In Memoriam: La última conversa con la poeta Ntozake Shange

Ntozake Shange siempre escribió desde el dolor. Aunque también desde la felicidad más sublime. De ser negra. De la violencia. De ser mujer. De la…

Ntozake Shange. Foto por Alonso Sambolín.
[dropcap]N[/dropcap]tozake Shange siempre escribió desde el dolor. Aunque también desde la felicidad más sublime. De ser negra. De la violencia. De ser mujer. De la afrodescendencia. Del racismo. De la lucha de clases. Del erotismo. De la pobreza. Pero pocos saben del apego indiscutible y hasta romántico que llevaba con el Caribe y Latinoamérica.

Se crió bajo plena segregación racial, entre Nueva Jersey y Misuri y rodeada de puertorriqueños, brasileños, chinos, japoneses y africanos. Su papá, cirujano de profesión, era fiel amante a la salsa nuyorican y al son de la música afrocubana. ¡Hasta para dormir le ponía los discos a Ntozake!

Cuando su hija Savannah Shange era apenas una niña, Ntozake la llevaba todos los veranos a La Habana. Quería que aprendiera un buen castellano y tenerla cerca de las raíces cubanas.

Cuando Savannah empezó a crecer, Ntozake le aconsejó que hiciera sus estudios universitarios en la Universidad de Puerto Rico (UPR). Pero a la niña le entró una rabieta terrible. Savannah estaba ensimismada en ser aceptada en la Universidad de Texas, aunque tan siquiera sabía qué iba a estudiar cuando grande. Sin embargo, ni la UPR ni Texas. Savannah recientemente culminó un doctorado en Estudios Africanos y Educación en la Universidad de Pennsylvania. Muy parecida a su mamá, que se concentró en Estudios de la Mujer y la Afrodescendencia.

Su primera lectura de poesía en público fue a petición de El Reverendo. Ntozake fue muy amiga de Pedro Pietri. Sin embargo, no fue hasta el 1976 cuando pisa suelo boricua por primera vez. En el ‘85 volvió en un viaje relámpago y como se quedó con ganas de más, regresó a Puerto Rico 33 años después.

Su vuelvo aterrizó a las 12:45 de la tarde el pasado jueves, 11 de octubre de 2018. Quería llegar a tiempo a su charla junto a la poeta Mariposa Fernández en el Festival de la Palabra, el evento literario que se celebra cada año en Puerto Rico.

Fue la misma Ntozake quien exigió venir al Festival. Porque además de su pasión por la isla caribeña, sabía que la afrodiáspora trasciende los Estados Unidos. De hecho, esa fue una de las razones para pedirle al escritor y traductor puertorriqueño Alejandro Álvarez Nieves que tradujera al español su último libro publicado: “Wild Beauty”.

Además de ser poeta, Ntozake también fue dramaturga en Broadway. “For Colored Girls Who Have Considered Suicide/When the Rainbow is Enuf” fue la pieza teatral que más resonancia tuvo en toda su carrera. La obra fue nominada al premio Tony y Ntozake se destacó por ser la segunda mujer afroamericana en tener una pieza en Broadway. También fue profesora de antropología en California.

Durante el Festival de la Palabra, Ntozake tuvo una conexión casi inmediata con Keishla Ramos y Alicia Soler. Ambas jóvenes voluntarias del Festival, de 24 y 19 años, que la ayudaron en todo momento y en todo lo que necesitara durante su estadía en la Isla hasta el 14 de octubre. ¡Se hicieron tan amigas y confidentes!

– “¡Qué bueno que me escuchaste y pudiste captar la importancia de estudiar
Estudios de la Mujer!”, le soltó Ntozake Shange a Alicia.

– “Tu pasión por la vida es tan contagiosa”, le devolvió Alicia en la terraza del hotel donde Ntozake se estaba hospedando.

– “Es lindo que ellas me incluyan en sus vidas y aspiraciones. Nos volvimos amigas. No hay una brecha generacional entre Ntozake, la autora, y ellas, mis asistentes. Nos estamos ayudando unas a las otras”, me contestó Ntozake haciendo alarde de su español.

Keishla Ramos, Alicia Soler y Ntozake Shange (foto suministrada).

Ntozake siempre tenía a la mano un cigarrillo encendido y un café bien oscuro. Se lo tomaba “con tres sobrecitos de azúcar splenda, por favor”. Entre tantos poemas y novelas publicadas, nunca escribió sobre la vejez “porque el tema aun no lo conocía. Antes la vejez solo estaba en mi imaginación, ahora es real”. Tampoco tenía el tiempo para sentarse y darle cabeza a las situaciones amargas que la rodeaban. O simplemente no quiso: “mi vida ahora mismo es maravillosa”.

La escritora y estudiosa de la afrodescendencia falleció el pasado 27 de octubre, el mismo mes que la vio nacer hace 70 años. En la mañana del sábado, Ntozake nunca bajó a tomar el desayuno. Tuvo una muerte tranquila, mientras dormía en su hogar en Bowie, Maryland.

Unas horas después de morir, el manejador de Ntozake, Don Sutton, se comunicó con Keishla Ramos para dejarle saber que desde que Ntozkae llegó a Maryland, estuvo recordando su estadía en la Isla y las atenciones que recibió durante el Festival de la Palabra. Antes de irse del país, confesó que vivir en Puerto Rico era una de sus opciones de retiro.

“Estamos muy agradecidos con tu ayuda. Ella estuvo recordando en estas últimas dos semanas su estadía en Puerto Rico… Ella se lo disfruto mucho. Gracias por hacer de su estadía una tan amena. Sabemos que ella te quiso mucho”, le dijo Sutton a Keishla.

No queda duda. De Puerto Rico, Ntozake Shange se fue feliz.

Némesis Mora
Periodista independiente, productora y tallerista. Completó el programa graudado de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico. Trabajó como editora en GFR Media y también como redactora en Diálogo y Puerto Rico Te Quiero.

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Colaborador/a

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