No es una casa grande. Es una casa cómoda. Tanto que Graciela a veces aparece envuelta en la toalla diciendo: “Es que pasé por el baño y me bañé”. Así, sin planificarlo.
Es hija de su tiempo sí, pero su voluntad de pensar, disentir, actuar con independencia, junto con la riqueza de su mirada y palabra ávida de conocer, de aprender, de revelar, nos exige fijarnos bien y pensar con calma.