The Immigrant

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[dc]M[/dc]is recuerdos de la primera película de James Gray, el director de esta cinta, es su final irónico y devastador. “Little Odessa” (1995) trataba también sobre emigrantes, pero no en el sentido que esta lo hace. Esta nos lleva a 1921 cuando al terminar la primera guerra mundial hubo una horda de emigrantes como resultado de la carencia en Europa. El año es importante y va más allá de lo que ocurre en la pantalla pues fue cuando se modificó la ley de emigración para restringir la emigración de Europa a los Estados Unidos. Además, se estableció una cuota para ciertos países para permitir la entrada preferente de los países norteños y de inmigrantes que tuvieran una cultura similar a la que ya existía en el país.

El personaje principal Ewa (Marion Cotillard) es una polaca que llega con su hermana a Ellis Island esperando que las recojan sus tíos, que hace un tiempo están exitosamente instalados en Nueva York.  Los médicos detectan que su hermana Magda (Angela Sarafyan) está enferma de los pulmones y la dejan en cuarentena. Además, se acusa a Ewa de tener baja moral (prostitución) y la quieren deportar.  La situación ocasiona que no se encuentre con su familia en el muelle.

De lo que está sucediendo se entera Bruno Weiss (Joaquín Phoenix) un productor de espectáculos de baja calidad que también sirve de chulo de las mujeres que trabajan en el teatro “Bandit’s Roost” (literalmente, el Gallinero de los Bandidos). Bruno soborna a los oficiales y logra que dejen a Ewa, quien es católica, entrar a la ciudad. Ewa ahora se encuentra en una situación desesperada. Para sobrevivir depende de Bruno sin quien no podrá rescatar a su hermana de su cuarentena, pero tiene que hacer lo que él le imponga.

el-sueno-de-ellis-imagen-24El filme le debe su cinematografía a Darius Khondji, quien usa tonos pardos, negros, y grises que le dan al filme esa patina que hemos visto antes en otras películas y en programas de televisión que versan sobre emigrantes (como la reciente y brutal serie televisiva “Copper”). Su estilo es parecido al del gran Gordon Willis. Tanto así que algunas escenas de esta película parecen ser pietaje que sobró de las primeras dos partes de “The Godfather”, una de las obras maestras de la cinematografía del siglo XX.  (Me imagino que por esa semejanza a Willis, quien dirigió la cinematografía de seis de sus películas, Woody Allen ha usado a Khondi en sus últimas películas.) De todos modos, aunque la cinematografía es cónsona con los lugares en que se desarrolla la historia, llega el momento que se hace sofocante. ¿No hubo nunca un rayo de sol en la vida de esta mujer? Entendemos que está sufriendo y que vive una vida sórdida pero, ¡vaya!

Ese enfoque a la apariencia de la cinta enfatiza que la historia no es más que un melodrama bastante predecible (Gray lo escribió con Ric Menello) con dos actuaciones especiales y sobresalientes.  Joaquín Phoenix, ese extraordinario camaleón, que puede ser emperador (“Gladiator” 2000), cantante de “country western” (“Walk the Line”; 2005), seguidor incauto (“The Master”; 2012) o romántico cibernético (“Her”; 2013) es un ratero, esclavista y chulo de putas de corazón de oro (él y algunas de ellas). La suya es una actuación modulada en sus detalles, llena de sutilezas que demuestran el amor que va desarrollando por Ewa sin que pueda trasmitirlo adecuadamente. En dos escenas en que lucha con su rival por el amor de Ewa, su primo Emil, conocido como Orlando el mago (Jeremy Renner), Phoenix nos hace temblar con su rabia por sufrir un amor no correspondido y por su temor de experimentar serias consecuencias.

La película es de Marion Cotillard. Esta bellísima mujer cuya interpretación de Edith Piaf en “La Vie en Rose” (2007) es una de las mejores actuaciones en el cine en lo que va del siglo, tiene la habilidad de hacer de las situaciones en que se halla momentos de ansiedad dramática que nos conmueven. Lo logra sin exageraciones histriónicas, ni chillos. Más bien nos conduce por la escena haciéndonos recordar su trasfondo y su cultura, con una dignidad que nos hace aceptar que su nueva profesión la han practicado mujeres que tenían mucho menos necesidad que la que ella tiene. Cotillard no puede ocultarle a la cámara su belleza mas nos hace ver que quisiera ocultarla de los clientes que necesita para vivir pero que la hacen morir cada vez que se entrega. Es, sencillamente, una maravilla.
Por ella y por Phoenix hay que ver esta cinta.

Manuel Martínez Maldonado
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).