[dc]T[/dc]ener una convicción inquebrantable es algo de lo que se habla mucho. Abundan las anécdotas y son tan pocos los notables regresos de la caída que muchas de esas recuperaciones las vemos en el cine. En “Bleed for This” seguimos la historia de Vinny Pazienza, un boxeador talentoso cuya carrera se vio afectada por un accidente automovilístico que por poco le cuesta la vida. Miles Teller, el joven actor de “Whiplash” (2014), representa a Vinny Paz, cuyo nombre original augura que su empeño por recuperarse necesitará mucha paciencia.
Ganador de un campeonato mundial de peso liviano, Paz parecía destinado a ser una nueva leyenda en el boxeo. Así fue, pero más por las circunstancias de sus triunfos posteriores que por su subida en la categoría de pesos que le ayudó a establecer su fama. Luego de ganar el campeonato mundial de pesos medianos junior (las clasificaciones de boxeadores por peso son de la misma complejidad que los cálculos para enviar un cohete a Marte, unas libras y estás en otra categoría), el automóvil en el que viajaba con un amigo fue embestido por otro. El accidente le fracturó el cuello y Paz tuvo que someterse a la implantación de un “halo”, una artefacto metálico que se atornilla al cráneo a través de la piel y que inmoviliza el cuello. La fractura estaba a escasamente unas fracciones de pulgada del cordón espinal y la posibilidad de que el hueso lo cortara eran grandes.
La película es más sobre el tesón que mostró Paz para entrenarse poco a poco mientras su lesión sanaba que de sus peleas. Lo hacía en contra de las órdenes médicas y los deseos de su familia. En el filme, la ayuda de su entrenador Kevin Rooney (Aaron Eckhart) es vital para su regreso al cuadrilátero.
La dirección y el guión de Burt Younger son de calidad, pero no puede soslayar los clichés que esperamos de toda película que gira alrededor del boxeo. Una vez en el gimnasio o en los recuentos de las peleas famosas, más o menos lo hemos visto todo en la serie de “Rocky Balboa”, incluyendo la reciente “Creed” de 2015. A esas se parece un poco “Bleed” cuando Vinny comparte con su padre y su familia. Ayuda que no nos aburramos con los detalles del entrenamiento que el editor Zac Stuart-Pontier, ha sabido intercalar las escenas reales y las ficticias de boxeo para enfatizar la influencia indirecta del deporte sobre la familia. Además, nos lleva a aceptar las decisiones de Vinny y nos suaviza un final que anticipamos: sabemos quién va a ganar.
Lucen las actuaciones de Teller y Eckhart, y sus escenas nos convencen de que en los deportes hay unas emociones impulsadas por el ego y el dinero que pueden ser más poderosas que cualquier lógica. La nota discordante me pareció Ciarán Hinds, como el padre de Vinny. Hinds es un buen actor, pero pienso que fue un error del director de elenco usarlo aquí. Su imitación del acento de Nueva Inglaterra es muchas veces desatinado y, a veces, parece que aún se cree el César de “Rome”, la serie de TV.
En general, esta es una buena película, de esas que podemos llamar “inspiracional”, y nos recuerda el viejo adagio que lo único que es final es la muerte.
La inspiración para hacer dinero y perseguir un sueño es también el centro de la historia en “Why Him?”, una comedia que pertenece al subgénero del “screwball”. Malhablada de forma irreverente, sin rubor alguno para situaciones y referencias sexuales de todo tipo, la palabra en inglés que comienza con “F” parece formar las burbujas que mantienen a flote esta farsa que tiene que ver con el hedonismo y los extremos de los bien ricos. Hay partes de esta comedia que arrancarán carcajadas quiéranlo o no, a pesar de su vulgaridad planificada (es el punto) y las situaciones inverosímiles. Oculto entre la jungla de malas palabras, referencias sexuales y profanaciones hay un mensaje sobre el deber que deben tener los empleadores a sus empleados, que los que tienen mucho deben compartir un poco, y que el amor no conoce barreras de edad ni límites económicos. Me pareció un gran mensaje.
Es cierto que algunos pensarán en “Meet the Parents” (2000) y “Meet the Fockers” (2004) mientras están viendo la película, pero eso durará por dos minutos, porque en esta están James Franco como Laird Mayhew, un diseñador de juegos de video, y Bryan Cranston como Ned Fleming, el padre de la novia de Laird. Está también Megan Mullaly como la futura suegra de Laird y no me había fijado que la separaron al nacer de Tina Fey. Añade humor la presencia de Keegan-Michael Key como Gustav, un empleado de Laird que, sin saberlo, es el cato de la serie de “Pink Panther” del siglo pasado. Estos cuatro logran desarrollar una química que permite mantener a flote este compendio irresistible de malas palabras que les hará disipar las penas de final de año.
Todo el asunto, sin embargo, se mantiene a flote por que James Franco es un actor tan natural, encantador y sincero, que apreciamos que el personaje que representa sea igual. Laird es como es porque lleva la sinceridad en la manga. Vinny Paz quiere regresar a la vida del boxeo que ama, Laird quiere casarse con la chica que ama (Zoey Deutch) cueste lo que cueste, pero con la bendición de su futuro suegro. Uno tiene amor por el deporte, el otro por su novia. A Vinny el boxeo le ha dado vida; a Laird su novia le ha mejorado la suya. Es curioso como lo aparentemente distinto puede ser parecido.
