Introducción
[dc]E[/dc]n nuestras investigaciones sobre clase social y subjetividad política observamos una tendencia de pensamiento sociopolítico con fuerte presencia en Puerto Rico[1]; esta asume una concepción tradicional de la moral a la vez que propone reformas a favor de los más pobres. Durante el siglo veinte, ese sistema de ideas asumió el nombre de Democracia Cristiana (DC). En Europa ha sido importante en Italia, Holanda y aún lo es en Alemania (su canciller, Angela Merkel, pertenece a la Unión Demócrata Cristiana de Alemania). En Latinoamérica la DC ha tenido prominencia en Chile, Venezuela y Costa Rica. En Puerto Rico notamos su presencia en el Partido de Acción Cristiana (que participó de las elecciones en 1960 y 1964), entre muchos votantes del Partido Nuevo Progresista (PNP) y en Carlos Delgado Altieri, candidato a gobernador por el Partido Popular Democrático en 2020. Esta tendencia está organizada internacionalmente en la Internacional Demócrata de Centro, antes Internacional Demócrata Cristiana.Historia
La DC surge durante el siglo 19 a partir de la evaluación que cristianos (mayormente católicos, pero también protestantes) hicieron de la sociedad industrial: criticaron al capitalismo por imponer miseria a la clase obrera. Pero no proponían eliminar el capitalismo y condenaban al socialismo. Similarmente desaprobaban la secularización inmanente a la cultura urbana moderna. La doctrina social de la Iglesia Católica[2], contenida en una serie de documentos que tratan temas sociales, es la principal fuente de este pensamiento. Podemos decir que la encíclica Rerum Novarum[3], escrita por el Papa León XIII[4] en 1891, inaugura esta serie de textos.
Podemos trazar los antecedentes de este sistema de ideas a Tomás de Aquino, quien intentaba armonizar “la ley divina” con la ley humana de modo que las normas de la organización social fueran compatibles con la concepción católica de lo moral. La DC toma del humanismo cristiano[5] de Jacques Maritain, que combina la dignidad humana, la libertad individual y las enseñanzas de Jesús. También requisa del personalismo comunitario[6] de Emmanuel Mounier en cuanto a criticar la moderna despersonalización del individuo y promover su integración a la familia, al gremio profesional y a la nación. Entre las ideas fundamentales de la DC están la interpretación espiritualista (no-materialista) de la historia, la dignidad de la persona, la participación democrática y la justicia social. Los católicos más conservadores tildaron a los demócrata-cristianos de modernizadores por promover la democracia y participar en la política (a lo que la Iglesia Católica se opuso hasta entrado el siglo 20), y por aceptar el divorcio y la separación entre Iglesia y Estado. Sin embargo, los demócrata-cristianos promueven la presencia de sus valores religiosos en la sociedad y en el Estado.
¿En qué contexto logra auge la Democracia Cristiana?, en el capitalismo previo a la reforma keynesiana-fordista de mediados de siglo 20. En ese periodo histórico la opresión capitalista no había sido moderada por un Estado Benefactor. Debido a que las clases socioeconómicamente dominantes suelen tener el control de los medios de difusión de ideas, las clases subalternas conocen poco los socialismos revolucionarios (marxistas o anarquistas); pero conocen el judeocristianismo.
¿Qué interpretación de la sociedad burguesa pueden hacer los oprimidos a partir de una óptica judeocristiana? ¿Qué relación hay entre una religión fundamentada en el amor al prójimo y una economía basada en la explotación de unos a otros y en el endiosamiento del dinero? El Nuevo Testamento muestra a Jesús como promotor de la socialización de los bienes, aliado de los desposeídos y crítico de la avaricia: sacó a los mercaderes del templo a latigazos, repartió panes y peces a todos y planteó que el joven rico no irá al cielo porque adora el dinero; según el libro de Hechos, los creyentes vivían en una comunidad basada en propiedad colectiva, pues compartían los bienes según la necesidad. El Viejo Testamento también critica la opresión con el relato de Moisés dirigiendo al pueblo de Israel a su liberación de la esclavitud y condenando la idolatría del becerro de oro; y en diversos pasajes los profetas denuncian la avaricia y los abusos realizados por los poderosos. Existe una Teología de la Liberación[7] que plantea que el capitalismo es incompatible con el amor al prójimo y que la propiedad colectiva, el socialismo, es la mejor expresión de este principio ético.
