Trabajar aquí. Producir aquí. Vivir aquí.

  1. Puerto Rico es un país posible, no una condena

Nos han dicho que somos demasiado pequeños, demasiado pobres, demasiado endeudados. Lo dicen los mismos que se enriquecen de nuestra supuesta pobreza. Nosotros decimos lo contrario: somos un país bendecido con recursos naturales, con inteligencia popular, con una historia de resistencia que haría temblar a cualquier imperio. Lo que nos falta no es capacidad. Es poder político real.

 

  1. La energía es un derecho, no un privilegio ni un negocio sucio

Sin luz no hay salud, no hay educación, no hay economía, no hay dignidad. Lo sabemos porque la hemos perdido demasiadas veces. Por eso decimos claro: la energía debe ser limpia, local y controlada por quienes la usan, no por quienes la revenden desde Miami o Houston. El modelo fósil, centralizado y privatizado ha fracasado. El futuro es solar, comunitario y descentralizado.

  1. Soberanía no es discurso: es tener con qué levantarse

Queremos soberanía energética para que nadie nos apague. Soberanía alimentaria para que nadie nos mate de hambre en nombre del “mercado”. Soberanía cultural para que nuestros niños no crezcan creyendo que lo puertorriqueño es lo que se compra en Amazon. Queremos soberanía económica para producir aquí lo que consumimos, desde computadoras hasta lechugas. Y queremos soberanía política, porque el que no se gobierna, se vende.

  1. La educación, la ciencia y la universidad son los pilares del nuevo país

No hay país sin educación pública digna. No hay futuro sin universidad robusta. No hay revolución energética sin ciencia, ingenieros, técnicos, diseñadores, agricultores y gente que sepa cómo funciona el sol. Por eso, la Universidad de Puerto Rico será columna vertebral del nuevo modelo: no solo como generadora de conocimiento, sino como protagonista de la transformación territorial.

  1. Justicia social, climática y generacional

No queremos un país donde unos pocos se escapan en helicóptero mientras los demás hacen fila para hielo. No queremos que el cambio climático nos desplace, ni que nuestros jóvenes crezcan sin expectativas. Justicia social significa acceso justo a la energía, la tierra, el agua, la salud y la educación. Justicia climática es prepararnos con dignidad. Justicia generacional es no hipotecar el mañana por cobardía hoy.

Estos principios no caben en una pancarta, pero sí en una boleta. Y sobre todo, en la voluntad de quienes no se rinden. Porque si este país tiene solución —y la tiene— no vendrá de afuera, ni de los que nos han gobernado hasta ahora. Vendrá de nosotros. Con paneles solares, con libros, con manos obreras y con una voluntad que, esta vez, no se va a apagar.

  1. EJE 1 — Energía Renovable y Soberanía Energética

Donde empieza todo: el kilovatio que libera

Todo lo demás —industria, universidad, agricultura, vivienda, salud— descansa sobre un único cimiento: la energía. Y en Puerto Rico, el cimiento está podrido. Lo operan extranjeros, lo sabotean cabilderos y lo paga caro el pueblo. Por eso, este primer eje no es técnico: es existencial. Quien controla la energía, controla el país. Nosotros queremos que ese control regrese a manos de su gente.

  1. Implementación del PR100 como política de Estado

El PR100, diseñado por el Departamento de Energía de EE.UU., demostró lo que ya sabíamos: que Puerto Rico puede ser 100% renovable para el 2050. Nosotros lo tomamos no como sugerencia, sino como mandato.
Para 2035, el 60% de nuestra energía será limpia, local y justa. A partir del primer día de nuestra administración, esa será la brújula.

  1. Descentralización energética por regiones

Dividiremos el país en 6 regiones energéticas con nodos autónomos (Sur, Centro, Este, Suroeste, Metro Norte, Noroeste). Cada región tendrá su propio plan de generación, microrredes, centros de control, parques solares y sistemas de baterías. Ya no habrá más apagones masivos por una línea caída en Cayey.

