¿Quién mejor para adaptar Thomas Pynchon a la pantalla que Paul Thomas Anderson, el multipremiado guionista y director de esta cinta estupenda? Además, Anderson es experto en usar la sexualidad como parte inextricable de la identidad de sus personajes, como bien hizo en
Boogie Nights (1997) y que en esta cinta se intercala con la trama y es la causa de uno de los problemas fundamentales de tres de los personajes. Inspirada en la novela Vineland de 1990 de Pynchon, esta barnizada con los recientes sucesos inducidos por la administración trumpiana y el uso de ICE (Immigration and Custom Enforcement) para atemorizar y, muchas veces, eliminar a los emigrantes pobres y de color.
Vineland es una novela posmoderna ambientada en California, en 1984, año de la reelección de Ronald Reagan. La historia da cuenta del espíritu libre y rebelde de esa década y describe los rasgos de la «represión fascista nixoniana» y la guerra contra las drogas que la acompañó; y articula el deslizamiento y la transformación que se produjo en la sociedad estadounidense durante la década de 1960 y la de 1980. Sin embargo, One Battle actualiza el problema fascista a como lo estamos experimentando.
«Ghetto» Pat Calhoun (Leonardo DiCaprio) y Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor) son miembros del grupo revolucionario de extrema izquierda French 75. Tras liberar a inmigrantes detenidos en un centro de detención en California, Perfidia humilla al oficial al mando, Steven Lockjaw (Sean Penn) quien desarrolla una fascinación sexual por ella, a la que Perfidia responde. (Verán que se llama Perfidia por buenas razones,) Ya Pat y Perfidia son amantes mientras French 75 perpetra ataques contra oficinas de políticos, bancos y la red eléctrica. Lockjaw sorprende a Perfidia colocando una bomba, pero la deja ir después de que ella acepte tener relaciones sexuales en un motel. Estas escenas son “soft porno” pero la intensidad de las actuaciones de los dos actores es tal que a uno le parecen XXX.
Perfidia, a quien se ve con gran barriga disparando una ametralladora en el centro de entrenamiento de su grupo terrorista (casi xxx, en letras minúsculas), da a luz a una niña, Charlene. Pat se enamora de sus hija, pero no logra convencer a Perfidia de vivir en familia. Ella los abandona para continuar con sus actividades revolucionarias. En un robo a un banco, Lockjaw la captura y se las arregla para evitar la cárcel a cambio de información sobre French 75. Perfidia ratea a sus compañeros y se acoge al programa de protección de testigos mientras Lockjaw persigue y mata a sus camaradas Los que huyen, como lo son Pat (alias Bob Ferguson) y Charlene (Chase Infiniti) alias Willa Ferguson se ven obligados a vivir escondidos. Mientras tanto, Perfidia escapa de la custodia de Lockjaw y huye a México. Toda esta narrativa se comprime sabiamente, acelerando y editando las escenas gracias a la intervención del cinematógrafo Michael Bauman y el editor Andy Jurgensen, sin duda, con el consentimiento de Anderson.
Transcurren dieciséis años y Bob y su hija vivien en la ciudad santuario de Baktan Cross. Él se ha vuelto un drogadicto paranoico que sobreprotege a Willa, quien se ha convertido en una adolescente autosuficiente y bastante malcriada. Gracias a sus vehementes esfuerzos antiinmigrantes, Lockjaw se ha convertido en coronel y es invitado a unirse al Club de Aventureros Navideños, una sociedad secreta de supremacistas blancos. (¿Quién duda que pueden existir hoy día?) Busca a Willa para encubrir su relación interracial, que está terminantemente prohibida por el club. Contrata a un cazarrecompensas indígena, Avanti Q (Eric Schweig), para que la encuentre.
Ahí el filme se convierte en un thriller “militar” y en un profundo cometario en la acciones irresponsables de ICE hoy día. Alguien que está ayudando a los emigrantes es Sergio St. Carlos (Benicio del Toro) profesor de karate de Willa y líder de la comunidad indocumentada en Baktan Cross. Dada las circunstancias y consciente de lo que hizo Pat en el pasado, lo ayuda. Los últimos 30 minutos de la cinta, se convierten en uno de revelaciones que han de decidir lo que les sucede a los personajes. Una escena de persecución en una carretera llena de colinas, se convierte en un viaje en la montaña rusa más sólida jamás vista.
No se puede pasar por alto el humor negro de Anderson como guionista y de de Caprio, como actor. No recuerda los códigos secretos de French 75 y se desespera porque no importa lo que le dice a su contacto por teléfono, no le quieren dar información.
Entonces está el “beniciotorismo” inesperado. La policía lo está persiguiendo y le piden que se apee del auto… lo hace… y confrontando la cámara… Véanlo, recuerden de dónde viene, y rían por dentro. O a mandíbula batiente, como hice yo.
