el/la que mas pero no veo el punto de lo que antecede esos ultimos cuatro parrafos. Cada cual es responsable de sus decisiones, y parece que usted tuvo todas las oportunidades, contrario a muchos que desde la concepcion han tenido la vida en contra y aun asi se superan. Mi formacion profesional es de consejera y mi carrera en la educacion superior como orientadora y prof de Psicologia. Podria ser un mensaje negativo para jovenes.

  • j.a.bonilla

    Graciasporlaslágrimas.

  • Vocesquecuentan

    Este es un ensayo que duele, en lo profundo y en lo cotidiano. Pero, asimismo, es un dolor, que permite respirar y reflexionar. Gracias Eduardo.

  • Dr. J. R. Velez

    Excelente !