  1. Plan Nacional de Microrredes Comunitarias

Cada comunidad tendrá el derecho de organizar y operar su propia microrred solar con baterías, apoyada por cooperativas, municipios y fondos públicos.
Nos comprometemos a instalar 1,000 microrredes en los primeros 4 años, priorizando hospitales, escuelas, centros de envejecientes y comunidades rurales.

  1. Cancelación de los contratos de LUMA y Genera PR

El pueblo no votó por LUMA ni por Genera. Son contratos impuestos, leoninos y fallidos.
En el primer año, nuestro gobierno iniciará el proceso de rescate del sistema energético, con una auditoría forense de sus operaciones y la construcción de un operador puertorriqueño transparente, participativo y con control público.

  1. Cooperativas de energía y participación ciudadana

La energía es demasiado importante como para dejarla en manos privadas.
Estableceremos un Fondo de Transición Energética Popular para financiar proyectos comunitarios, cooperativas de energía, startups solares, y sistemas de almacenamiento local.
Cada municipio tendrá una Asamblea Energética Local con poder deliberativo y vinculante.

  1. Bono Solar para hogares y negocios

Crearemos un programa de “Bono Solar del Pueblo”, con incentivos progresivos y créditos fiscales para instalación de sistemas solares en techos de viviendas, comercios, cooperativas y fincas.
Las comunidades pobres no pueden seguir pagando la luz más cara sin acceso a soluciones.

  1. Energía para industrias estratégicas

Las industrias que se instalen en Puerto Rico para fabricar computadoras, componentes electrónicos, alimentos, equipos médicos y tecnología verde, tendrán acceso a energía limpia, estable y barata —como política de país.
La energía se convertirá en ventaja competitiva, no en barrera.

  1. Universidad como epicentro energético

La UPR se convertirá en el centro de innovación, formación y diseño del nuevo sistema energético.
Cada recinto tendrá laboratorios solares, formación técnica, ingeniería aplicada, y vinculación directa con municipios y comunidades para desarrollar proyectos y tecnologías.
Formaremos a 25,000 técnicos e ingenieros en energía limpia en una década.

  1. Financiación y transparencia

El plan se financiará con los $9,500 millones asignados por FEMA, fondos del PR100, bonos verdes ciudadanos, alianzas con la diáspora y eliminación de subsidios a combustibles fósiles.
Cada contrato será público. Cada dólar se auditará. No más secretos. No más intermediarios.

  1. Medición y rendición de cuentas

Habrá indicadores públicos trimestrales: megavatios instalados, comunidades energizadas, ahorro por hogar, empleos creados y emisiones evitadas.
Y si no cumplimos con el 60% renovable para 2035, no lo justificaremos: renunciaremos.

Porque no es una promesa: es una responsabilidad histórica. Puerto Rico Verde nace para eso. Y si somos gobierno, el primer botón que vamos a encender… será el del sol.

III. EJE 2 — Economía Productiva Local y Empleo Verde

Trabajar aquí. Producir aquí. Vivir aquí.

Nos han dicho que la economía puertorriqueña no se puede salvar. Que aquí no se puede fabricar nada. Que exportar talento es nuestro destino.
¡Mentira! Lo que no se puede es levantar un país con una red eléctrica obsoleta, con gobiernos que subsidian burócratas y no productores, y con una universidad convertida en sombra de lo que fue.
Pero eso se cambia. No con discursos. Con fábricas, con tierra, con energía limpia… y con trabajo.

  1. Economía verde y soberanía productiva

El PR100 no es solo un plan energético. Es una oportunidad económica. La transición energética puede convertirse en el motor de una nueva economía industrial, basada en lo que necesitamos de verdad:

  • Tecnología útil
  • Equipos para energías renovables
  • Agricultura moderna
  • Software libre
  • Manufactura descentralizada

Puerto Rico puede fabricar baterías, sistemas solares, invernaderos inteligentes, partes electrónicas, alimentos procesados con energía limpia, y más.

