No es sencillo amar este lugar, que nos aboca fácilmente a la frustración y al resentimiento; una “patria” polarizada entre la indiferencia y el deseo, entre la inercia y la trascendencia.
El rol del gobierno es y será cada vez más el de facilitar puntos de encuentro y oportunidades para crear alianzas y tejer redes de colaboración intersectorial, donde el protagonismo sea de los ciudadanos y de la sociedad civil.