[dc]U[/dc]n hombre limpia una acera cubierta de nieve y hielo. Es un conserje de edificios de bajo alquiler y tiene que sobrevivir los problemas diarios de los inquilinos. Filtraciones, inodoros tapados que aún contienen vestigios de número dos, y las groserías de los que habitan las unidades que desean remedios instantáneos. Sin ninguna dificultad les devuelve las insultos y las malas palabras. Tiene problemas con su jefe porque muchas veces es él quien comienza las asperezas. Su vida es repetitiva y monótona y nos percatamos que algo anda mal con el hombre.
Se llama Lee Chandler (Casey Affleck) y está en Quincy, Massachusetts, pero rápidamente nos enteramos que es de Manchester. Lo llaman para notificarle que su hermano Joe (Kyle Chandler) está enfermo y admitido en el hospital. Durante su viaje comienza a recordar algunas de las situaciones que se dieron en su familia con el comienzo de la enfermedad de Joe. Vamos viendo que el filme depende de una edición cinemática extraordinaria para contarnos qué es lo que aflige a Lee.
Además de su soledad y su falta de afecto hemos visto que Lee es un busca bullas que, sin motivación alguna, causa una pelea en un bar. Ese lado violento de su personalidad contrasta con su usual forma suave de proceder, pero es un presagio de cosas por venir.
Una vez en Manchester vamos descubriendo más secretos de la familia que incluye a su ex mujer Randi (Michelle Williams), Elise (Gretchen Mol) la mujer de Joe, sobrino Patrick (Lucas Hedges) y a George, el mejor amigo de los dos hermanos. Según se plasma la situación familiar descubrimos lo que aqueja a Lee.
Es mejor saber poco de lo que ocurre en el filme antes de verlo porque cómo está contada la trama sirve para incrementar el suspenso de las tensiones emocionales de los personajes. Esas tensiones están aliviadas por el guion y la dirección de Kenneth Lonergan que introduce unas secuelas o situaciones jocosas que permiten que los corazones partidos por lo que pasa puedan unirse para latir nuevamente. El filme es muy triste y sobrecogedor pero presenta como se unen las personas para mitigar sus penas, sobreponerse a situaciones que impiden su bienestar, y volver a tener esperanzas.
Filmada en el pueblo homónimo y en los cercanos, la cinematografía de Jody Lee Lipes es muy bella y sus tomas enfatizan la proximidad que se da en pueblos pequeños donde la gente se conoce de muchos años y comparten pequeños triunfos y pequeñas derrotas, grandes alegrías y tragedias.
El joven actor (20 años) Lucas Hedges representa un chico de quince que tiene algunas de las confusiones que reconocemos en los adolescentes y, simultáneamente, la capacidad madura de analizar la situación en que se encuentra. Es cierto que esto le toma un tiempo, pero va viendo el sufrimiento de su tío y toma una decisión que demuestra valentía y cariño. Su actuación sobresale porque representa con atino el personaje menos abiertamente afectado por los sucesos que han moldeado su vida y, cuando los sentimientos lo alcanzan, combina la realidad de la situación con un sentido cómico que hace la escena memorable.
Hay dos momentos, sin embargo, que son cumbres del arte de la actuación y que hay que observar con asombro. Lee va a ver a su hermano que está en la morgue del hospital. Affleck enfoca la escena desde el punto de vista de alguien que no quiere creer lo que ha pasado, que no quiere ver la realidad porque la muerte lo ha marcado para siempre. Según se le acerca comienza a parpadear. Lo hace como si fuera un reflejo incontrolable, una acción involuntaria que evita que vea lo que tan evidente está ante sus ojos. La condición continúa según acerca su rostro al del cuerpo, y el parpadeo se incrementa. Y antes de retirarse le da un último beso a su hermano. Es una escena de gran sensibilidad que muestra el amor que sintió por él y como ha de unirse al dolor que ha roto su corazón.
La escena cumbre del filme es en la que Randi le pide perdón a Lee por cosas del pasado. Michelle Williams comienza el diálogo muy sosegada y confiada que podrá sacar de sí lo que quiere trasmitirle a su exmarido, pero el sentimiento y la culpabilidad se apoderan de ella y la dejan sin las barreras de defensa emocional que había construido para la ocasión. Affleck sabe que esta es la gran escena de su colega y se achica dentro del personaje que está representando haciendo así que las dos interpretaciones sean más poderosas, trascendentales. Nadie que vea la película se olvidará de esta escena. Es un gran momento de artístico en un filme que es un festín de buenas actuaciones y que conmueve profundamente con su mensaje y su sinceridad.