  1. Energía limpia como incentivo productivo

Todo empresario honesto sabe que la electricidad es su principal obstáculo.
Nosotros vamos a convertirla en su principal ventaja:

  • Energía limpia, estable y subsidiada para industrias tecnológicas, agrícolas y cooperativas productivas
  • Tarifas diferenciadas por actividad económica
  • Créditos fiscales a empresas que se energicen con fuentes locales y contraten talento local

Quien produzca aquí con nuestras reglas, tendrá apoyo total. Quien venga a explotar y marcharse con la ganancia, no.

  1. Fondo Nacional de Industrialización Verde

Puerto Rico Verde creará un fondo de $1,000 millones, financiado con parte de los ahorros energéticos, para apoyar:

  • Incubadoras regionales en industrias clave
  • Compra de maquinaria energética local
  • Red de talleres cooperativos de mantenimiento e ingeniería
  • Fondos semilla para jóvenes empresarios verdes
  • Red de fabricación descentralizada de equipos solares y agrícolas

Porque queremos fábricas, no oficinas de consultoría.

  1. Rescate agroindustrial

Sin comida, no hay país. Por eso invertiremos en:

  • Fincas energizadas y climatizadas
  • Invernaderos solares de alta eficiencia
  • Centros de acopio autosustentables por región
  • Sistemas de riego automatizados
  • Energía solar + almacenamiento para cooperativas lecheras, cafetaleras y de frutas
  • Banco de tierras energéticas para jóvenes agricultores

La agricultura dejará de ser “romántica” para convertirse en una estrategia nacional de seguridad.

  1. 100,000 empleos verdes en 10 años

Puerto Rico Verde no promete milagros. Promete planificación.
Y planificamos generar, en 10 años:

  • 25,000 empleos en instalación, mantenimiento y fabricación de equipos solares
  • 20,000 empleos en agroindustria limpia y cooperativas
  • 30,000 empleos en software, educación, diseño e innovación
  • 25,000 empleos indirectos en transporte, infraestructura, logística y servicios

Con salarios dignos, jornada justa y formación técnica desde la escuela superior hasta la UPR.

  1. Cooperativismo productivo y municipalismo económico

Cada municipio tendrá una Oficina de Desarrollo Productivo Verde.
Desde allí se canalizarán los fondos, los técnicos y los incentivos.
Pero las decisiones se tomarán con la comunidad y para la comunidad.
Fomentaremos cooperativas de manufactura, energía, alimentos y servicios técnicos.
Porque si el trabajo colectivo nos construyó como país, el futuro también será colectivo.

  1. Compra pública responsable

El gobierno dejará de comprar caro y mal afuera lo que puede adquirir justo y bueno aquí.
Estableceremos una Ley de Compras Verdes y Locales que obligue a:

  • Priorizar productos puertorriqueños energizados con renovables
  • Rechazar licitaciones de compañías con historial ambiental o laboral criminal
  • Dar preferencia a cooperativas, microempresas y empresas de economía solidaria
  1. Comercio digital y exportación verde

Crearemos una plataforma nacional para vender productos puertorriqueños al mundo.
Desde café solar hasta software para energías limpias.
La diáspora será aliada. El Caribe será mercado natural.
Y los que fabrican desde el campo o desde el taller digital sabrán que no están solos.

Porque Puerto Rico puede trabajar. Puerto Rico puede producir.
Solo necesita que el gobierno genere la potencia inicial, que la luz deje de fallar… y que la esperanza deje de apagarse.

 

  1. EJE 3 — Educación Pública y Universidad como Motor de País

Donde el país se inventa, se sueña y se construye

No hay transición energética sin técnicos. No hay agroindustria sin agrónomos. No hay soberanía sin maestras. No hay país sin educación.
Por eso Puerto Rico Verde no contempla la educación como gasto, sino como la inversión más rentable del siglo XXI.
Y la Universidad de Puerto Rico, esa que han querido arrinconar, será el corazón que bombea el conocimiento, la ciencia y la esperanza en cada rincón del archipiélago.

