Además del mercado de libros, la FLIA ofrece de forma gratuita y abierta al público general una programación cultural con talleres, conversatorios, presentaciones de libros, lecturas de poesía y música.
Pero ahora tampoco se trata de revivir aquella antigua polémica del pasado cuando la imprenta irrumpió sobre el scriptorium, y el libro impreso comenzaba a reemplazar al manuscrito encuadernado.