“Gracias, Mr. Pérez”

[dropcap]L[/dropcap]e debo a Mr. Pérez escribir en mi adolescencia los primeros intentos de sonetos. En su clase de español, cuando cursaba el undécimo grado, lanzó su advertencia: “Aquí nadie se puede nombrar poeta si no ha escrito un soneto”. Acto seguido fue explicando con parsimonia de qué se trataba aquella composición poética. Que si catorce versos de arte mayor, todos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Y también habló de métrica, de hiato y sinalefa. Yo no sé si él sabía que yo ya acumulaba en aquella época unas incipientes páginas con varios intentos poéticos, pero lo cierto es que me tomé sus palabras de modo personal, como si fueran un verdadero reto. Y sí, salieron varios sonetos. Nada sofisticado, por supuesto. Pero sé que algún valor todavía guardan esos primeros intentos. De Mr. Pérez puedo decir más. Fue el primer maestro que me encomendó casi como tarea diaria buscar el significado de palabras “extrañas” en el diccionario. Y así fue que Mr. Pérez enriqueció mi vocabulario. Para ser totalmente franco, aquella hora en la clase de español, de lunes a viernes, durante mi undécimo grado en la escuela Francisco Oller en Cataño, fue el preámbulo a una clase de nivel universitario. Y no sé si aquella advertencia de Mr. Pérez se me quedó grabada en el inconsciente, pero lo cierto es que tuvieron que transcurrir dos décadas de continuo trabajo literario para dejar mi reserva de nombrarme escritor, de nombrarme poeta. Por alguna razón, esas palabras (escritor, poeta) siempre han guardado para mí un sacro respeto, y reconozco que fue en la clase de Mr. Pérez donde comenzó en cierta forma esa visión. Intuyo que me sucedió como a Moisés cuando se fue acercando con curiosidad a la zarza que ardía en fuego sin consumirse. Atónito se detuvo cuando escuchó la voz del Ángel de Jehová que le dijo: “Quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa”.

Escrito lo anterior, solo resta compartir algunos de esos “primeros intentos de sonetos”. No digo más, solo quiero nombrar tres palabras que sintetizan mi sentir y que dan título a este escrito: “Gracias, Mr. Pérez”.

A la vida humana

Comienza la vida en un momento.
Plasmado se queda ese recuerdo,
en un corazón dulce… amargado…
según la actuación en cada acto.

Inocente todo ser al principio.
Es el amor su único instinto,
que lo hace especial y distinto.

La vida es un pintor en oficio,
brinda formas de hacer un boceto,
del rumbo que se traza cada orto.

Un largo o efímero destino.
Esta vida como un breve lampo,
esparce su luz por todo el campo
y el fruto se ve en el camino.

El secreto correcto

En realidad todo ha cambiado,
desde que nuestras metas culminamos.
Ahora con gran amor contemplamos,
los recuerdos de lo antes logrado.

A todos, al inicio del sendero,
nos da por ver un alegre futuro
deseando solo tiempos menos duros,
sin mirar el presente verdadero.

Aguardando el acontecimiento
para sentirnos en lo venidero,
con un corazón en paz y contento.

Sin pensar en el secreto correcto.
Vivir de la vida cada momento.
Ya distante del ayer lo comprendo.

A mi Dios

Dios. Mi creador. Mi Señor y Padre.
Perfecto pintor del cuadro viviente.
Sin alfa y omega desde siempre.
Reinas Tú, Rey de Reyes, eternamente.

De tu trono divino y celeste,
Mi Padre. Observas ese gran paisaje,
bello, grandioso e impresionante.

Tu máxima criatura, el hombre,
se aleja de la paz que tu creaste,
se llena de tristeza ciegamente.

Pero sólo Tú, piadoso y buen Padre,
ayudas al que te invoca con Fe
y perdonas a quien no te merece.
Dios. Mi Creador. Mi Señor y Padre.

Carlos Esteban Cana
Comunicador y escritor. Desde 1988 realiza periodismo cultural. Sus trabajos han sido incluidos en Diálogo, CulturA, Cayey, Revista del Instituto de Cultura, 80 grados, El Post Antillano, Letras Salvajes, Cupey, La Revista, y En Rojo. Fundó la revista Taller Literario durante la década del 90. Se ha desempeñado como Coordinador Editorial para el Instituto de Cultura Puertorriqueña y perteneció a la Junta del Pen Club de Puerto Rico. Actualmente, colabora en la sección Crítica de libros en Radio Universidad de Puerto Rico y publica el boletín cibernético "En las letras, desde Puerto Rico". Cana es autor de tres libros: Universos (Isla Negra Editores, 2012); Testamento (Publicaciones Gaviota, 2013), y Catarsis de maletas (Publicaciones Gaviota, 2014). (Foto por: Kike Seba)