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E[/dc]l 25 de mayo, a la una de la tarde Oscar López Rivera estará a ley de cuatro días de cumplir 33 años en la cárcel. Estará aún apresado por una ley que se ha usado incoherentemente contra él, preferencialmente contra él, sin que medie la justicia, ni la consideración de sus derechos a expresar su sentir de que Puerto Rico sea libre.
Oscar no solo quiere libre su cielo y sola su estrella, sino estar junto al mar que no ha podido ver por más de tres décadas. Quiere liberar el mar con su pensamiento, pero también quiere verlo, oírlo, olerlo. Desea darle de nuevo su nombre brillo a brillo, pasmo a pasmo: mar de Puerto Rico. Recibir en su rostro el salitre que recuerda allá en las heladas planicies de Indiana, más cerca del ruido del invierno que de la suave luz que pone el agua verde azul en la costa y azul celeste cerca del horizonte.
Quiere la lentitud del mar para tener la hora sin ruido. No quiere que el mar espere más por él, quiere lanzarse a mover en sus olas los brazos, esos brazos que han quebrado un océano de tribulaciones. Y así será. A la bahía de San Juan llegará el símbolo que lo representa para que recordemos que cada día que nosotros podemos disfrutar de esa visión azul que nos rodea es uno más que Oscar no puede hacerlo, para seguir insistiendo en que nos lo devuelvan.
Que le permitan volver a ver cada caracol, cada arena, cada celaje que rebota como una luz especial de las gaviotas. Que Oscar pueda convertirse él en el contemplado por el mar. Aquí, diciendo ese nombre tan redondo –mar- que todos llevamos en los labios.
No dejen de ir a San Juan el domingo 25 de mayo, a la una de la tarde, al muelle 8 en Bahía Urbana, la Puerta de San Juan y el Morro. A recibir simbólicamente a Oscar. Y a oír música y ver sorpresas. ¡Vamos al mar por Oscar!

Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).
Manuel Martínez Maldonado
Colaborador/a
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).