El perfecto entorno del PornHub: violencia e imperativo de satisfacción

 

 

[dropcap]S[/dropcap]E PUEDE DECIR que ya hoy no solo se vive de un imaginario social condicionado por las circunstancias materiales del momento (socioeconómicas) sino también de las inmateriales (modos de subjetivación) cualidades que se subyacen dentro del seno de las políticas de sanidad que nos imperan. A raíz de este acontecimiento bajo Covid-19 los entornos geoespaciales y socioculturales se han resignificado desde otra lógica del sentido. Mediante este hecho social, diversas empresas para el entretenimiento para adultos como lo ha sido la emblemática y oligárquica multinacional llamada PornHub devoró la tecnocultura durante los últimos meses desde que inicio la pandemia.

¿Cómo llegamos a esta conclusión? Desde que se suscitaron los primeros casos del Covid-19 en Occidente a partir de finales de enero e inicios de febrero del 2020, el régimen biopolítico de los cuerpos se tornó mucho más agresivo y selectivo al momento de promover sus políticas protocolorarias de sanidad. Por medio de este señalamiento, Zizek (2020) destaca:

La epidemia de coronavirus no sólo señala los límites de la globalización del mercado, también señala los límites incluso más fatales del populismo nacionalista que insiste en una plena soberanía estatal: ¡el lema << ¡Estados Unidos (o el país que sea) primero!>> ya no tiene ningún sentido, pues los Estados Unidos solo podrán salvarse a través de una coordinación y colaboración global (p. 74)

Queda claro, que es debido a las mismas crisis socioeconómicas que la estructura psíquica y sociológica se va atemperando a las necesidades del momento, justamente como nos presentan Deleuze & Guattari (1972) con su teoría acerca de la axiomática del capitalismo[1]. Quiérase decir, que este estado pandémico al que nos situamos no solamente ha servido para reordenar la sociedad de consumo sino también la hegemonía de los países post-industrializados.

Con este develamiento se pone en juego las otras variabilidades tecnoculturales que hacen valer el control social bajo el régimen de la diversión, epojé[2] y satisfacción inmediata. Este ha sido el caso particular de las manifestaciones contrasexuales[3] como nos diría Paul B. Preciado (2007) que adoptaron las web-pages pornográficas como XVideos, XHamster, YouPorn, RedTube, pero la más sobresaliente de todas PornHub.

Evidentemente, la tasa participativa que caracterizaba a PornHub siempre fue una notoria la cual excedía los 150,000, 000 millones de porno-consumidores según nuestros estudios empíricos realizados en estos pasados catorce meses. Sin embargo, desde que se propició la política austericida[4] como nos diría Muñiz (2017) la severidad protocolaria del distanciamiento social forzado por las supuestas “teorizaciones” para prevenir e intervenir eficazmente las posibles formas de contraer dicho virus alcanzó triplicar sus cifras bajo un monto de 190,374,463 porno-consumidores. Cabe agregar, que dichas métricas tienden a fluctuar por día, horas y minutos. Eso sí, hoy el nuevo gobernante a diestra y siniestra ha sido el objeto, dicho objeto @ viene a sustituir el sustrato directo e inminente que se da entre el ser social con el efecto plus de gozar. Todo este suceso psicosocial e histórico viene entrelazado por las nuevas técnicas de seducción, entretenimiento, goce, inmediatez, prevención salubrista, autocuidado y “libertad” que trae el régimen disciplinario del miedo y distanciamiento social.

Es decir, que ya hoy no se requiere de un estricto disciplinamiento como se caracterizaba en los pasados siglos XVIII, IXX, XX, sino que ahora la técnica de vigilancia siguiendo la línea foucaulteana y a su vez de Preciado (2013) ha ido sofisticándose, tornando aquella torre de vigilancia centralizada en una totalmente multiforme y comestible. A través de esta fractura de lo que solía ser ese ojo del poder fijo en esta era contemporánea se transfiguró el mismo en otras posibilidades de ser bajo los dispositivos electrónicos de satisfacción inmediata, cosa que la mismidad del ser haga que pierda su esencia de sí. De ahí se logra subyacer el perfecto crimen del secuestro intersubjetivo de la libertad y autonomía humana.

Por tal razón, es que PornHub ha hecho de sus plataformas virtuales otro espacio multidimensional para maquillar su perfecto crimen el cual recae sobre la “libertad de escogencias” dentro de su página emblemática que contiene todo tipo de servicios (autoayuda, apareamientos, venta de contenido sexual e individual, píldoras “mágicas”, compra de dispositivos para la consolación, etc.). La prestación de estos bienes adviene de tener afiliación a dicha página o echarle un ojo a la misma (es decir, que bien puede estar suscrita la persona a dicha página o no estarlo para también para consumir de sus ofrecimientos). Cabe destacar, que dentro de cada uno de estos ciberespacios pornográficos al igual que otros entornos como FaceBook, Google, Instagram, entre otros cohabita el dispositivo normativo del panóptico. Lo particular de estas páginas es que la ortopedia concertada como nos diría Foucault es hoy tornada en una micro-prostética sexopolítica[5] (Preciado, 2013).

¿Se preguntarán por qué hago alusión a este elemento muy único? Traigo a colación la situación del disciplinamiento debido al cambio meticuloso que ha transitado la vigilancia extrema para ser una hoy totalmente flexibilizada vía la configuración de sus intervenciones y ejecuciones de poder. Esta distinción es debido a la tecnociencia la cual ha hecho de los artefactos para el entretenimiento como los fármacos-pornográficos o dispositivos para auto-satisfacción otra forma comestible para absorber el poder que detenta el control social vía estas adquisiciones mediante la demanda de goce que nos presentan.

