El pecho enorme de Eduardo Cruz
El balazo que le atravesó el tórax no lo amedrentó, sino todo lo contrario, ¡fue el sello que literalmente llevó en el pecho por el…
El balazo que le atravesó el tórax no lo amedrentó, sino todo lo contrario, ¡fue el sello que literalmente llevó en el pecho por el…
Tomados de la mano, radiante la sonrisa, la frente siempre en alto, los siete jóvenes sacrificados en pleno esplendor de la existencia nos miran a los ojos y nos dicen: sólo el olvido mata.