Entonces, para estar al mando de un filme sobre el tema (la lista de películas de carros de carreras y sus conductores es bastante extensa) hay que buscar alguien que mueva a la gente a comprar los boletos de entrada. En este caso el chófer se llama Sonny, y lo interpreta Brad Pitt. Pitt, al igual que Tom Cruise, pasa de los 60 (Cruise le lleva dos años), pero no tiene que correr huyendo de criminales, ni colgar de las alas de un avión a miles de pies de altura. Mejor, usa su “charm”, que aquí está a plena vista. Aunque Sonny está retirado de las carreras de fórmula-1 hace mucho, su amigo Rubén Cervantes (¿qué otra cosa se podría llamar? ya que quien lo representa es Javier Bardem) y anterior colega quien es el dueño del equipo Expensify APXGP F-1 y le ofrece que regrese a las pistas.
Va a Inglaterra donde de se reúne con el director del equipo, Kaspar Smolinski (Kim Bodnia), la directora técnica, Kate McKenna (Kerry Condon: ¡Hum!), y el ambicioso novato británico, Joshua Pearce (Damson Idris) , quienes revelan que siete pilotos rechazaron la oportunidad. En todas las pruebas, Sonny tiene dificultades con los coches modernos de F1, pero inmediatamente identifica las debilidades de APXGP.
Nos vamos adentrando en los problemas técnicos, que se complican por las personalidades chocantes de Sonny y Joshua, y vamos de carrera en carrera según los dos conductores continúan con sus batallas verbales y, a veces, físicas. De todos modos comienzan a ayudarse, lo que trae buenas consecuencias, pero en durante el Gran Premio de Italia, afectado por la lluvia, Sonny anima a Joshua a mantener los neumáticos lisos, lo que conlleva el riesgo de “aquaplaning”, pero catapulta a Joshua al segundo puesto. Joshua ignora el consejo de Sonny de esperar una recta antes de intentar adelantar a su más cercano competidor lo que resulta en un accidente aparatoso. Por supuesto que no les voy a decir que pasa. Tienen que ir al cine para descubrirlo.
Cuando las cosas se están enderezando, Rubén anuncia una denuncia anónima que afirmaba que Kate fabricó mejoras ilegalmente. Kate niega haber actuado mal, pero la FIA (Federación Internacional de Automóvil) exige la retirada de las mejoras. Durante la carrera, Sonny se enfurece al volante y sufre un accidente. Mientras Sonny se recupera, Rubén se entera de que las lesiones de 1993 lo incapacitaron permanentemente y lo despide por su seguridad. ¿Quién es el responsable de la queja ante la FIA? ¿Qué ha de suceder?
Las carreras son tan excitantes que se han de encontrar con los puños cerrados y los ojos bien abiertos mientras los autos les dan vueltas a las complicadas pistas diseñadas precisamente para que sen difíciles. Pitt y Idris están en buena forma, pero la actuación de Bardem trae a veces una sonrisa involuntaria que abunda a que lo que ocurre sea paradójicamente agradable.
Según salí del cine, súbitamente lo que vi en la pantalla me trajo un recuerdo que estaba sepultado en mi cerebro hacía 65 años. En 1960, como estudiante de medicina haciendo “moonlighting” limitado, en un hospital (creo que se llamaba St. Mary’s) cerca de Filadelfia donde estudiaba, llegó a la sala de emergencia, traído por ambulancia y la policía lo que ya era un cuerpo sin vida. Era Jimmy Bryan, quien había ganado el Indianápolis 500 dos años atrás. Murió en una carrera de campeonato en lo que era entonces el Langhorne Speedway (demolido) no muy lejos de allí. ¿Quién dice que todo lo que evoca el cine es ficción?
