«La memoria de los elefantes», de Kisha Burgos, es una obra de descontextualización. No hay un lugar geográfico definido. Nadie recuerda el nombre del país o su historia.
No es la primera vez que Abracadabra saca este conejo de su sombrero: un trabajo teatral hermoso junto con comida riquísima. Si hubiese más sitios como Abracadabra por ahí, esta islita sería un mejor lugar.
Los personajes nacieron en Puerto Rico y migraron con sus creadores a Nueva York, se transformaron en otra cosa, la ciudad los moldeó, se adaptaron a la distancia y al frío.