  1. Financiamiento pleno de la UPR

Derogaremos toda política de austeridad impuesta sobre la Universidad de Puerto Rico.
Se restituirá su presupuesto base al nivel anterior a la Junta de Control Fiscal.
La UPR no será una carga: será una infraestructura estratégica nacional, indispensable para la transformación energética, agrícola, tecnológica y cívica del país.

  1. UPR como motor técnico del nuevo modelo energético

Cada recinto tendrá un Centro de Transición Energética Local, con laboratorios de instalación solar, simuladores de red, sistemas de monitoreo ambiental y proyectos comunitarios en tiempo real.
Desde Aguadilla hasta Humacao, la Universidad será generadora de soluciones, de técnicos, de ingenieras, de diseñadores, de educadoras.
Se acabó eso de enseñar para marcharse. Vamos a enseñar para quedarse… y para cambiarlo todo.

  1. Bachilleratos cortos, técnicos y estratégicos

Impulsaremos programas de 2 a 3 años de duración que respondan a las necesidades reales del país:

  • Energía solar, baterías y microrredes
  • Agricultura regenerativa y tecnología de alimentos
  • Diseño de producto, packaging y manufactura liviana
  • Software libre, programación distribuida, redes comunitarias
  • Climatología aplicada y gestión de riesgo

Se eliminarán trabas burocráticas para su creación. Se vincularán directamente con el nuevo sistema económico.

  1. Reforma curricular por país y por futuro

Una nueva política curricular pondrá en el centro del sistema:

  • Historia de Puerto Rico con enfoque crítico y emancipador
  • Clima y crisis ecológica como realidad transversal
  • Habilidades técnicas desde grados intermedios
  • Ética del cuidado, el trabajo y la colaboración
  • Pensamiento computacional y diseño ético de tecnología

Los libros no serán una carga: serán armas contra el conformismo.

  1. Red de Centros de Formación Profesional Verde

En coordinación con la UPR, municipios, cooperativas y escuelas vocacionales, se establecerá una red de centros para formar 10,000 personas por año en:

  • Instalación de placas solares
  • Mantenimiento de microrredes
  • Reparación de tecnologías limpias
  • Construcción resiliente
  • Manufactura de equipos agrícolas

Los centros estarán distribuidos por región, con programas nocturnos, itinerantes y con certificación UPR.

  1. Gratuidad progresiva y acceso universal

La educación pública —en todos sus niveles— dejará de ser un privilegio.
Puerto Rico Verde se compromete a establecer un modelo de gratuidad progresiva, comenzando con estudiantes de bajos ingresos, zonas rurales y recintos regionales.
Porque ningún talento se debe perder por falta de dinero. Porque una mente libre no tiene precio.

  1. Escuela pública digna y comunidad educativa protagonista

Las escuelas públicas se convertirán en centros energéticos, alimentarios y culturales de sus comunidades.
Instalaremos sistemas solares, huertos escolares y acceso a internet comunitario en 300 planteles en 4 años.
Daremos voz a maestras, madres, estudiantes y directores en los procesos decisionales.
Porque si la escuela no sirve al barrio, no sirve.

  1. Cultura científica, lectura crítica y pensamiento emancipador

El país que queremos necesita gente que sepa hacer, que sepa pensar y que sepa imaginar.
Por eso haremos de la ciencia, la lectura y la cultura ejes de resistencia al atraso y al autoritarismo.
Apoyaremos a quienes enseñan, a quienes cuidan, a quienes investigan y a quienes preguntan.
Porque el país no se cambia solo con energía… sino con ideas.

La UPR no es un gasto. Es la represa de conocimiento que, una vez liberada, va a energizar al país completo.
La escuela no es un edificio. Es el lugar donde aprendemos que la historia no está escrita… y que la podemos reescribir.