Pero la institucionalidad cristiana, adaptada a siglos de existencia dentro de sociedades de clases (feudal durante la Edad Media, capitalista en la sociedad moderna) domesticó la radicalidad el judeocristianismo: lo tradujo a una interpretación espiritualista centrada en el pecado individual, legitimó la opresión de clase (en la unión Iglesia-Estado del mundo feudal o en disciplina y acumulación individual en muchos protestantismos) y redujo su ética a dar limosnas a los pordioseros. En el duro contexto del capitalismo industrial previo al Estado Benefactor, la DC aparece como la validación de los intereses de clase inmediatos de las clases trabajadoras (mejorar sus condiciones) desde la ética cristiana de apoyo al necesitado. Entonces, la DC funciona como un punto medio entre los intereses de los capitalistas y la interpretación socialista del judeocristianismo: satisface a los de abajo apoyándolos y a los de arriba no arrebatándoles sus privilegios: es una reforma de la opresión que la estabiliza, pues la modera y no propone eliminarla.
Posturas y sociología política
En cuestiones socioeconómicas, la DC censura el materialismo deshumanizante del capitalismo de libre mercado y su individualismo[8]. A la vez rechaza el socialismo por promover el colectivismo (intentar erradicar la propiedad privada[9]), por asumir la lucha de clases y por su ateísmo. Proponen que capitalistas y trabajadores cedan sus intereses para evitar la lucha de clases y establecer un pacto de colaboración de clases[10]. De este modo promulgan una economía social de mercado[11], un capitalismo reformado que mantiene la propiedad privada de las empresas y que confiere ayudas a los más pobres mediante leyes laborales y subsidios de salud, educación, vivienda y alimento. Su interpretación de la justicia social está delimitada por la aceptación del sistema capitalista; por ejemplo, la encíclica Rerum Novarum, apoyó mejorar la situación de los obreros, pero también defendió la propiedad privada[12].
La DC se distancia de elementos consustanciales a la cultura urbana moderna como la secularización, el individualismo, el hedonismo, el racionalismo, el pragmatismo y la cultura liberal en su conjunto. Esto es producto del carácter androcéntrico del judeocristianismo y de la antigüedad del mismo (lo que lo ha fusionado con múltiples elementos culturales tradicionales patriarcales). Por lo tanto, no simpatizan con los reclamos de los movimientos como feministas[13] y LGBTIQ+[14]: defienden las concepciones tradicionales de los roles de género, de la familia y de la sexualidad[15], y suelen repudiar la legalización de drogas.
En cuanto al orden político, los demócrata-cristianos defienden la democracia liberal[16]. Sin embargo, es interesante notar que los principios de libertad[17] de organización, de expresión y de culto, al igual que la protección jurídica de derechos reproductivos de las mujeres y los derechos de las comunidades LGBTIQ+[18], están frecuentemente en tensión con su defensa de la moral tradicional que fomentan. Como parte de su defensa de la vida, se oponen a la pena de muerte[19].
Sectores sociales de bajo ingreso, con bajo nivel de educación formal y de contextos rurales tienden a acoger estas propuestas. Estas calan entre campesinos y proletarios agrícolas, trabajadores manuales, lumpenproletariado y parte de la pequeña burguesía urbana, pues debido a su combinación de pobreza y limitada educación formal[20] portan una cosmovisión compatible con el moralismo asistencialista de la Democracia Cristiana. Sin embargo, tan pronto esta perspectiva no amenaza la propiedad privada de las empresas, es vía mediante la cual las clases subalternas estabilizan la dominación a la que están sometidos. A la vez, no atiende reclamos de sectores oprimidos en las dimensiones sociales de género y orientación sexual.
