[dc]N[/dc]o sé si porque viene la Semana Santa, pero la lista de películas de tema religioso asusta. Anda por ahí “Son of God”, que no he visto, y se anuncian “God is not Dead” y “Heaven is for Real” para cuyos estrenos estaré muy lejos de cines y teatros. Por ahora tenemos, “Noah” o Noé, que se supone que sea el comienzo, como dice él mismo en el filme, de modo que comencemos por ahí.
Presumo que todo el mundo sabe (más o menos) sobre el arca de Noé. Ocupa Génesis 6-11 en “The New English Bible”, (Oxford University Press, 1970), y es un cuento genial en el que hay un diluvio y nos da a conocer la descendencia de Noé y su prole y la ira de un dios vengativo.
En la película tenemos una aventura pre apocalíptica de una familia que huye de los “hombres” que se han dedicado a mutilar y dañar el mundo en que viven. Su cabecilla Tubal-caín, cuyo tatarabuelo era Caín, mata (el que lo hereda no lo hurta) a Lamech, hijo de Matusalén (Anthony Hopkins), quien le va a ceder a su hijo Noé (más tarde, Russell Crowe) la piel mudada de la serpiente del Paraíso. Pasa el tiempo y nos encontramos con Noé hecho un hombre y con una familia compuesta por su mujer Naameh (Jennifer Connelly) y sus hijos Ham, Shem y Japheth (Leo McHugh Carroll). Viven como nómadas y tiene que combatir contra hombres que matan los animales para comérselos y a otros hombres para robarles. La aventura se intensifica con escenas de lucha en las que Noé exhibe sus destrezas guerreras y rescata una niña herida que se convierte en parte de la familia. Huyendo de los hombres la familia se adentra en una zona prohibida en la que aparecen los ángeles caídos, que se han convertido en gigantes de piedra (los Golem del folclor judío) y son llamados Veladores. Los efectos especiales para la creación de estas criaturas son espectaculares. Aunque ya hemos visto conversiones antropomórficas en “Lord of the Rings” (los Ents, que son árboles gigantes) hay en la complejidad y tortuosidad de los cuerpos de estos Veladores el mensaje que traicionar a dios es el peor de los males. Estos Veladores son amigos de Matusalén porque él los salvó en una ocasión de los humanos que querían esclavizarlos y matarlos. Por eso se convierten en aliados de Noé.
Ya Noé ha tenido sueños presagiosos de que dios ha de destruir el mundo y todo lo que en él habita y que lo hará, no con fuego, sino con agua. Visita a su abuelo Matusalén quien le regala una semilla de la cual, casi al instante de sembrarla, germina un bosque de árboles de los cuales construye, con la ayuda de los Veladores, el arca. En ella, bajo las órdenes de dios, Noé sube pares hembras y machos de los animales, los pájaros y los reptiles que habitan la tierra.
Esta parte de la película es una gran aventura llena de suspenso y drama. Los efectos especiales, gracias a la digitalización, van más allá de lo que se hubiera podido tan siquiera pensar hace quince o veinte años. Por alguna razón que no comprendo desde el punto de vista técnico, el agua de los mares es algo que la digitalización permite con un realismo asombroso, y cómo el arca es alzada por las aguas tormentosas tiene un impacto cinemático fenomenal.
En la Biblia Noé fue escogido porque le era fiel a dios además de justo, honrado y virtuoso. Por eso pudo llevar al arca a sus hijos y sus mujeres. Además, dios le indicó que lo haría junto a su familia responsable de no comer carne contaminada con las sangre del animal y que responderían por la vida de otros seres humanos, y le enfatizó la necesidad de que los humanos fueran fructíferos, poblaran el mundo y ejercieran su mandato sobre él. Noé se convierte en un fanático cómplice de un dios vengativo que quiere que no haya más humanos y que la humanidad termine con la muerte de su hijo menor Japheth.
La segundo parte de la película, que no contaré, es la parte más cercana a una novela de televisión. El director Darren Aronofsky quien escribió el guión junto a Ari Handel, crea una película para la audiencia del siglo XXI.El resultado es un mini drama de la locura que puede resultar creer que uno habla con dios. En un momento en que Noé va a cometer asesinato dice que dios se lo ordenó. No puede dejar de pensar en un presidente norteamericano a quien dios le dijo que atacara a un país no muy lejos del monte Ararat, donde supuestamente estuvo el arca.
En la segunda mitad también se suscitan peleas cuerpo a cuerpo que ya hemos visto a la saciedad y diálogo recargado de principios del bien y el mal que se aprenden en el hogar o en clases de catecismo. Por suerte, Russell, Connelly, Hopkins y el resto hacen una labor encomiable con el material y suavizan la garganta para tragarse esta píldora.
El mayor problema con este tipo de película es los efectos especiales que puede tener sobre mentes inmaduras. Contrario a muchos, no pienso que la violencia en el cine induce a muchos a repetirla. En cambio, la representación de historias convertidas en la “realidad” que permite la tecnología, puede influir desproporcionadamente a la audiencia. Más aún si no está informada. De hecho, hay quienes creen lo que ocurre en el cine como si fuera la verdad absoluta, particularmente cuando al principio se alerta que la cinta está “basada en un historia verídica”, pero rechazan los hechos verídicos que se presenta en documentales. Doy como ejemplo de lo primero que, a pesar de no ser “una historia verídica” ni estar basada en “hechos reales” muchos graduados de la Universidad de Alabama llamaron a la institución para corroborar que Forrest Gump había sido su compañero de clases (¡Wow, verdad!). Por el contrario, los magnates de Wall Street, los banqueros y los que los admiran, no creyeron en “Inside Job” a pesar de ser un recuento verídico y fidedigno de los hechos de cómo un grupo de personas causó la catástrofe financiera más grande desde la depresión del 1929. Esta es una película de cierta seriedad, sin embargo, podría conducir a que se crea literalmente lo que demuestra. La única esperanza es que muchos no la vean, o que la mayoría de los que la van entiendan la diferencia entre un mito y la historia.
