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Basura: (así, con dos puntos)

2 de noviembre de 2012 by Tito Otero 111 Comments

Imágenes de Nick Quijano

[dc]C[/dc]ascajo se llama la playa.  El mar la embate, a veces como caricia suave.  A veces con furia y fuerza.  Enredada en la resaca anda suelta la basura.  Pedazos de esto y aquello que llegaron allí por alguna irresponsabilidad, descuido o ambas.  De pronto una mirada se posa sobre esta basura.  Una mirada resucitadora.  Y lo muerto, al mirarse de otra manera, se vivifica.  Ya antes el mar en su ir y venir había suavizado bordes filosos, superficies rudas y opacado sus colores.  Para el artista que mira de forma novedosa, estos bordes, filos y colores son un valor adquirido.  No es detrimento.

El artista parece un loco obseso.  Se mete en la playa y busca y recoge y descarta y guarda.  De lejos la gente también lo mira.  «Ah, sí, es un artista del Viejo San Juan.» o «No sé quién es.  Algún loco más.»  La búsqueda no cesa.  Los sonidos del mar apaciguan los demonios del artista.  El calor y el sudor lo aderezan y estimulan.  La arena, las rocas, las algas, los árboles blancos y suavecitos.  Y ese sol que de momento se mete en los ojos y arrebata cegando y alumbrando la pieza esa, la pieza otra.

El camino al taller se transforma.  Esas cosas, esas exbasuras pesan.  Muchas son difíciles de cargar.  Otras son livianas y juguetonas.  Las paredes de las casas, los adoquines de las calles un poco desaparecen.  El espacio es ocupado por esa única imaginación que se activa cuando uno camina pensando, imaginando, embelequeando.   Todo se obnibula.  Y al artista lo entretiene una música que le sale de adentro y lo hace bailar con sus cachivaches nuevos.

Llega al taller de momento como si lo hubieran teletransportado.  La cuesta, los pasos, el sudor, el esfuerzo nunca fueron.  Está allí inmediatamente frente a su puerta.  Mira la oscuridad de adentro.  La pupila encogida puja para hacerse grande y desalojar los residuos de sol que todavía doblegan sus párpados.  Entra con sus tereques.  Se sienta frente a ellos.  Los remira.  Se ven diferentes.  Lo oscuro le descubre otras cualidades.  A veces parecen otros objetos.  La luz entra rectangulizada por la puerta y los siluetea.  El poderoso sol cenital ya no los pinta.  Sin los sonidos del mar se transforman aunque preservan su maravilla original.  La original que obtuvieron con la mirada original del original artista.

El artista mira a su derredor.  Allí están sus últimos cuadros conviviendo con soldaditos de plástico mutilados por la fatalidad (¿por la guerra?), con suelas de zapato esmeriladas, con plastiquitos de origen desconocido, con enchufes pulidos, con y con y con…

A veces es el color.  Otras, las formas, la combinación de formas. De vez en cuando son accidentes.  Pura casualidad.  Otras veces es la razón de una idea vieja y profunda cargada en el corazón.  Muchas veces es puro juego.  Pura puerilidad.  No importa la razón que sea, las exbasuras se agrupan por la mano del artista.  Dialogan entre sí a través de sus dedos.

Reivindicadas se erigen como obras de arte.  Nos hablan de su pasado.  Nos hablan de la sociedad de consumo que las creó y las desechó.  A veces recuerdan el mar que las acarició.  Nos hablan de la posibilidad de llegar a ser otra cosa después de su antigua basurilidad.  Son otra cosa.  Han adquirido futuro.  Proponen futuro.  Hablan del futuro.  Son prueba de que el futuro es posible.  El desecho transformado en posibilidad.

Este texto pretende ser un mapa, limitado e insuficiente, que marca las coordenadas de lo que será Basura: (así, con dos puntos).  Un documental lírico sobre Nick Quijano y sus basuras y sus futuros.

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Tito Otero
Tito Otero
Columnista

Tito Otero nació en Nueva York, se crió en Puerto Rico. Fue monaguillo, boy scout, guitarrista en una tuna y desertor escolar. Hizo estudios universitarios en Nueva York, Puerto Rico y Massachussetts. Primero fue música, luego literatura y luego educación. Ha trabajado limpiando, en supermercados, de maestro de escuela y universidad y de "cineasta" como se dice hoy. Ha confabulado varias publicaciones con varios amigos en distintos momentos y ha colaborado con otras en inglés y español. Actualmente se dedica a hacer documentales y de vez en cuando películas. También ha estado activo en varios asuntos políticos que en algunas ocasiones le han llevado a la cárcel y hasta a ser deportado.

Posted in: 80grados+, Columnas Tagged: Nick Quijano

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