  1. EJE 4 — Infraestructura Resiliente y Descentralización Municipal

El poder no baja desde arriba: se construye desde abajo, con luz propia

La tragedia eléctrica puertorriqueña ha sido más que técnica: ha sido moral.
Hemos confiado en un sistema centralizado, corrupto y colonizado que se cae con el viento, que se pierde con la lluvia y que cobra como si alumbrara.
Pero no hay resiliencia si todo depende de una sola torre, de una sola compañía o de una sola decisión federal.
Por eso Puerto Rico Verde apuesta por una infraestructura nueva, modular y descentralizada, y por municipios que recuperen su dignidad fiscal, energética y operativa.

  1. Plan Nacional de Microrredes Municipales

Cada municipio tendrá derecho a una o más microrredes urbanas, operadas junto a cooperativas locales o empresas sociales.
Estas microrredes abastecerán escuelas, hospitales, alcaldías, bomberos, estaciones de bombeo, refugios y centros comunales.
El Estado garantizará los fondos, la UPR el apoyo técnico, y la comunidad el control.
Queremos municipios resilientes, no dependientes.

  1. Autonomía fiscal, energética y operativa municipal

Reformaremos las leyes fiscales para que los municipios:

  • Puedan administrar sistemas energéticos locales y captar ingresos de generación renovable
  • Tengan prioridad en compras de equipos, instalaciones y mantenimiento energético
  • Establezcan convenios de colaboración con universidades y cooperativas
  • Participen en el diseño e implementación del nuevo modelo PR100

Municipios con poder técnico, no con promesas de cuatrienio.

  1. Infraestructura subterránea en zonas críticas

Durante décadas, hemos reconstruido líneas aéreas que volverán a caer.
Nosotros proponemos soterrar, con visión estratégica, las líneas eléctricas en:

  • Centros urbanos densos
  • Zonas industriales prioritarias
  • Áreas costeras vulnerables
  • Hospitales y centros logísticos

El soterramiento no es un lujo: es una decisión de país inteligente.

  1. Reutilización de estructuras públicas abandonadas

En vez de construir desde cero, transformaremos escuelas cerradas, almacenes en desuso y edificios públicos en:

  • Centros energéticos comunitarios
  • Almacenes de equipos solares y baterías
  • Talleres de formación técnica
  • Laboratorios municipales de innovación

Infraestructura viva, no ruinas fiscales.

  1. Fondo para resiliencia hídrica y alimentaria local

Cada municipio podrá acceder a fondos para proyectos que combinen:

  • Energía solar para bombeo de agua potable
  • Almacenamiento de agua en techos comunitarios
  • Invernaderos municipales energizados
  • Cocinas comunales con energía renovable

Porque la resiliencia no solo se mide en megavatios: también en litros y libras.

  1. Transporte limpio y movilidad para el pueblo

Promoveremos una red de transporte eléctrico público por regiones, con énfasis en:

  • Rutas intermunicipales
  • Zonas rurales con alta dependencia de carros privados
  • Vehículos eléctricos cooperativos y escolares
  • Infraestructura de carga alimentada por microrredes

La movilidad no debe ser un privilegio del que tiene carro y suerte.

  1. Plan de Obras Públicas Verde y Transparente

Cada proyecto de infraestructura pasará por un filtro verde:

  • ¿Es climáticamente resiliente?
  • ¿Genera energía o dependencia?
  • ¿Contrata local o perpetúa la fuga?
  • ¿Tiene participación comunitaria?

Y lo más importante: cada contrato se publicará completo. Porque si se paga con fondos públicos, el pueblo tiene derecho a ver hasta la última coma.

Reconstruir la infraestructura de Puerto Rico no es solo levantar lo que se cayó.
Es construir otra forma de vivir, donde la luz no venga de una empresa extranjera, sino del techo del centro comunal… y del corazón del barrio.

