[dropcap]S[/dropcap]us padres fueron oriundos de la comunidad Maternillo en Fajardo, y allí mismo se crió y vivió toda su vida Miguel “Chan” Dávila, viendo a su padre carpintero construir botes de pesca. Aprendió temprano en su vida la artesanía de la pesca, a la que dedicó su vida, y eventualmente se convirtió en administrador de la Villa Pesquera de Maternillo en Fajardo, recientemente conocida como la Pescadería Museo de Maternillo. Y murió el pasado lunes, 15 de enero en su casa donde le sobrevino un paro respiratorio.
Chan fue presidente de la Federación de Pescadores de Puerto Rico (FEPDEMAR), desde donde dio importantes luchas tras fundarla en 2008, adicionales a las que libró por la protección y designación del Corredor Ecológico del Noreste, contra el Gasoducto, y por sus comunidades de Maternillo y Mansión del Sapo, entre muchas otras, reseñó Luis José Torres Asencio, abogado de la Clínica de Derecho a la Ciudad, en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana.
“Chan fue la primera persona con la que trabajé como estudiante en la Clínica de Derecho Ambiental en el 2004. Bajo la supervisión de Pedro Saadé, cuatro estudiantes representamos a la Asociación de Pescadores de Maternillo y Mansión del Sapo en Fajardo, presidida por Chan, en su oposición a la construcción de la que hubiese sido la séptima marina en Fajardo. Fue el primer escrito apelativo en el que tuve el privilegio de trabajar y, en abril de 2005, el Tribunal de Apelaciones revocó la determinación de cumplimiento ambiental del proyecto. La marina nunca se construyó”, recordó Torres Asencio.
Marianne Meyn, exdirectora de Misión Industrial de Puerto Rico, apuntó que Chan siempre andaba tejiendo alianzas, siempre consciente de la necesidad de organizarse, viendo la situación de desventaja de los pescadores en el contexto político, social, económico e histórico del país, y siempre atando cabos y trazando caminos de lucha.
“Una de las aportaciones más importantes de Chan fue unir a los pescadores y ligar el trabajo de ellos con la defensa ambiental de las costas, y en ese contexto los organizadores de la Misión Industrial de Puerto Rico trabajaron mano a mano con Chan durante más de tres décadas sobre todo para limitar el impacto nocivo de la alta densidad y continua expansión de marinas deportivas a lo largo del litoral, así como el impacto adverso de la pesca deportiva sobre la pesca artesanal. Chan defendía las causas de los trabajadores del mar y sus comunidades en todos los gremios. Yo personalmente acompañe a Chan sobre todo en la oposición a la Marina Puerto Real cuyo gigantesco rompeolas y tráfico intenso de botes iba a trastocar el sinnúmero de actividades económicas, culturales y sociales de estas comunidades pesqueras. Se pretendía construir en el corazón de la vida comunitaria y pesquera. Ahí salen a pescar, traen la pesca, escaman el pescado y lo venden en la pescadería encabezado por décadas por Chan; ahí en el muelle y en la orilla hacen pesca de carnada y enseñan el oficio a sus hijos; ahí celebran festivales, bohemias, reuniones de comunidad”, mencionó.
Por su parte, Juan Capella Noya, trabajador de Servicios Legales de Puerto Rico, recordó su vínculo con el líder comunitario. “Coincidimos porque Chan participaba en un esfuerzo organizativo para detener una medida legislativa en 2008. Esa medida, si hubiese sido aprobada, hubiese delegado la administración de las villas pesqueras pertenecientes al Departamento de Agricultura, a cierta organización privada que había perdido por completo la confianza de los pescadores. Se me eriza la piel cuando hoy recuerdo que tuve el honor de acompañar a Chan y a otros pescadores de todo Puerto Rico en ese esfuerzo organizativo. Fue un éxito. Una victoria debida al compromiso y al sacrificio de gente como Chan; siempre lo vi exigiendo respeto y nunca transó si entendía que la oferta era indigna para los pescadores”.