Relaciones con otras tendencias
Es interesante notar las relaciones entre el pensamiento demócrata-cristiano y otras vertientes de pensamiento social. Coincide con los Conservadores en la moral tradicional, y debido a su cercanía, en muchos países solo está presente una de estas dos tendencias. Pero, distinto a lo que piensan Funderburk y Thobaben[21], estas dos perspectivas difieren en la propuesta socioeconómica, pues la DC intenta reformar el capitalismo, mientras que el Conservadurismo asume el neoliberalismo; además, difieren en el énfasis, pues la DC prioriza lo espiritual-moral y el Conservadurismo encumbra su proyecto socioeconómico.
Entre DC y Fascismo existen coincidencias en cuanto a la moral tradicional, pero los demócrata-cristianos no asumen el racismo ni la xenofobia de los Fascistas. Sin embargo, coinciden en la defensa del capitalismo y en el rechazo al socialismo y al liberalismo clásico. Debido a esto, el Partido Popular[22] de España y la Unión Demócrata Cristiana de Alemania han sido, respectivamente, refugios de franquistas y de nazis[23]. En Chile los Demócrata-Cristianos se opusieron al gobierno socialista de Allende y su liderato tendió a apoyar el golpe de estado que dio Pinochet.
La DC coincide con el Reformismo (como la socialdemocracia) en sus posturas ante la economía; sin embargo, durante las últimas décadas los demócrata-cristianos se han movido más hacia la derecha que los socialdemócratas. Difieren en la dimensión moral: los primeros son tradicionalistas y los segundos son modernistas. A pesar de esa diferencia, han sido aliados en Chile (1990-2010), Alemania (1966-1969, 2005-2009 y 2013-) e Italia (1948-1958, 1963-1968 y 1972-1976)[24].
Los demócrata-cristianos y los Socialistas Cristianos coinciden en derivar su perspectiva de el judeocristianismo y en la moral tradicional[25]. Como dijimos, difieren en sus posturas ante el capitalismo: los primeros solo quieren moderarlo y los segundos proponen eliminarlo.
Las tendencias políticas en el mapa ideológico:

Leyenda:
AC : Anarquismo Comunista LC : Liberalismo Clásico
C : Conservadurismo Ln : Libertarianismo
DC : Democracia Cristiana R : Reformismo
DM : Dictadura Militar SC : Socialismo Cristiano
E : Estalinismo SD : Socialismo Democrático
F : Fascismo V : Verdes
El Fundamentalismo Cristiano
Es importante reconocer que el Fundamentalismo es una vertiente relevante dentro del judeocristianismo contemporáneo. La expresión política de este tiene coincidencias y diferencias con la DC y ha sido factor importante en el ascenso de gobernantes como Jair Bolsonaro en Brazil, Donald Trump en Estados Unidos y, en Puerto Rico, en el surgimiento del Proyecto Dignidad.
El Fundamentalismo Cristiano ha emergido en el contexto de la crisis contemporánea. El neoliberalismo, desde el inicio de su avance en la década de los años ochenta, ha creado una crisis económica que incrementó la pobreza, el desempleo y la desigualdad. Esa crisis económica intensificó problemas sociales como la criminalidad, la violencia, las adicciones, las psicopatologías, los encarcelamientos y la deserción escolar. En este contexto las iglesias fundamentalistas han florecido porque proveen a sus miembros una comunidad de apoyo socioeconómico, aceptación y sentido de pertenencia, amistades y cariño (incluyendo visitar enfermos y a presos), lo cual es expresión de la intuitiva solidaridad entre los desposeídos.
Estas iglesias condenan múltiples aspectos problemáticos del orden social y promueven una religiosidad que se traduce a una disciplina que evita actividades riesgosas (adicciones, criminalidad, violencia…) y facilita una subjetividad (honestidad, responsabilidad, respeto…) que posibilita la funcionalidad dentro del orden social (trabajar, cumplir con responsabilidades de madre/padre, respetar la ley…). En esta experiencia de intenso dolor e imprescindible rigidez para evitar, superar o sobrellevar una vida trágica, el irracionalismo-dogmatismo es estructura cognitiva tan fundamental como la sumisión ante la autoridad.