 

  1. EJE 5 — Democracia Radical, Participación y Transparencia

Si no nos dejan gobernar el país, lo gobernamos desde las esquinas

La energía no debe estar en manos extranjeras, pero tampoco debe quedar atrapada en oficinas cerradas, sellos de goma o consejos de administración invisibles.
Puerto Rico Verde cree en la participación no como adorno, sino como condición para la justicia y la eficiencia.
Por eso nuestro gobierno no se limitará a administrar: abrirá las puertas, entregará los planos y compartirá las llaves.

  1. Asamblea Ciudadana por el Clima y la Energía

Crearemos un órgano deliberativo permanente compuesto por representantes comunitarios, cooperativistas, científicos, jóvenes, ambientalistas y agricultores.
Su función: fiscalizar y co-diseñar la implementación del PR100, revisar los contratos públicos, emitir alertas sobre malas prácticas y elevar propuestas de ley.
La energía no la decide un burócrata: la discute el país completo.

  1. Presupuestos participativos municipales

Cada municipio deberá destinar al menos un 5% de su presupuesto anual a decisiones ciudadanas directas.
En asambleas barriales, comités escolares o foros energéticos, los vecinos decidirán qué obras, qué prioridades y qué contratistas quieren.
No es consulta simbólica: es poder compartido con reglas claras.

  1. Portal nacional de datos abiertos energéticos

Cada instalación solar, cada microrred, cada centavo gastado será publicado en un portal nacional de acceso libre.
Ahí se podrá ver:

  • Cuánto se generó
  • A quién se contrató
  • Cuánto se ahorró
  • Quién fiscaliza
  • Qué impacto tuvo

Y no habrá excusas. Porque cuando el pueblo tiene los datos, tiene el control.

  1. Contratos públicos en texto completo y en lenguaje claro

Todos los contratos energéticos, tecnológicos y de infraestructura se publicarán íntegros y en lenguaje accesible.
Si una comunidad quiere leer el contrato de una microrred, lo podrá hacer.
Si un periodista quiere analizar una cláusula de LUMA, no tendrá que demandar.
El gobierno no tendrá secretos… porque el secreto es corrupción institucionalizada.

  1. Juntas Energéticas Comunitarias

Cada microrred o proyecto de energía local tendrá una junta operativa compuesta por:

  • Representantes de residentes
  • Un técnico certificado
  • Un miembro del municipio
  • Un representante de la UPR (si aplica)

Estas juntas no serán simbólicas: tendrán autoridad operativa, acceso a presupuesto y capacidad de veto ante abusos.

  1. Red de Observatorios Ciudadanos de Energía y Clima

Organizaremos observatorios por región que:

  • Monitoreen precios, apagones y consumo
  • Evalúen impacto ambiental y eficiencia de proyectos
  • Canalicen denuncias
  • Propongan innovaciones

Porque la ciudadanía también puede producir conocimiento… y mejores prácticas.

  1. Auditoría popular de la deuda energética y del desastre

Convocaremos una Comisión de Verdad Energética, compuesta por peritos independientes, activistas, sindicalistas y académicos, para investigar:

  • El endeudamiento de la AEE
  • El colapso del sistema bajo LUMA
  • Los fondos desviados tras María
  • Los contratos fallidos de reconstrucción

Y, sobre todo, para proponer reparación y justicia.

  1. Ley de Transparencia con diente, no de adorno

Una nueva ley obligará a:

  • Publicar en línea toda contratación superior a $50,000
  • Sancionar a cualquier agencia que incumpla con solicitudes de acceso a información
  • Establecer un Instituto Público de Ética Digital
  • Proteger y financiar el periodismo investigativo

Porque la democracia sin transparencia es teatro mal iluminado.

Gobernar no es prometer. Es rendir cuentas.
Y Puerto Rico Verde propone un gobierno donde el pueblo pueda mirar, preguntar, cambiar… y participar en todo.
Porque si algo hemos aprendido en la oscuridad, es que la luz también nace de la verdad.