Así que, si analizamos bien a nivel macrosocial cómo los cuerpos, las subjetividades, identidades y ser social moderno se conciben contemporáneamente, vemos que bajo pandemia y mucho antes que emergiera la misma espacios pornográficos como PornHub juegan a las escondidas con sus intencionalidades de control individualizado. De este modo va programándose la producción de mercancías en función no solo de su plusvalía sino también de su plus de gozar dentro de la psique de ese ser social. En realidad, lo que está sucediendo aquí, es que en lugar de abrir un espacio físico o limítrofe geográficamente hoy las nuevas técnicas-científicas dotadas de inteligencia dan paso al flujo heterogéneo/homogéneo de la web para mediar el interconexionismo cognitivo-conductual que se da entre el ser social y su deseo en el ciberespacio. Esta fenomenología y hecho social se sitúa sobre el concepto de simulación de Baudrillard (1997) el cual descansa en el juego de imágenes que nos presenta la industria del porno vía audiovisual. Desde este enfoque cualitativo, notamos que el porno-consumo somete la posibilidad de entramar sus nuevas tecnologías con otras variantes psico-afectivas y psico-lingüísticas con el fin de regular nuestro tiempo libre por el ejercicio interventor de dar “like o me gusta” a los múltiples caracteres que se nos presentan. Dado a este factor de mediación que se encubre bajo sutilezas de que podría gustarnos o abriría camino a otras fuentes alternas de goce es que va fraguándose la regulación expiatoria de nuestros deseos y más íntimos sueños.

Frente a esta acaecida y épica realidad social que nos situamos bajo Covid-19 es menester fomentar la educación sexual y concienciación social desde todo tipo de trinchera. Por tal razón es que debemos partir del lente que nos ofrece Deleuze (1990): “No hay lugar para el temor, ni la esperanza, solo cabe buscar nuevas armas” (p.278). Es debido a esta puntualización que busco subrayar que no es que esté tildando a la pornografía de ser un ente impúdico e inclusivamente degenerativo por hacer este atisbo acerca de las nuevas políticas melifluas de PornHub sino que resulta inexorable el comprender cómo hoy se nos está controlando. Evidentemente, al sistema salubrista que va de la mano de los poderes del Estado de la excepción como nos diría Agamben (2004) reordena sus la normativas y anomias sociales bajo la incertidumbre y nuda vida. Gran parte de este estadio psicosociológico y socioeconómico que nos impera, he observado que lo aplacan los imperativos de satisfacción inmediata que se sirven hoy bajo pandemia de las nuevas tecnologías las cuales a su vez están regulada por nuestras mismas carencias y apetencias, ya que como bien delinea Zizek (2011) “el goce es un producto político” (p.150). De ahí la interminable contienda entre saber-poder y goce recurrentemente en todo tipo de espacio como lo es hoy PornHub.

Referencias

Agamben, G. (2003). Estado de excepción. Homo sacer, II, I. Madrid: Pretextos.

Braunstein, N. (2013). El inconsciente, la técnica y el discurso capitalista. Buenos Aires, Argentina. Siglo XXI.

Chul-Han, B. (2013). Psicopolítica. Madrid, España. Herder.

Deleuze, G. & Guattari, F. (1972). El Anti-Edipo. Vol. I: Esquizofrenia y Capitalismo.

Buenos Aires, Argentina. Paidos.

Lacan, J. (1972). Seminarios XVII: El reverso del psicoanálisis. Paidos. Buenos Aires,

Argentina.

Preciado, B. (2003). Manifiesto contrasexual. Madrid, España. Anagrama.

Preciado, B. (2008). Testo Yonqui. Madrid, España. Espasa.

Zizek, S. (2011). El acoso de las fantasías. Editorial: Akal. Madrid, España. (pp. 150-151)

Zizek, S. (2020). Pandemia: La Covid-19 estremece al mundo. Editorial: Nuevos

cuadernos Anagrama. Barcelona, España.

[1] Es un postulado socioeconómico fundamental para comprender cómo la sociedad de consumo ostenta la capacidad de reinventarse en los momentos más fortuitos e inhóspitos a partir de su fórmula de crisis cíclica.

[2] Terminología proveniente de la filosofía estoica la cual se define como la suspensión del juicio.

[3] La contrasexualidad para Preciado se concibe a través de la construcción de nuevas formas alternas para vivenciar nuestra sexualidad, es decir, que estas prácticas buscan romper con los patrones tradicionales y hegemónicos normativos binaristas.

[4] Concepto de la socióloga Miriam Muñiz (2017) el cual consiste en describir cómo las condiciones materiales actualmente han llevado al desahucio la vida anímica y social a través de sus reformas jurídico-políticas que en lugar de matar la austeridad lo incrementan.

[5] Según P. Preciado (2013) la sexopolítica por medio de prótesis, diseños alterables para los cuerpos, píldoras como remedio para todo rendimiento y cambios anímicos han hecho bajo la patente de la FDA y mismos intereses socioeconómicos una política del disciplinamiento de cómo deben ser concebidos y modificados los seres humanos ante la otredad. Mediante este señalamiento la introducción de la píldora anticonceptiva y operaciones estereotómicas se comenzó a instalar en la etapa moderna el panóptico comestible.

Juan Illich Hernández Rivera
Obtuvo un bachillerato en psicología y sociología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras y tiene una maestría en sociología. Actualmente se encuentra haciendo su doctorado en psicología en el área social-comunitaria en la misma universidad. Se desempeña como profesor de sociología y criminología en la UPR de Humacao.