A partir de eso, y similar a la Democracia Cristiana, los Fundamentalistas Cristianos aborrecen el socialismo (por rebelde y ateo) y el liberalismo cultural (por licencioso-pecaminoso); consecuentemente, apoyan políticos Conservadores y Fascistas, en los que ve hombres poderosos que pueden restablecer el orden en el caos social contemporáneo. Sin embargo, debemos notar que ese autoritarismo está en tensión con la extracción social de la gran mayoría de los feligreses: en la medida en que son pobres, necesitan asistencia social, por lo que pueden distanciarse de los típicos partidos Conservadores.[26] De todos modos, los Fundamentalistas Cristianos asumen más intensamente que los demócrata-cristianos la etimología del término “Democracia Cristiana”: el poder del pueblo cristiano (de la iglesia) sobre la sociedad.
Síntesis
En resumen, la DC parte de una moral tradicionalista para reformar el capitalismo en términos asistencialistas y defiende la cultura patriarcal. Enfrenta múltiples retos. Uno es la contradicción entre la ética cristiana de amor al prójimo y la sumisión que deja intocado al capitalismo. Otros son defender los valores tradicionales y la religiosidad ante la secularización de la cultura moderna y existir dentro de la pluralidad propia de las democracias liberales.
Este artículo es parte de una serie que expone los fundamentos de las principales tendencias políticas del mundo social moderno occidental. 80grados ha publicado los textos “Fascismo: exacerbación de las opresiones”, “Conservadurismo: estabilidad y privilegios” y “Liberalismo clásico: propiedad y libertad individuales”. Más adelante publicaremos artículos sobre el progresismo, los verdes, y sobre algunas vertientes del socialismo.
Referencias
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Convención Nacional de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (2007) Libertad y seguridad. Bases programáticas para Alemania. Konrad-Adenauer-Stiftung: Berlin.
Dussel, E. (1993) Las metáforas teológicas de Marx. Editorial Verbo Divino: Madrid.
Partido Unidad Social Cristiana (2019) Estatuto Recuperado el 25 de noviembre de 2020 en http://www.unidad.cr/un/
Funderburk, C. & Thobaben, T. (2000) Political Ideologies: Left, Center, Right. Pearson: Boston.
Historia Política (2020) “Partidos, movimientos y coaliciones: Partido Demócrata Cristiano”. Recuperado el 25 de noviembre de 2020 en https://www.bcn.cl/historiapolitica/partidos_politicos/wiki/Partido_Dem%C3%B3crata_Cristiano
Itulain, Miguel, (2013a) “El nazismo y la Iglesia Católica: una alianza olvidada”. Recuperado el 23 de noviembre en http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com/2014/01/el-nazismo-y-la-iglesia-catolica-una.html
Itulain, Miguel, (2013a) “La Iglesia Católica y el fascismo”. Recuperado el 15 de noviembre de 2020 en https://laicismo.org/la-iglesia-catolica-y-el-fascismo/
Pontificio Consejo “Justicia y Paz” (2004) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Pontificio: Ciudad del Vaticano.
Rerum novarum. Sobre la situación de los obreros (1891) León XIII. Recuperado el 12 de noviembre de 2020 en http://www.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html
Walker, I. & Jouannet, A. (2006) “Democracia Cristiana y Concertación: los casos de Chile, Italia y Alemania”. Revista de Ciencia Política/ Volumen 26/ Nº2/ 2006/ 77-96.
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[1] La investigación “Clase social y subjetividad política en Puerto Rico” le presentó a los entrevistados unas definiciones básicas de estas tendencias políticas: fascismo, conservadurismo, liberalismo clásico, democracia cristiana, reformismo, verdes, socialismo cristiano y socialismo libertario. La opción de socialismo cristiano fue la preferida, con 28%. El reformismo fue la segunda en preferencia (con 17.4%), seguida de muy de cerca por la democracia cristiana (17.1%).