VII. EJE 6 — Cultura, Salud y Comunidad Viva

El país no se energiza solo con cables: se energiza con sentido

Una nación no vive solo de electricidad, aunque la necesite. Vive de afectos, de memoria, de arte, de vínculos y de salud.
Por eso, este proyecto no es solo un programa técnico: es un movimiento humano que quiere prender las luces… pero también prender la vida.
Puerto Rico Verde propone que el país se cuide como se merece: desde el barrio, con recursos, con dignidad… y con belleza.

  1. Comunidades energéticas con sentido social y cultural

Cada comunidad energizada será también un centro de vida colectiva.
Los techos solares no solo darán kilovatios: darán sombra para un taller, iluminación para una sala de teatro, refrigeración para una farmacia comunitaria.
Donde llegue la energía, llegarán también la cultura, la medicina, la educación y la convivencia.
Energía para vivir, no solo para sobrevivir.

  1. Centros comunales autosustentables por municipio

En cada municipio se habilitará, con energía renovable y conectividad, al menos un centro comunal con:

  • Cocina colectiva
  • Sala multiuso (cine, teatro, asamblea)
  • Consultorio preventivo
  • Aula digital
  • Taller de formación y oficios
  • Sistema de recolección de agua de lluvia y jardinería comestible

Un país con refugios energizados es un país preparado. Pero un país con espacios para vivir juntos es un país feliz.

  1. Salud preventiva, alimentaria y energética

La salud no empieza en la sala de emergencia. Empieza en el plato, en la casa sin humedad, en el aire limpio, en la nevera encendida.
Puerto Rico Verde impulsará:

  • Energía para refrigeración de medicamentos y alimentos en hogares y centros
  • Programas de salud comunitaria integrados a escuelas y microrredes
  • Incentivos para cooperativas agrícolas que nutran comedores escolares y centros de envejecientes
  • Formación de promotores de salud preventiva en cada región

La salud será parte integral del sistema energético y alimentario, no una crisis en cadena.

  1. Apoyo estructural a artistas, cuidadores y educadores populares

Proponemos crear un Fondo Nacional de Cultura y Cuidados, con recursos públicos y participación ciudadana, para apoyar:

  • Creadores independientes y colectivos culturales
  • Proyectos educativos en barrios energizados
  • Cuidadores informales de personas mayores
  • Espacios autogestionados con propósito social

Porque el país no solo necesita ingenieros. Necesita poetas, enfermeros y maestras que no se rindan.

  1. Revitalización de espacios públicos energizados

Reiluminaremos canchas, parques, veredas, puentes, plazas. Pero no con torres caras y contratos corruptos.
Sino con sistemas solares locales, operados por brigadas comunitarias y jóvenes técnicos.
Donde vuelva la luz, volverá la música, la seguridad, el deporte, la vida compartida.

  1. Cultura climática: que el país sepa lo que le pasa

Cada escuela, cada centro, cada canal público y cada medio alternativo deberá educar sobre:

  • Crisis climática y resiliencia
  • Historia ambiental del archipiélago
  • Energías limpias y justicia ecológica
  • Derechos comunitarios y modos de organización

Formaremos una ciudadanía que no solo consuma energía limpia… sino que entienda por qué importa.

  1. Justicia energética para los más vulnerables

El nuevo modelo pondrá en el centro a:

  • Hogares encabezados por mujeres
  • Personas mayores solas
  • Niños dependientes de equipos médicos
  • Comunidades rurales sin red estable

Cada uno tendrá prioridad de acceso, subsidios progresivos y acompañamiento técnico y humano.

Un país sano no se mide por sus hospitales. Se mide por cuánto protege, acompaña, ilumina y abraza a su gente antes de que enferme, antes de que se marche, antes de que se apague.

Y eso, Puerto Rico Verde, se lo toma muy en serio.

VIII. LOGÍSTICA DE IMPLEMENTACIÓN, FINANCIAMIENTO Y VISIÓN DE FUTURO

El futuro no se improvisa: se organiza con lápiz, mapa y alma

No basta con soñar. Hay que saber cómo. Y Puerto Rico Verde sabe cómo.
Este no es un plan poético ni utópico: es un plan estratégico, ejecutable y profundamente razonable.
Y se hace desde el poder político, con financiamiento público, control democrático y voluntad organizada.

