La lógica de la década del 1910 muestra una organicidad sorprendente. Un sector de la intelectualidad reconoció que las posibilidades de concretar el sueño hegeliano y liberal por medio del estadoísmo era irreal.
Nada había en Matienzo nostalgias por los “tiempos de España”. Nada de patriotismo facilón a lo Boricuazo. Matienzo no tiene ni día feriado ni avenida con su apellido.