Mi preocupación va dirigida buscar soluciones solidarias viables en las tres áreas señaladas: la deuda pública, la adición a las drogas y el narcotráfico, y la balcanización de nuestra nacionalidad mediante la migración.
La “guerra contra las drogas” hace más daño a la sociedad que su comercio y consumo. La evidencia histórica nos ha dado la razón y hay que ponerle fin definitivo.
Llevamos casi un siglo discutiendo sin éxito sobre las sustancias ilegales, entre ellas la marihuana. Ya es hora de comenzar a discutir acerca del verdadero problema: la prohibición.
El consumo de marihuana será despenalizado. Quizás tardíamente, por imposición del gobierno federal, o prontamente, por las fuerzas políticas/ciudadanas insulares si superan la ignorancia generalizada.