En 1953 se le añadió un elemento nuevo a la reforma que prometía atender la incapacidad de la agricultura y del mercado alimentario puertorriqueño para encarar el “miedo al hambre” y la desnutrición.
Ni el nombre yautía en letra chiquita, ni la imprudencia del comensal despistado acontecían medio siglo atrás. Una yautía sancochá, una rueda de ñame eran, para los puertorriqueños, el centro de un plato de comida.