  1. Plan Cuatrienal de Implementación por Fases y Regiones

Dividiremos el plan en cuatro fases progresivas, alineadas con la descentralización regional:

Fase Periodo Enfoque Regiones iniciales
I 2025-2026 Infraestructura crítica y nodos Sur, Centro Montañoso
II 2026-2027 Microrredes y formación técnica Este, Suroeste
III 2027-2028 Expansión industrial verde Noroeste, Metro Norte
IV 2028-2029 Consolidación, auditoría, ajustes Todo el país

Cada fase incluirá: proyectos clave, indicadores de rendimiento, metas energéticas, empleos creados y foros de rendición de cuentas.

  1. Estructura de ejecución nacional y local
  • Comisión Nacional de Transición Energética: con representación de gobierno, UPR, municipios, cooperativas y sociedad civil.
  • Unidades Regionales de Implementación: una por cada región, con capacidad técnica y financiera.
  • Comités Municipales de Energía y Producción: junto a alcaldías, escuelas y organizaciones locales.
  • Observatorios Comunitarios: para monitorear desde el barrio.

Nadie gobernará desde una oficina en San Juan sin escuchar a Yauco, Maunabo o Comerío.

  1. Fuentes de financiamiento

Este programa usará dinero que ya existe y que hasta ahora se ha desperdiciado o privatizado. Las fuentes serán:

  • $9,500 millones de FEMA para la red eléctrica, invertidos en infraestructura renovable descentralizada.
  • $1,200 millones del DOE (PR100) ya comprometidos.
  • Fondos CDBG-DR y MIT: para infraestructura resiliente.
  • Bonos Verdes del Pueblo: mecanismos de inversión pública segura, accesible y transparente.
  • Fondos federales para manufactura, clima y empleos verdes.
  • Reforma contributiva verde: eliminando subsidios a fósiles, evasión fiscal e incentivos tóxicos.

No se aumentarán impuestos al pueblo. Se reorganizarán las prioridades.

  1. Indicadores de evaluación y transparencia

Cada año, el gobierno publicará indicadores claros y verificables, como:

  • % de energía renovable instalada
  • Cantidad de hogares energizados
  • Empleos verdes generados
  • Escuelas con microrredes
  • Cooperativas energéticas activas
  • Contratos auditados y cancelados

El pueblo no tendrá que adivinar si se cumple. Tendrá los datos en la mano.

  1. Seguridad jurídica, normativa y técnica
  • Se aprobará una Ley de Transición Energética Justa, con fuerza constitucional.
  • Se derogarán todas las leyes y decretos que protejan contratos fracasados.
  • Se reconocerá el derecho humano a la energía limpia y asequible.
  • Se validará la cogestión pública-comunitaria como modelo legítimo.

Lo técnico sin lo jurídico fracasa. Lo jurídico sin pueblo se cae. Nosotros lo alineamos todo.

  1. Diplomacia del futuro: exportar saber, no pobreza

Puerto Rico será pionero caribeño en energía solar, software libre, resiliencia climática y soberanía agroenergética.
Estableceremos convenios con islas hermanas, diásporas técnicas y movimientos internacionales para compartir conocimiento y recibir apoyo mutuo.
Porque el colonialismo se combate también con saber, con orgullo y con conexiones dignas.

  1. EL LLAMADO FINAL – EL PAÍS QUE MERECEMOS

Ya hemos probado la dependencia, la oscuridad, la resignación y la mentira.
Ahora toca probar la planificación, la ciencia, la comunidad y el coraje.
Puerto Rico Verde no viene a administrar lo inservible: viene a reconstruir lo posible con el pueblo al mando.
No queremos ganar elecciones. Queremos ganar el futuro.
Y ese futuro empieza aquí. En esta propuesta. Con esta voluntad. Con tu voto. Y con tu participación.

 

Puerto Rico Verde (PRV)