[2] Además de la Rerum Novarum, otros documentos importantes en la doctrina social de la Iglesia Católica son Cuadregesimo Anno (Pío XI, 1931), Guadium et Spes (Concilio Vaticano II, 1965), Populorum Progressio (Pablo VI, 1967), Laborem Exercens (Juan Pablo II, 1981) y el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (Juan Pablo II, 2004).
[3] El primer punto de la encíclica Rerum Novarum reconoce “el prurito revolucionario” que “agita a los pueblos”. Critica “la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores” y “que no sólo la contratación del trabajo, sino también las relaciones comerciales de toda índole se hallan sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios”.
[4] León XIII aceptó el nombre “democracia cristiana” por oposición a “democracia social”, que en esa época era sinónimo de socialismo.
[5] La “Introducción” de el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) se titula “Un humanismo integral y solidario”. El Estatuto de el Partido Unidad Social Cristiana, de Costa Rica, dedica una sección completa al “Humanismo Cristiano como Inspiración”.
[6] El tercer capítulo de Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004), titulado “La persona humana y sus derechos” inicia discutiendo le relación entre la doctrina social y el principio personalista.
[7] En Las metáforas teológicas de Marx, Dussel explica cómo el pensamiento de Carlos Marx deriva su epistemología y su ética del judaísmo y del judeocristianismo. Del judaísmo toma la crítica al fetichismo (la crítica a la idolatría del becerro de oro es su arquetipo): en el fetichismo el humano se somete a los objetos creados que él creó (sean fetiches-ídolos o mercancías). Marx critica al capital como el fetiche moderno, como Baal/Moloch/Mammón contemporáneo, divinidad que exige sacrificio humano. Marx plantea identidad entre acumulación originaria (surgimiento de las clases sociales) y pecado original (pérdida de la gracia espiritual por parte de la humanidad).
Del judeocristianismo hereda la ética de amor al prójimo, el tomar bando con los desposeídos y el ejemplo comunista de los apóstoles relatado en el libro de Hechos.
[8] En múltiples ocasiones, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) expone su “opción preferencial por los pobres” y critica la “explotación de los trabajadores, producto de la nueva organización industrial del trabajo de matriz capitalista”. Cuando habla de “las relaciones entre trabajo y capital”, destaca “la prioridad del primero sobre el segundo”. También hablan de la “dignidad del trabajo”, de “el derecho al trabajo”, de los “derechos de los trabajadores” y de “la importancia de los sindicatos” para “defender los intereses vitales de los hombres empleados”.
[9] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) defiende reiteradamente la propiedad privada: “reafirma el valor” de esta, dice que “asegura” “autonomía personal”, que “constituye una de las condiciones de las libertades civiles” y que “es un elemento esencial de una política económica auténticamente social y democrática y es garantía de un recto orden social”. No captan cómo estas relaciones de propiedad son fundamento para la dominación capitalista cuyos efectos critican: desempleo, condiciones indignas de trabajo, explotación, deshumanización, alienación, corrupción política, destrucción del medioambiente, cancelación de la democracia…
[10] En el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) hay una sección dedicada a “el principio del bien común”. Interesantemente, esta concepción del bien común no asume la propiedad común de los bienes ni de los medios para producirlos: deja intocada la propiedad privada de los medios de producción. De este modo el privilegio capitalista de apropiarse del valor producido por los obreros permanece.
[11] La Carta Social Cristiana de el Partido Unidad Social Cristiana de Costa Rica habla de “economía social de mercado”. Exalta la eficacia del mercado, propone al Estado como regulador y ve al Estado como garante del crecimiento económico con justicia social.
En Alemania, la Unión Demócrata Cristiana habla en su programa de gobierno, Libertad y seguridad. Bases programáticas para Alemania, de una “economía social de mercado en un mundo globalizado”. Propone un orden más justo para que todos puedan beneficiarse. Rechazan los socialismos y otros colectivismos; también el capitalismo desenfrenado centrado, en el mercado, y que no soluciona los problemas sociales. Ver Convención Nacional de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (2007).
[12] El segundo punto de la encíclica Rerum Novarum inicia criticando que “los socialistas atizan el odio de los indigentes contra los ricos”. Critica ampliamente el objetivo socialista y la vía revolucionaria.