“Chan tenía una sensibilidad que le permitía entender que un pescador no es pescador si no es también defensor de los mares y de las distintas y maravillosas formas de vida que lo habitan, que nos nutren, que nos dan vida y taller a los obreros del mar. Así, luego de detener aquella medida legislativa, Chan y los demás compañeros decidieron seguir organizándose para promover y defender los intereses de los pescadores y de las pescadoras en forma sistemática, con una conciencia ambiental clara. Entonces Chan y sus compañeros dieron nacimiento a FEPDEMAR, la Federación de Pescadores y Defensores del Mar de Puerto Rico, Inc. que ha seguido y seguirá dando batalla, siempre con Chan en mente y presente, porque claramente la Federación es parte de su legado; de hecho, Chan fue su primer presidente”, resaltó Capella. Edgardo Ojeda Serrano, investigador asociado y asesor marino del Programa Sea Grant, de la Universidad de Puerto Rico, conoció a “Chan” en el año 1999, cuando comenzó a laborar como Extensionista Marino para el Programa Sea Grant de Puerto Rico.
“En aquellos años colaboramos con los pescadores comerciales en una primera iniciativa para crear una organización que diera voz reconocida a los reclamos de nuestros trabajadores del mar. Dicha iniciativa se conoció con el nombre de Organización de Pescadores de Puerto Rico en Acción (OPPRA) donde «Chan» representaba la costa noreste de la isla y fue una de las voces mas sensibles en defensa de los legítimos reclamos de nuestros pescadores comerciales. Con el transcurrir del tiempo, ‘Chan’ emerge como uno de los líderes más activos con presencia reconocida, tanto entre los pescadores comerciales de toda la isla como ante las agencias de gobierno estatales y federales”, apuntó Ojeda.
“Siempre lo encontraba con una sonrisa en los labios, demostrando el afecto y respeto que mostraba por sus pares, e incluso colaborando desinteresadamente con las ciencias en proyectos de investigación en los que se le solicité su participación”, añadió.
Ismael Guadalupe, líder viequense, destacó que Chan era “de esos que se entregan a causas y a sus comunidades, cuyo sacrificio quedan grabados y que son los que uno quisiera se multiplicaran en nuestro país para sacarnos del hoyo en que vivimos”.
Entre las últimas luchas de Chan, se encuentra la oposición a un nuevo Reglamento de Pesca que atentaba contra el sustento de los pescadores artesanales, un esfuerzo apoyado por Servicios Legales.
“De Chan y de muchos otros como él aprendí que las luchas ambientales no podían desvincularse de las luchas contra la pobreza y la desigualdad. Hacen falta más, no menos, voces como la de él”, dijo Torres Asencio.
Miguel «Chan» Dávila fue un hombre sencillo, de hablar claro y caminar pausado. Chan era firme en su pensar, en su identificación con su comunidad de Maternillo. Fue un líder forjado al calor de las luchas por la supervivencia ante los intentos de desalojo de su entorno comunitario, contra la desigualdad, la marginación, la inequidad, defensor de su río, su mar y sus pescadores. Caminó a donde tuviera que ir en defensa del Corredor Ecológico del Este, a defender leyes y reglamentos protectores de los recursos naturales, los derechos de los pescadores y la integridad de su comunidad. Combatió todo intento de mancillar la dignidad, y luchó a favor de la permanencia de los entornos naturales y la tranquilidad de sus vecinos. “Chan” fue un guerrero, unas veces solo y otras acompañado con el manto de la solidaridad.
Le sobreviven dos hijos. Desde este sábado, 20 de enero a partir de las 12 del mediodía su cuerpo estará en la Funeraria Carrasco en el pueblo de Fajardo, y el domingo será su entierro a la 1pm en el cementerio viejo de Fajardo.
Un programa especial con una entrevista inédita que le hice a Chan será transmitido este domingo, en Comunidad desde la calle, por WKAQ 580 a las 3pm y 9pm.
Descansa en paz, luchador incansable.
