Obstinado en mi mudez inútil
reviso la lista de relojes
elijo rechazo
voz simple
medida doble fatal
de despiadado delirio
llamada multitud semejante
tropel, es decir yo mismo
y cuento los signos y suspiros
de tantas mañanas desgarradas
abiertas perdidas
tendidas al vacío
ineludible
de la tierra
laxitud de tu rodilla.
El miedo aún me nombra
y ya no importa
porque no valen
las dudas y su pasión violenta.
Heme aquí completo
a pesar de las piezas torcidas
mis palabras bestias
fugadas furtivas furiosas
gratuitas esforzadas
buscándose equivalentes objetivas
con disposición autoritaria
¿quién las anuncia
y quién las aguada?