En Costa Rica, el Partido Unidad Social Cristiana manifiesta su compromiso con el “estado social de derecho” y con la “justicia social” en su Estatuto: lo anuncia desde el primer párrafo (“De los principios”). Además, presenta al “estado social de derecho” como su primer fin. Entre sus fines también están propiciar el bien común para todos los miembros de la sociedad, dignificar a los trabajadores y fortalecer las conquistas sociales como respuesta a los conflictos nacionales.
En Chile, el Partido Demócrata Cristiano implantó diversos elementos de reforma social favorables a los más pobres durante sus incumbencias. Ver Historia Social (2020). Esto incluyó una reforma agraria y la sindicalización de los campesinos.
[13] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) condena el aborto. En Costa Rica, el Partido Unidad Social Cristiana expone en su Estatuto la promoción de la participación política de las mujeres y la idéntica dignidad y libertad personal. Le dedica un capítulo a “La mujer como sujeto político y agente del desarrollo”, donde critica el discrimen contra las mujeres, propone equidad social para ellas y superar la “Cultura Patriarcal”. Sin embargo, ni siquiera menciona términos como derechos reproductivos, aborto y divorcio. En Costa Rica el aborto es legal solo si la salud de la madre está en peligro.
[14] En el Estatuto de el Partido Unidad Social Cristiana (Costa Rica) las palabras homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad y orientación sexual están excluidas.
En Chile el Partido Demócrata Cristiano no apoyó el derecho al aborto hasta 2017; en ese año sus legisladores apoyaron la legalización parcial del mismo. Este pasó a ser legal bajo tres causales: peligro para la vida de la gestante, malformación fetal que impida la vida extrauterina independiente y violación sexual.
[15] El quinto capítulo de el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) está dedicado a la familia. Expone una versión tradicional de la misma.
[16] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) dedica un segmento a las tareas de la comunidad política y otro a la participación.
El costarricense Partido Unidad Social Cristiana, plantea en diversos lugares de su Estatuto, que se inspira en principios como democracia, participación, ejercer responsabilidades en el gobierno de la República y asumir democracia interna. Dedica un segmento entero al “Carácter Democrático y Participativo”.
[17] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) dedica varios segmentos a la libertad de la persona.
[18] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) dice: “incongruente es la pretensión de atribuir una realidad ‘conyugal’ a la unión entre personas del mismo sexo”.
[19] El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (2004) critica explícitamente la pena capital. Ve como “signo de esperanza la aversión cada vez más difundida en la opinión pública a la pena de muerte”.
[20] Al estar sub-representados en las universidades, la clase obrera, el lumpenproletariado, los campesinos y las capas más pobres de la pequeña burguesía cuentan con poco acceso a la cultura científica y cosmopolita que se adquiere en esas instituciones.
[21] Esos autores, en Political Ideologies: Left, Center, Right, exponen que el pensamiento conservador tiene múltiples vertientes. Incluyen dentro del mismo a un sistema de ideas que es exactamente lo que aquí definimos como Democracia Cristiana.
[22] El Partido Popular, de España, es fronterizo entre Demócrata-Cristiano y Conservador.
[23] Itulain (2013a y 2013b) expone cómo la Iglesia Católica colaboró con los fascistas en Italia y con los nazis en Alemania.
[24] Walker & Jouannet (2006).
[25] Notamos que una proporción creciente de pastores protestantes y de sacerdotes católicos de izquierda van asumiendo posturas progresistas a favor de los reclamos feministas y de las comunidades LGBTIQ+.
[26] Estimamos que eso sucedió en Puerto Rico, donde el Proyecto Dignidad consiguió apoyo entre previos votantes de el PNP. Muchas personas pobres que votaban por el PNP se distanciaron del mismo por la cercanía de ese partido a las políticas de austeridad impuestas por la Junta de Supervisión Fiscal. Muchos fundamentalistas cristianos se distanciaron del PNP porque Pedro Pierluisi está más cerca del liberalismo clásico que del moralismo religioso.
