Irrational Man

irrational-man-imagen-18[dc]L[/dc]a más reciente película de Woody Allen requiere buena memoria, y paciencia. Hay que remontarse a “Crime and Misdemeanors” (1989) y a “Match Point” (2005) para apreciar la trama, de la que casi no se puede divulgar ninguno de sus ingredientes sin echar a perder este canapé. Los que recuerdan los dos filmes que menciono sabrán que en ambos la idea de vivir sabiendo que uno es responsable de una muerte conduce a complicaciones existencialistas en el personaje principal. Allen explora la paradoja de alguien “bueno” que está involucrado en algo deleznable pero que tal vez tenga razón en estarlo si eso es para mejorar el mundo, el bien común. Como es el caso en “Crimes…” esta cinta remite a “Crimen y castigo” y va saltando por las piedras en el lago sobre las que Allen camina haciéndonos ver que camina sobre el agua, pero con paso incierto, y, demasiado veces, nos damos cuenta de las piedras. La paciencia es requerida para pasar por alto muchas de las citas filosóficas del curso de humanidades 101 que nos unta en algunos momentos.

El profesor Abe Lucas (Joaquín Phoenix) es un académico en crisis que ha tomado un trabajo de verano en el ficticio Braylin College en Rhode Island para impartir clases de filosofía. Se ha alcoholizado desde que una serie de cosas le han sucedido. Su mujer se fue con su mejor amigo; otro amigo se paró sobre una mina terrestre en Iraq o Afganistán y voló en mil pedazos. Se rumora que, además del alcohol, uno de sus pasatiempos es enamorar a sus discípulas. Este rumor tiene la pequeña institución en vilo antes de su llegada y vemos cómo se va generalizando una visión del maestro antes de que le vean un pelo en su cátedra. Durante este principio del filme, parte del cual narra el propio Abe, la comicidad nos da una idea errónea de lo que ha de venir, pero sienta las pautas para varias referencias que han de ser fundamentales para el misterio que esconde la cinta.

irrational-man-imagen-6Tanto las estudiantes como algunas de las profesoras ya tiene visiones de relaciones imaginarias con el don Juan que cita a Kant, Kierkegaard, Sartre, Simone de Beauvoir y Heidegger con la facilidad que apura escocés de su frasco de licor. Una de ellas, Jill Pollard (Emma Stone), la otra narradora del filme, está en su clase de “estrategias éticas”, nombre que nos alerta a la evolución de la película. Por otro lado está Rita Richards (Parker Posey) una profesora de química cuya reactividad con su marido tiene el encanto de bicarbonato en agua y reacciona a Abe como el fósforo blanco cambiando a rojo a la intemperie. Además de la bebida, a Abe lo aquejan otros problemas que vienen con esa adicción y, peor, tiene bloqueo de escritor; su libro sobre Heidegger y el nazismo, que él mismo piensa es un tema trillado, no progresa.

35389Lo que ocurre una vez que Abe comienza a relacionarse con las personas que se le acercan en el colegio, tiene ecos sonoros en dos otras películas de Allen: “Another Woman” (1998), en la que alguien oye accidentalmente lo que otros hablan, y “Cassandra’s Dream” (2007) que, junto a esta, tiene mucho que ver con “Strangers on a Train” de Hitchcock. Sin dar a conocer ninguno de los secretos, hay mucha influencia de postulados hitchcockiananos en este filme interesante.

irrational-man-imagen-7Joaquín Phoenix es uno de mis actores favoritos y aquí, con una panza que delata el abandono físico al que se ha entregado su personaje, no defrauda. Hay en su interpretación una dejadez moral que le sirve de coro a su figura y que acentúa el estado de ánimo que lo ha invadido. La química con Emma Stone no llega a los niveles de piedra filosofal. No vemos la conversión en oro hasta que no comparte con Rita, la fenomenal Parker Posey. Posey es una actriz que la gente no reconoce con facilidad aunque ha hecho muchas películas, porque la mayoría son filmes independientes y “pequeños” (recaudos moderados), pero el que la quiera ver tomar un papel y convertirlo en oro, debe buscar la serie de TV (HBO) “Louis” del 2012 en la que crea un personaje inolvidable. En esta película y en algunos ángulos Posey recuerda a Katherine Hepburn y tiene la determinación y fuerza de la gran actriz. Es curioso en este contexto que Allen haya llamado la institución donde se desarrolla la acción Braylin College, porque la Hepburn es la más distinguida alumna de Bryn Mawr College, algo que no me parece es un homenaje oscuro pero divertido.

irrational-man-imagen-13Aunque la actuación de Emma Stone en “Birdman” fue genial, la presencia de Allen detrás de la cámara parece imponer en ella un freno expresivo, que también se manifestó en “Magic in the Moonlight” (2014), y su capacidad actoral solo surge cuando hay una escena agitada. No que su actuación sea mediocre sino que le falta empatía, en particular en su relación con su novio Roy (Jamie Blackley) y con el mismo Abe.

Me gustó cómo Allen desarrolló su historia y cómo filmó las escenas en que le rinde homenajes a Hitchcock y a Orson Welles. Lo hace sin enfatizar el referente y moviéndose rápidamente a un estilo y forma de contar que me parecen nuevos por su agilidad y su distanciamiento de las tendencias ingmarbergmanescas que lo asedian periódicamente. Aunque esta no es de lo mejor de Allen, junto a sus películas que he mencionado forma una obra coherente sobre el tema de la ética, la consciencia, la ironía y el castigo. No es una película para reírse de las ocurrencias del escritor director cuyo pelo, al revés del fósforo, a pasado de rojo a blanco.  A pesar de algunas muestras de superficialidad en el riego de citas filosóficas, la ironía y el castigo que prevalecen, particular en el clímax final, hacen pensar. Pensándolo bien, esa es una buena razón para ver el filme.
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Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).