2012: El año de pensamiento mágico

[dc]L[/dc]os primeros once meses de este año de elecciones han durado mucho más. Hay que añadirles lo que vino antes y lo que viene después, y uno se sorprende de haber sobrevivido esa noche de los resultados adornada con embelecos demagógicos que exhibieron sin pudor algunos y tuvimos que tragarnos otros. Una realidad tan cruenta que por instantes consideré dimitir de la raza humana.

Como científico que pienso que todo, hasta cierto punto, es cuestionable sé que no hay magia en la política. Solo hay medias verdades que a veces se alejan de las falsedades y que, si tenemos suerte, pueden traer un momento mágico. En el pasado me pareció mágico el momento en que se eligió a la primera mujer Gobernadora en un país machista como Puerto Rico y al primer presidente negro en un país racista como los Estados Unidos.

Hablo del momento. No de después, que es más complicado cuando la realidad comienza a morder.

A pesar de eso yo tuve un año de pensamiento mágico con la esperanza de que un poco de ensueño aliviaría el aburrimiento de oír pronunciamientos que uno sabe no pueden ser.

En mi pensamiento mágico los populares se dejarían de las peleas internas a las que se dedican con demasiado frecuencia y entenderían que un respaldo a Carmen Yulín podría rescatar a San Juan (pobre Santurce, Hato Rey y Río Piedras) de la ruina en que ha estado por doce años. Pensé que si lo hacían eso podría ayudar a sacar al presente partido del poder. Lo pensé más allá de las fantasías que tenía cuando muchacho de ir Paris y encontrarme, de lejos, con Hemingway, Fitzgerald, dos Passos y sus allegados. Pero lo hice con los pies en la tierra, tal y como lo hizo Carmen Yulín, que se caminó la seca y la Meca. A veces veía poca gente en los vídeos de sus caminatas, pero me decía, es una ilusión, es que los votantes le tienen miedo a los truhanes, pero cuando llegue el momento, votarán por ella. La magia se dio.

Los republicanos de aquí, copiándose de los de allá, también pensaban con cierta magia, pero burda. Como si la caja donde se esconden las palomas estuviera hecha de cristal y viéramos los compartimentos secretos. Encima de eso, lo dejaban saber con la desfachatez transparente que solo se alcanza siendo desfachatado; obviamente, como dicen.

Y obviamente querían comprar las elecciones para que su pensamiento mágico se les hiciera realidad. El 2012 pasará a la historia como una mala sátira de un intento de coup d’etat  sin otras armas que un paquete de millones de dólares. No hay nada que sea más desagradable y execrable que ver a un grupo minoritario tratar de infligir sus ideas en el resto del pueblo usando el dinero como método.

Mi pensamiento mágico lo concentré en otra fantasía: que con otras armas más sencillas, Tweeter y Facebook, se podría contrarrestar esa vulgaridad exhibicionista del que quiere ganar no importa cómo. Y, por suerte, así fue. Primero el sí y el no de la fianza, en el que pusieron a correr la plata (muchas veces la nuestra) como si esto fuera el Potosí en sus mejores tiempos, les falló. Luego también fallaron las elecciones generales.

Y mi pensamiento mágico funcionó aquí y en el norte. Los billonarios y millonarios perdieron la… Iba a decir camisa, pero en el caso de ellos es el cambio suelto que llevan en los bolsillos. ¡Pero qué bueno! Al infierno Adelson y los hermanos Koch y el homúnculo Karl Rove, con su candidato de cartulina que esconde su dinero donde no tributa. Al infierno el PAC republicano que envió dinero para la campaña local.

Mágico también fue que Obama fuera reelecto a pesar del odio que le tienen la mayoría de los hombres republicanos blancos.

He concluido que la forma de pensamiento mágico de las tribus partidistas es genético y por eso es invariable y peligrosamente aburrido. Es un gen que suprime la lógica y la razón y que imposibilita pensar. Que induce a muchos a no querer nada que sea diferente: los latinos, los negros, los pobres (particularmente los no blancos), los gays y los enfermos. Es además el gen de la avaricia ajena y, el que lo porta, quiere todo el dinero del mundo para otros. Pero lo curioso es que, la mayoría de los portadores, aunque sean pobres o de la clase media, sufren de una fantasía que los hace tener orgasmos cuando los más ricos no pagan impuestos. Es un gen que hace que sigan a su partido político y a FOX News como si fueran, respectivamente, el equipo de fútbol y los comentaristas deportivos de su estación de TV local. Un gen que ha reducido el sueño americano (y tal vez el puertorriqueño) al pensamiento mágico de la posibilidad de ganarse la loto. Y si uno es republicano, pues ¡joder!, a no pagar impuestos.

¡Buena suerte!

Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).