
Diane Keaton, junto a Woody Allen en la icónica película Annie Hall.
Luego de tres películas con Allen, este escribió Annie Hall (1977) con Marshall Brickman, para ella y solo ella. El filme fue nominado a cinco premios Oscar y ganó cuatro: el Oscar a la Mejor Película, dos para Allen (Mejor Director y, junto con Brickman, Mejor Guion Original) y el Oscar a la Mejor Actriz para Keaton. Además, ganó otros premios importantes. Considerada una de las mejores películas de todos los tiempos, ocupa el puesto 31 en la lista de las 100 mejores películas del cine estadounidense del AFI, el 4 en su lista de las mejores comedias y el 28 en la lista de las «100 películas más divertidas» de Bravo. Se consida que la película marcó la transición en la carrera de Allen, que pasó de farsas y comedias a cine cómico más naturalista. Además, que comenzó el movimiento “el nuevo Hollywood” (filmación en la ciudad en que se desarrolla la trama).
Manhattan (1979), junto a Annie Hall, mi otra película favorita de las que hicieron juntos, fue la última colaboración con Allen hasta1993, cuando Keaton protagonizó la comedia negra de misterio Manhattan Murder Mystery, su primer papel importante en una película de Allen desde 1979. Originalmente, el papel era para Mia Farrow, pero Farrow fue descartada del proyecto tras su ruptura con Allen.
Todos sabemos que Keaton era un talento prodigioso: actriz dramática, comediante, cantante e icono de la moda. Su combinación de ropa masculina en la famosa escena en Annie Hall, influyó a los diseñadores de la época (los 70). Pero lo que muchos no saben es que era un fotógrafa cuya obra adornó las paredes de museos y galerías. Allen incluye ese detalle en la trama de Annie Hall en la que se menciona que el personaje disfrutaba desde hacía tiempo de la fotografía como uno de sus pasatiempos favoritos, un interés que Keaton adquirió en su adolescencia gracias a su madre. Su aflicción por la fotografía sale a relucir también en mi otra película favorita del binomio Allen-Keaton, Manhattan, en la que como otra sugerencia al detalle, la cinematografía del gran Gordon Willis, que también fue el cinematógrafo de Annie Hall, es en blanco y negro, como las fotos de Keaton. Y por si las moscas, en el filme, los dos van a una exhibición de fotografías en el museo.
La revista Rolling Stone le pidió que les hiciera fotos, y ella comenzó a hacerlas de vestíbulos y extraños salones de baile de hoteles antiguos, donde quiera que fuera. Esos lugares estaban desiertos, y podía colarse en cualquier momento sin que a nadie le importara. Reservations, su colección de fotografías de interiores de hoteles, se publicó en forma de libro en 1980.
Una de mis memorias favoritas de Keaton es oírla cantar «It had to be you» de Isham Jones y Gus Kahn en Annie Hall; y “You’d be so nice to come home to”, de Cole Porter en el cameo que hace para Allen en Radio Days (1987). Cantaba en un tono de voz sutil, como un coqueteo casi silencioso, y la emoción de sus canciones es, aunque parezca un cliché, para el romance.
Se mantuvo activa durante el nuevo siglo y no descansó en ningún momento. La salud de Keaton se deterioró significativamente en los meses previos a su muerte, aunque mantuvo silencio sobre su estado de salud. De hecho, el silencio fue tan profundo que comenzó a generar “teorías de conspiraciones”. Falleció en el Centro Médico Saint John’s de Santa Mónica, California, el 11 de octubre de 2025, a los 79 años. Su certificado de defunción indica que la causa de la muerte fue neumonía bacteriana. Padecía esta enfermedad en los días previos a su ingreso en el hospital la mañana del 11 de octubre. Fue incinerada tres días después.
Tenemos la suerte que su talento vive en los filmes más importantes que hizo. Ahí están para deleitarnos con su belleza y su arte, y para mostrarnos que, gracias a la tecnología, el talento perdura.
